Cultura

La saga interminable

CineBox Aqualon Puerto Huelva y Multicines Al Andalus Ayamonte.- T.O.: 'A nightmare on Elm Street'.- Producción: Estados Unidos, 2010.- Duración: 95 minutos.- Dirección: Samuel Bayer.- Guión: Wesley Strick y Eric Heisserer basado en los personajes creados por Wes Craven.- Fotografía: Jeff Cutter.- Música: Steve Jablonsky.- Montaje: Glen Scantlebury.- Intérpretes: Jackie Earle Haley, Klye Gallner, Katie Cassidy, Rooney Mara, Thomas Dekker, Kellan Lutz, Clancy Brown, Connie Britton

Lo primero que llama la atención a estas alturas de la película -y nunca mejor dicho- es que tras veintiséis años de la primera versión de esta interminable saga - siete versiones desde 1984 a 2003 -, todavía los supuestos creativos de Hollywood, sus guionistas y productores, no lleguen más allá de una reedición de este manido tema, recurriendo a su origen, como en tantos otros casos de este tipo de series. Nada debería extrañarnos cuando el responsable de esta resurrección de Freddy Krueger, es el productor Michael Bay, especialista aventajado de nuevas versiones sobre argumentos terroríficos de los años setenta y ochenta. Recordemos La matanza de Texas (2003), de Marcus Nispel sobre la que originalmente realizara Tob Hopper en 1974; La morada del miedo (2005), de Andrew Douglas o Viernes 13 (2009), también de Nispel.

Volver de nuevo al personaje creado por Wes Craven, artífice de tantos ejemplos de terror - buenos y malos-, de los que Scream (1996), otra prolífica saga, es su buque insignia, es demostrar esa falta de originalidad e inspiración de los creativos de Hollywood, aparte del afán insaciable de volver a explotar antiguos éxitos. Algunos dirán: si se ha hecho con Las colinas tienen ojos (1977), del propio Craven o La niebla (1980), de John Carpenter, por ejemplo, ¿por qué no hacerse con Pesadilla en Elm Street? Pero a su vez uno se pregunta: ¿aporta esto alguna novedad, algo positivo en el género? Evidentemente no. Además, me parece, que tanta reiteración puede saturar tanta injustificada insistencia.

En esta nueva versión tenemos otra vez a Freddy Krueger como terrible sujeto de los sueños juveniles. Un grupo de jóvenes adolescentes de la pequeña población de Springwood sufren pavorosas pesadillas en las que ven a un extraño individuo armado con una afilada garra que se acerca subrepticiamente sobre ellos e intenta asesinarlos. Están siendo acechados simultáneamente por el implacable asesino a través de sus sueños. Pero estos sueños acaban convirtiéndose en una aterradora realidad.

De nuevo, come prima, los jóvenes indefensos, igual que en la actualidad, tantos y tantos de sus ejemplares culturales de hoy. Y del mismo modo secuencias reiteradas resueltas como hemos visto tantas veces en las numerosas versiones que de las sangrientas fechorías del criminal protagonista se han hecho. Es muy significativo que en la superficial y pedestre juventud de nuestros días, en su gran mayoría, vuelva a interesar un asunto tan manoseado en el cine. Y no porque puedan ignorar las versiones antiguas por parte de muchos, cosa poco probable debido a las reiterativas proyecciones en televisión, sino por lo que es peor: por la fijación en un terror recurrente y la comprobación de que hay miedos, que como los fantasmas familiares, vuelven como cualquier tipo de moda.

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