Cultura

El signo de lo breve

Recuerdo ahora un estupendo artículo de Julián Marías donde se proponía un periodismo más sintético como solución a su actual crisis. Este periodismo, entre el humor y la vanguardia, ya lo hacía Féneon en 1906, dentro de su sección Novelas en tres líneas de Le Matin. El lector habituado a la prensa escrita reconocerá de inmediato la naturaleza y el linaje de dicha obra. Se trata de titulares disparatados y maliciosos, amén de rigurosamente ciertos, que bien podrían pertenecer a La Codorniz, a Hermano Lobo, a El Jueves o a aquella publicación de El Caso. Cualquiera de estas novelas, de gran influjo en las vanguardias del año 10, valdría para encabezar una noticia de ahora mismo. Tienen, sin embargo, una punta de ambigüedad y misterio que lo alejan del periodismo y lo acercan, momentáneamente, al relato: "La enfermera Elise Bachmann, que ayer tenía su día libre, se manifestó loca en la calle". ¿Qué tipo de locura manifestó la enfermera? ¿Era joven o madura? ¿Fue determinante su libranza? ¿Tenía mal de amores? No sabemos nada de la enfermera. Y sin embargo lo sabemos todo. Uno quiere suponer que Félix Féneon, apiadándose de la desdichada, ocultó los motivos de esta minúscula y habitual tragedia.

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