Literatura

El sonetista oculto en García Baena

  • Rafael Inglada ha editado 'Al vuelo de una garza breve', una obra prologada por José Infante en la que se recogen 42 sonetos escritos por el miembro del grupo Cántico

Inglada, Alcalde e Infante ayer, en la Delegación de Cultura. Inglada, Alcalde e Infante ayer, en la Delegación de Cultura.

Inglada, Alcalde e Infante ayer, en la Delegación de Cultura. / Jordi Vidal

Una de las facetas más desconocidas de Pablo García Baena, su obra como sonetista, se recoge en Al vuelo de una garza breve (editorial Renacimiento), un libro editado por Rafael Inglada y prologado por José Infante que se ha presentado dentro del programa Letras Capitales del Centro Andaluz de las Letras (CAL).

El volumen recoge 42 sonetos escritos por el miembro de Cántico. Algunos ya se conocían porque formaron parte de Almoneda, a los que hay que añadir una sección de sonetos dispersos en la que se encuentran los que Inglada ha hallado en el archivo privado de García Baena desde 1941 hasta 2017.

El proyecto surgió el pasado año, al final del verano, cuando García Baena escribió un soneto en memoria de Miguel del Moral en el centenario de su nacimiento ya que pensaba que en Córdoba no se le había recordado. Quiso hacer un cuaderno con textos de los poetas de Cántico e incluso él ya tenía un poema dedicado a Del Moral, pero pensaba que el soneto iba a ser más personal. Le encargó que editara el cuaderno al también poeta Rafael Inglada, que creó para ello la colección Arroyo de la Manía.

A raíz de esto, Inglada se interesó por los sonetos de Pablo y nació la iniciativa de recoger todos los que había escrito en los últimos tiempos.

El proyecto surgió el pasado año, al final del verano, cuando García Baena escribió un soneto en memoria de Miguel del Moral

José Infante fue el primero que editó sonetos del autor de Antiguo Muchacho, en agosto de 1971. Así, explica que "un grupo de poetas jóvenes editamos un cuaderno de la colección Cuadernos del Sur titulado Almoneda. 12 viejos sonetos de ocasión, que en realidad eran 13 pero no se puso por aquello de la superstición".

El prologuista de Al vuelo de una garza breve recuerda que "como Pablo llevaba en ese momento muchos años sin escribir, quisimos hacer una publicación y él pensó en recoger unos viejos sonetos de ocasión, como él los llamaba, que había ido haciendo a lo largo de los años 40 hasta el 65".

Infante hizo una entrevista al autor de Antiguo muchacho cuando trabajaba en el periódico El sol de España en la que le confesó que "era un poco reacio al soneto; decía que era una antigualla". "No pensaba que el soneto fuera con su obra", algo que se explica situándolo históricamente: "Pablo se había revelado junto a sus compañeros de Cántico contra la poesía que él llamaba de soneto de cartón piedra que hacían los poetas de Garcilaso y la Juventud Creadora". Lo que ocurre es que "como gran poeta que era y conocedor profundo de la poesía tradicional, era un gran sonetista y ya lo demostró en ese libro de Almoneda, donde hay sonetos magistrales como el dedicado a la Niña de los Peines".

Tras el fallecimiento de García Baena, en enero de este año, Inglada pensó en recoger los sonetos que había escrito desde entonces, "que eran muchos más de los que creíamos". Así, Al vuelo de una garza breve contiene 42 composiciones que ratifican que "los sonetos que Pablo escribía eran de ocasión porque estaban dedicados a amigos o a advocaciones marianas, de las que era muy devoto".

El prologuista destaca que este es "un libro muy curioso que dará algunas claves a la poesía" del escritor cordobés. Además, demuestra que aunque hubo un primer descanso de Pablo, "que se produce quizás por el tema de la poesía que se hacía en ese momento y contra la que ellos estaban", él es "un gran admirador de los grandes sonetistas españoles y extranjeros como Shakespeare, Lope o García Lorca".

Infante también hace referencia a que hay idas y venidas en la literatura española por la "moda del soneto". Así, explica que "la Vanguardia y la Generación del 27 en un principio rechazan los metros clásicos, pero muy al final de aquellos años el propio Federico y otros poetas como Gerardo, vuelven al soneto", que él califica como "la estrofa estrella de la poesía porque es casi una composición musical y hay que ser un gran técnico para hacerla".

Tras el fallecimiento de García Baena, en enero de este año, Inglada pensó en recoger los sonetos que había escrito

La obra de García Baena "se escapaba un poco a eso porque es más libre y más fresca" pero "ese rechazo primero fue cambiando a lo largo del tiempo y ahí están los 42 espléndidos sonetos que ha recuperado Rafael Inglada".

Infante resalta que "en la prehistoria de Pablo", antes de que se publicara su primer libro, Rumor oculto, en 1946, hay unos sonetos juveniles escritos en los cuadernos que él hacía con Ginés Liébana para la hermana de este, Josefina; otros que hace en los 40 y después los de Almoneda. Tras un silencio de sonetos en los años 70 y 80, fue escribiendo algunos, sobre todo en los últimos años, dedicados a advocaciones religiosas y en recuerdo de personajes como José Antonio Muñoz Rojas, Manuel Altolaguirre o Rafael Laffón. El último de los que posiblemente escribió fue el dedicado a Miguel del Moral, que acabó en octubre de 2017, meses antes de morir.

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