Análisis

francisco andrés gallardo

Debates

Ya el propio nombre, debate, echa para atrás cuando se habla de política andaluza. El personal se anima con debatir de fútbol, de la boda de Belén Esteban o de esta crisis que se arreglaría en dos patás: nos gusta debatir y oír de cosas que no van a ninguna parte. Cuando se trata de hablar de propuestas de futuro, proyectos reales, compromisos firmes al gran público le da pereza. Sólo con escribir esas palabras en politiqués ya se nos están bajando los párpados.

Las cifras de audiencia del debate a cuatro de los candidatos a regir la Junta son más que aceptables. Revelan que existe interés enmedio del desánimo y que hay una porción apreciable de andaluces que han mostrado su preocupación por oír sobre el futuro que tenemos en este pico del mapa. Al menos más de un millón de paisanos se pasaron por Canal Sur aunque por ahí habría bastantes despistados que iban zapeando entre La Sexta y Neox. Pongamos que al menos medio millón de andaluces quisieron oír a sus principales políticos. Con dos partidos, Ciudadanos y Podemos, que ni siquiera han estado representados en el consejo de la RTVA en estos años de legislatura.

Otro asunto fue el contenido, cansino, interesadamente soporífero por parte de todos. La intención no era vencer. Ni aún menos convencer. Como mucho, contentar. O resignar. Y por otro, el continente, con un plató y disposición que recordaba los debates similares de Atresmedia, ay, con bastante más brío.

Canal Sur no tiene pulso político, ni alma en el prime time. Bastante tuvieron con que el personal se quedó pendiente durante dos horas largas de una cháchara lastimosa y de algunos temas que no venían a cuento. En otro tiempo la autonómica habría sido capaz de reunir a más público. Parte de ese desencanto que se vive en Andalucía se palpa en esa misma cadena autonómica que se sintoniza cada vez menos y se siente más lejos. Y pase lo que pase en diciembre, en Canal Sur todo irá a peor. Es su sino. De la mano de una Andalucía que tiene despintado el verde de su esperanza.

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