Análisis

Antonio Sempere

Pepa y Carles

Los escuchantes estamos de enhorabuena. Desde septiembre no sólo tendremos dos días de radio de gozo, sino cinco. Pepa Fernández se hace cargo de Las mañanas de RNE, con lo que pasaremos de las nueve a las quince horas semanales de radio de excelencia. A las que habrá que sumar las nueve de No es un día cualquiera conducidas por Carles Mesa, que dirigió el programa varios veranos.

El problema que tenemos los diletantes radiofónicos es que nos van a faltar horas. Porque serán un total de 24 de radio sensata, madura, inteligente, mordaz, en absoluto banal, donde no hay resquicio para el aburrimiento y sí para la reflexión. Me atrevo a decir que Pepa y Carles se atreven a hacer radio cultural en la radio generalista. Tan asolado está el panorama, que hablar con José María Pou, Pepe Sacristán, Lluís Pascual, Blanca Portillo o Juan Echanove, a la manera en que lo hacen ellos, con la complicidad que da el goce y el conocimiento por el tema del que se habla, supone toda una revolución.

Es posible que el EGM postergue esta oferta en el ranking. Sería un milagro que los datos se revirtieran y la pública se colocase por encima de las privadas. La ausencia de publicidad, las horas de 60 minutos y no de 45, el mimo por el tratamiento de nuestra lengua, el rigor en el guion de la primera a la última página, no son exquisiteces que pueda valorar cualquiera.

Ha tenido buen tino la administradora Rosa María Mateo al elegir a Pepa y Carles para comandar la radio pública en sus horas de mayor audiencia. Recuerden una cosa que les digo: si algún día llegan vientos de cambio y nos privan de ellos notaremos su ausencia, y de qué manera. Pero por ahora disfrutemos de las 24 horas semanales de excelencia.

Ay, si en la televisión pública, sus directivos, se contagiaran de ese buen gusto que prevalece en el estilo de Radio Nacional...

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