Cultura

El duende viajero

  • José Javier León publica una edición crítica de la conferencia 'jonda' más famosa de García Lorca

Federico García Lorca, izquierda, con La Argentinita y Rafael Alberti. Federico García Lorca, izquierda, con La Argentinita y Rafael Alberti.

Federico García Lorca, izquierda, con La Argentinita y Rafael Alberti. / D. S.

La primera copia mecanografiada de esta conferencia viajó hace unos días de Madrid a Granada. Y viajó con el resto del legado lorquiano, manuscritos, dibujos, partituras, etcétera, que finalmente reposa, para estudiosos y visitantes, en el Centro Federico García Lorca.

Se trata de 14 páginas con correcciones autógrafas del propio poeta, que reproduce en facsímil esta edición. El manuscrito original y otros documentos relevantes también están aquí reproducidos. Dicho manuscrito, según señala León, se redactó a bordo del Conte Grande que trasladó a Lorca hasta Buenos Aires en octubre de 1933 y la copia mecanografiada se hizo en el Hotel Castelar de la capital argentina, días antes del 20 de octubre en que definitivamente se pronunció la conferencia ante el abigarrado público porteño de la Asociación de Amigos del Arte.

La conferencia se redactó en el barco que trasladó al poeta hasta Buenos Aires

No cabe duda de que Federico García Lorca (1898-1936) es el más flamenco de los poetas. Tanto es así que dedicó todo un volumen de versos al tema, Poema del cante jondo, escrito en 1921y corregido y editado en 1931, en el que hace una estilización lírica del sentimiento de las soleares, las seguiriyas, las peteneras, las saetas, todos ellos géneros literarios y musicales flamencos, y de personajes como Silverio Franconetti o Juan Breva, figuras decimonónicas del cante.

Por su parte, el Romancero gitano (1928) también está trufado de flamenquismo y gitanismo, aunque no hay referencias directas a lo jondo. Lorca desarrolló su propia teoría estética del flamenco en dos conferencias Importancia histórica y artística del primitivo canto andaluz, llamado cante jondo (1922) y Juego y teoría del duende (1933). En esta última podemos leer que los "soníos negros" de los que hablaba el cantaor Manuel Torre para definir el arte flamenco auténtico, "son el misterio, las raíces que se clavan en el limo que todos conocemos, que todos ignoramos, pero de donde nos llega lo que es sustancial en el arte". Señala que el auditorio flamenco más cabal, más entendido, más habituado, no pide formas sino "tuétanos de formas, música pura con el cuerpo sucinto para poder mantenerse en pie". Y continúa: "El duende no llega si no ve la posibilidad de muerte". En Importancia histórica..., por su parte, afirmó que "las gentes andaluzas se valen de los cantaores para dejar escapar su dolor y su historia verídica".

Lorca fue amigo íntimo de la famosa bailaora Encarnación López Júlvez La Argentinita, con la que grabó cinco pizarras de doble cara en 1931, acompañándola al piano, con las canciones populares que el propio poeta recopiló y armonizó. La grabación fue un auténtico éxito en la época de la Segunda República y durante la Guerra Civil. Ambos ejércitos cantaron en las trincheras, con letras diferentes, las mismas melodías que habían aprendido en la radio.

Lorca intervino en el guión de uno de los espectáculos de La Argentinita, La romería de los cornudos (1933). Esta obra se inspira en la romería de Moclín (Granada) en la que se basará Lorca para componer también su Yerma. La bailaora, por su parte, actuó en El maleficio de la mariposa (1920) la primera y fallida experiencia de Lorca en las tablas, incorporando al personaje protagonista, la mariposa. Encarnación López Júlvez, amante de Ignacio Sánchez Mejías, es la dedicataria de la famosa elegía que Lorca escribió al torero, Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1934) una de las cumbres de la lírica hispana.

La Argentinita estrenó El Café de Chinitas, su homenaje al poeta, en el Nueva York de 1943, con telones de Dalí. El poeta también tuvo amistad con Antonia Mercé La Argentina sobre cuyo arte pronunció una conferencia en Nueva York (1930), y con los famosos cantaores Niña de los Peines y Manuel Torre, citados ambos en Juego y teoría del duende. Su Poema del cante jondo está dedicado a Torre. En esta conferencia define a la Niña de los Peines como "voz de plata fundida". Fue también uno de los impulsores del Concurso de Cante Jondo celebrado en Granada en 1922 que es el modelo de todos los concursos y festivales que se han dado y se dan en la geografía flamenca.

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