Pilar Adón. escritora y editora

"En el relato no puedes permitirte ni un momento de debilidad"

  • La autora presenta 'La vida sumergida', un libro formado por 13 historias en las que recurre a temas como la no pertenencia, el miedo o el deseo de huida en un ambiente de naturaleza

Pilar Adón en una reciente presentación de su nuevo volumen de cuentos en Córdoba. Pilar Adón en una reciente presentación de su nuevo volumen de cuentos en Córdoba.

Pilar Adón en una reciente presentación de su nuevo volumen de cuentos en Córdoba. / jordi vidal

Pilar Adón (Madrid, 1971) es una de las plumas más destacadas del actual panorama literario español. Ha escrito narrativa y poesía y además es traductora y editora. Es autora de las novelas Las efímeras y Las hijas de Sara; los poemarios Mente animal y La hija del cazador y los libros de relatos El mes más cruel y Viajes inocentes. A estos hay que sumar ahora La vida sumergida, que publica en Galaxia Gutenberg.

-¿Qué tienen en común los 13 relatos de La vida sumergida?

Para escribir poesía tienes que tener un estado especial del ser. Para mí, sin duda, es el género más complicado"

-Los temas que suelo abordar siempre en mis libros. Hay un dicho que se refiere a que el escritor termina siempre hablando de lo mismo y en mi caso se cumple. Vienen a hablar de la sensación de no pertenencia al sitio en el que están los personajes, del miedo, del deseo de huida derivado un poco de ese sentimiento de no pertenencia; y todo esto en un ambiente en el que la naturaleza tiene mucho peso y también los ambientes en los que se desarrollan las acciones. Es difícil buscar una temática concreta a un libro de relatos pero sí creo que tiene que haber un ambiente, una especie de fondo unificador para que no parezca que ha pasado demasiado tiempo entre la escritura de uno y otro o que obedecen a intenciones distintas.

-¿A qué responde esa obsesión por esos temas?

-Vienen de mi búsqueda de lo que es la esencia del ser humano. Siempre que se escribe, o al menos así lo veo yo, se hace en busca de alguna respuesta. No es que se den respuestas con la literatura pero sí que el escritor las busca. Los temas a los que recurro son los me han llamado la atención siempre como lectora y como escritora, los que me llevan a escribir durante horas, a estar durante días, semanas, meses o incluso años si se trata de una novela. Son los temas con los que realmente me siento cómoda, sobre los que llevo escribiendo mucho tiempo.

-¿Cómo es su forma de trabajar el relato corto? ¿En qué período de tiempo creó los de La vida sumergida?

-Los escribí durante un periodo más o menos extenso pero continuado, que fue el tiempo en el que escribí mi novela anterior, Las efímeras. Tardé unos diez años y en ese tiempo además traduje libros y escribí relatos. Por eso sí que hay una conexión temática entre todos ellos y hay una voluntad bastante homogénea porque obedecen a un mismo espíritu y ambición que es la que estaba presente en la novela.

-¿Cómo sabe si una historia va a ser novela o relato?

-Es curioso, obedece muchas veces a una especie de visión. En la cabeza tienes imágenes que luego tienes que plasmar mediante las palabras -es evidente que los libros están hechos con palabras que obedecen a imágenes-. La imagen primera te define claramente si sobre lo que vas a escribir, o al menos a mí me pasa, es una novela o un relato. Por eso a mí no me ha pasado nunca y espero que no me pase lo de un relato que se extiende hasta crear una novela porque creo que sería muy artificioso y generalmente no sale bien. Con esa imagen inicial ya sé cómo van a ser los personajes desde el principio, de qué voy a hablar y la extensión que va a tener.

-¿Qué le atrae del relato?

-El desafío. El relato corto es como una montaña bastante abrupta y la llegada a la cima tiene que ser directa, efectiva y limpia. En una novela puede haber altibajos, digamos que puede ser una cadena montañosa, pero un relato es una única montaña. Entonces, esa limpieza y esa manera tan directa de ir al tema del que se quiere hablar para mí es un desafío. También lo es la novela pero en ella si en algún momento se produce un error, que no es lo deseable, puede pasar más inadvertido. En el relato no puedes permitirte ni un momento de debilidad porque inmediatamente el lector desconecta. Ese desafío me llama mucho la atención.

-¿Cree que al relato se le da el valor que se merece o a veces se le considera un segundón de la novela?

-Creo que a nivel editorial y de creación estamos viviendo un momento absolutamente dorado en el relato. Se publican más libros de este género, están en las listas de novedades, durante un tiempo se habló de que habíamos un grupo de mujeres que escribíamos relato... En ese sentido hay una especie de pasión. Cuando te enfrentas al ámbito lector es distinto porque hay lectores verdaderamente fanáticos del relato pero no es lo normal. Lo normal es que todavía les cueste. Muchas veces, si se enfrentan a un libro de relatos y no les interesa, ya no vuelven a ellos. Eso no pasa con las novelas.

-Además de narrativa, escribe poesía, es traductora y editora. ¿Le queda algo por hacer en literatura?

-Bueno... ¡el teatro! Gané mi primer premio literario cuando tenía 18 años y me lo he ido tomando con calma porque también me he dedicado a otras cosas y no sólo a la creación. Creo que escribir relatos, novela y poesía es consustancial, al final son distintos géneros que van surgiendo y me siento cómoda en todos ellos.

-¿Qué fue lo primero que escribió?

-Relato. A la poesía me dediqué de manera muy tardía. Ya había publicado una novela cuando pensé que estaba medianamente capacitada para escribir poesía.

-¿Considera que se necesita más bagaje?

-Sí. Para mí, sin duda, la poesía es el género más complicado. Siempre comento que yo me siento más capacitada para escribir prosa en cualquier momento, pero para escribir poesía tienes que tener un estado especial del ser. Para mí siempre ha sido un género al que he respetado mucho; no tanto como lectora pero sí como escritora.

-¿En qué está trabajando ahora?

-Estoy empezando una novela. Espero no tardar diez años (ríe). Estoy en la fase que para mí es más apasionante que es la de crear personajes, definir el ambiente, los nombres... Todo lo que es la creación.

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