TOROS

Entretenida tarde de toros en Campofrío con protagonismo de Calerito

  • Máximos trofeos para el Juan Pedro García y Martín Núñez y vuelta al ruedo para dos buenos ejemplares de El Parralejo.

  • Ruiz Muñoz y Javier Peregrino, oreja y dos orejas respectivamente

Juan Pedro García Calerito es el nombre destacado del festejo celebrado ayer en la histórica plaza de Campofrío. No solo por disposición sino por entendimiento y gracia torera dentro de una labor de amplio calado. El novillero sevillano dejó patente el buen momento profesional y puesta a punto de la que goza ante un notable ejemplar de El Parralejo, hierro del que hay que nombrar una novillada de buena presentación y destacado juego, algo de lo que dan fe esas dos merecidas vueltas al ruedo que se llevaron los ejemplares lidiados en segundo y cuarto lugar.Tuvo de todo una tarde que principió con una efímera lluvia a pocos momentos de que diera comienzo el festejo, pero que no fue sino prólogo de lo que a la postre sería una entretenida tarde de toros.

Y es que a esa notable faena de Calerito frente al cuarto hay que destacar que el festejo se lleva dentro una faena de menos a más de Martín Núñez, que capoteó con buenas maneras al segundo de la tarde, un ejemplar que lució nobleza y buen son en la muleta del torero sevillano. Embestida dulce que Núñez entendió poco a poco hasta lograr el mayor acople en los pasajes finales del trasteo. Acometió con decisión la estocada saliendo trompicado del encuentro, pero a la postre se llevó triunfo mayor y reconocimiento para el juego del novillo.

Volvía a este ruedo el novillero sevillano Ruiz Muñoz, quien gozara el pasado año sobre este albero del juego del mejor ejemplar del Parralejo al que terminó indultando. Buen ejemplar ha tenido también en esta ocasión, aunque nada cabe destacar de unos lances de capote que poco asiento tuvieron. Sí enmendó ese trance el torero con la pañosa en la mano, dejando momentos de mucha enjundia cuando confió en las posibilidades de faena y quedándose quieto dejó escritas en la tarde series con mucho gusto y enjundia. Faena de momentos pero que deja recuerdos gratos para el espectador, sobre todo por el pitón izquierdo. Se atrancó con la espada pero a la postre la faena se llevó ese reconocimiento general que saboreó en la vuelta al ruedo con el trofeo logrado.

Menos suerte tuvo en la tarde un Miguel Carrasco a quien las circunstancias de un mal manejo con los aceros le llevaron a escuchar tres avisos sin que el novillo doblara. Aun así, y con el atenuante de ese largo parón profesional, hay que destacar que tanto con el capote como en la fase de muleta sí que dejó el onubense reminiscencias de ese toreo de gusto y empaque que lució en los ruedos. No es agradable que le haya tocado saborear a Miguel la parte amarga de un dulce que en forma de embestidas han propiciado los pupilos de El Parralejo y cuyo último botón, el quinto ejemplar, sin llegar a humillara tanto como sus hermanos y un tanto distraído de condición dejó expresar la garra y la determinación de una faena a cargo de Javier Peregrino.

Lució valiente y resolutivo desde los laces de capote, ese quite por chicuelinas y el posterior trasteo de muleta en una labor que cobró intensidad y belleza de trazo pasado el ecuador de la misma, donde embestida y ejecución del toreo se fundieron de forma estética para el tendido. Se tiró a matar con todas las de la ley y cobró estocada entera. Dos orejas más para el historial de una plácida e interesante tarde de toros entre los muros de tanta historia como siempre deja Campofrío.

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