Análisis

NArciso rojas

La Aurora en el sur

El rugby austral siempre estuvo por encima de todo. Y es que este deporte es de verdad. La colonización tardía; la escasa cantidad de tierra en la franja templada del sur del planeta; la pelea del hombre blanco contra la madre naturaleza. Todas son cicatrices en la historia de Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia que estos países aprendieron a gestionar de forma tardía, pero con excelencia.

Su rugby siempre estuvo amenazado por lo más devastador de la política, esa que se hace sobre los miedos de las gentes, de todas las gentes. Pero para hacer algo medianamente serio con la almendra en las manos y el rival enfrente hay que andar con los seis sentidos en el juego. No hay cabida para nada más. Y el rugby se escapó de aquellos que trataron de placarlo y echarlo al suelo para su beneficio.

El hemisferio sur es el alter ego de occidente, tanto del anglosajón como del latino. Pero su rugby es solo suyo, porque evolucionó lejos de la realidad. Solo los All Blacks juegan a evolucionar -en el partido, en el torneo, en la temporada, en las épocas y en la historia universal-; sólo los Springboks van al campo a hacer la guerra; sólo los Wallabies ponen en entredicho la teoría de la relatividad; solo los Pumas mezclan en el mismo puchero la testosterona y el ballet.

Hoy comienza el torneo del Hemisferio Sur. Con los cuatro equipos después de pasar por el taller. Los neozelandeses se han quedado sin cofres para tanto tesoro, no saben dónde echar algo que en cualquier otro país sería estandarte nacional, los descartes dan miedo. Los Springboks, último castigo de Eddie Jones, pueden devolvernos el choque de culturas en el sur; Argentina vuelve a mirar a Europa para reforzar a su selección; y Australia pone en manos de los de amarillo una difícil recuperación de un rugby dañado estructuralmente.

De todo y sin aditivos. Solo deporte. Y eso en los mares del sur. Como escribió Vázquez Montalbán: "...Pero cuando le digo que él está entre los afortunados que han visto la aurora, sobre las islas más bellas de la tierra, al recuerdo sonríe y responde que cuando el sol se alzaba el día ya era viejo para ellos". Nos vamos al sur.

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