Cultura

Un museo al aire libre para Platero y yo

  • Darbón es la última pieza del proyecto escultórico del centenario de la obra de Juan Ramón

Con la escultura Platero, del artista Álvaro Flores, inspirada en el primer capítulo de Platero y yo, se inauguró en Moguer, el 25 de enero de 2014, el Museo al Aire Libre Platero EScultura, que a lo largo del pasado año, con motivo del centenario de la primera edición de la obra más universal de Juan Ramón Jiménez, se fue conformando con nuevas piezas escultóricas, instaladas en distintos puntos del casco histórico de la localidad, un proyecto que se concluirá con la de Darbón, que está realizando el escultor Chiqui Díaz.

Para el diseño de esta última escultura, que se inaugurará próximamente, el autor se ha basado en el capítulo cuarenta y uno de la elegía andaluza. Es de bronce y acero inoxidable patinado y se colocará en la calle Andalucía. No obstante, aunque se concluye el proyecto del centenario, el museo al aire libre queda abierto a nuevas propuestas.

Con la de Darbón se completará un conjunto escultural, que se inició con Platero, de Álvaro Flores, una escultura de bronce a tamaño natural, elaborada según la descripción de Juan Ramón Jiménez: "Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos". La figura, ubicada en la Plaza del Cabildo, cuenta con dos detalles simbólicos: en la peana hay una rama de naranjo -en alusión a Andalucía- sobre la que se posa una mariposa -en referencia al último capítulo del libro-, y la cola del burro dibuja en el aire la silueta de Juan Ramón Jiménez.

La segunda obra del museo, inspirada en el capítulo Idilio de abril es de Pedro Requejo. Colocada en la plaza de la iglesia, la escultura de bronce recrea la escena de Platero regresando de un paseo por el primaveral campo entre el bullicio y las risas de los niños que lo acompañan, sorprendidos por una tormenta de abril.

Requejo muestra un burrillo algo mayor que el protagonista del primer capítulo, con una flor en la boca, acompañado por un niño y llevando sobre su lomo a una niña que abre sus brazos para recibir la fresca agua de lluvia.

La tercera escultura es El Niño y el Agua, un trabajo en bronce de Francisco Martín, que representa al niño protagonista del capítulo cuarenta y dos, un chiquillo que queda absorto ante el agua que fluye de una fuente, una escultura que se ha diseñado como una fuente pública en la calle Ribera, junto a la casa natal de Juan Ramón Jiménez.

La cuarta pieza es Asnografía, de Víctor Pulido, inspirada en el capítulo cincuenta y cinco. Situada junto al ábside de la iglesia conventual de Santa Clara, está realizada a partir de láminas de diferentes metales, convertidas en trazos de letras y nombres que acaban dando forma a los volúmenes de Platero, logrando un efecto en tres dimensiones, guardando en su interior la figura de un pequeño burrito.

El Tío de las Vistas, de Martín Lepe Lagares, basada en el capítulo cuarenta y nueve, es la quinta escultura. Instalada en la Plaza del Marqués, representa al personaje del Tío de las Vistas con el tambor y la caja descritas por el poeta, y junto a él, un niño y una niña que parecen querer descubrir la magia que encierra el singular artefacto. Al contemplar la escultura de bronce, se puede mirar a través de la caja y ver en su interior las imágenes que el poeta describe, a las que se han incorporado otras bellas estampas relacionadas con el poeta y la universal obra.

La sexta figura de Platero EScultura es Aguedilla, la pobre loca de la calle del Sol, en la que la artista Mónika Rasco ha querido simbolizar el abrazo agradecido de un pueblo a su poeta. Levantada en la calle Rábida, antigua calle del Sol, la escultura se ve enriquecida con un sendero de plantas y flores típicas de la zona, un conjunto escultural realizado en hierro reciclado.

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