Análisis

Manuel gómez Marín

Un Recre entre su frustración y fortalecido en su juramento

El Recreativo se regula a impulsos sin terminar de afianzarse en su equilibrio

El terreno de juego marca el paso como vitamina frente al trasfondo de la rutina del SOS económico. La inyección de moral del "efecto Talavera" ratifica a una plantilla que ofrece la imagen de estar muy juramentada y apiñada ante las dificultades. Y cuando se gana un partido es un alivio, semejante a una tregua ficticia que no reduce las expresiones de malhumor y llevarse la tristeza a la mesa camilla del salón familiar. Una medicina terapéutica del instante de felicidad. Pero, cualquier desahogo es bienvenido porque fortalece al grupo teniendo de líder a José María Salmerón, dogmático y práctico en esta fase de incertidumbre.

Una victoria, otra oportunidad más de aprobar el enésimo examen en el cuerpo a cuerpo plantilla-alcalde en las fricciones, a través de los reproches que salen desde el vestuario por el desgaste de credibilidad en los ofrecimientos, que son indicios que los jugadores no quieren verse para eludir una situación explícita de ninguneo. El rendimiento en el campo es la manera de comunicar el vigor necesario de infundir ánimo a la unificación de criterios para enjuiciar hechos y conductas, que tras sentirse defraudados quieren que se pase de las palabras a los hechos en su diana hacia el dueño del Decano.

El Sevilla Atlético del exjugador recreativista, accionista y abonado Luciano Martín Luci será otra muestra de razón teniendo a la afición como notaria de la fe y la esperanza del recreativismo. El técnico lepero, forjado bajo la protección de Caparrós durante 18 años, disfruta de su opción como primer entrenador también tutelado por el utrerano desde la dirección deportiva. El filial busca su identidad entre vaivenes, ahora sufre con cuatro derrotas de los últimos seis envites. El Recreativo se regula a impulsos sin terminar de afianzarse en su equilibrio y a pesar de todos los dimes y diretes de momento transmite estabilidad emocional para no venirse abajo.

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