Cultura

El caudal sin límites de la antipoesía

  • Galaxia Gutenberg culmina la publicación de las obras completas de Nicanor Parra con el segundo volumen

Eterno candidato al Premio Cervantes, al Nobel y al Príncipe de Asturias, y venerado por los lectores y críticos más insospechados y anónimos, Nicanor Parra (Chillán, Chile, 1914) es un verdadero desconocido en el panorama literario español, por más que su obra sea considerada un hito indiscutible en la historia de la literatura y hasta Harold Bloom se refiera al susodicho como uno de los más grandes poetas vivos. Quizá una de las consecuencias más felices de la ascensión final de Roberto Bolaño fuera su constante reivindicación de Parra, a quien consideraba su primer maestro y por quien sentía una devoción que resultó ampliamente correspondida. En los manuales de literatura al uso, Parra suele tener reservado un epígrafe en los apartados dedicados a las vanguardias del siglo XX como artífice y promulgador de la antipoesía, algo que no debe entenderse como corriente ni género ni estilo, ni siquiera como una acotación estrictamente literaria. Pero este escritor obsesivo, radical, que según Bolaño compone sus versos como sabiendo que tras el punto final va a recibir la descarga eléctrica que acabará con su vida, es mucho más. La concesión del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2000, así como la reciente aparición de varias antologías (Parranda larga, publicada en Alfaguara) ha otorgado en los últimos años cierta visibilidad a este lado del Atlántico a un Nicanor Parra que se empeña en ir a lo suyo desde la cotidianidad más invisible, sólo paliada por la implicación en la reciente creación de un museo en Santiago de Chile dedicado a su vida y su obra. Por ello, la aparición del segundo y definitivo volumen de las Obras completas & algo + en Galaxia Gutenberg, dirigidas por Ignacio Echevarría con el asesoramiento del propio antipoeta, constituyen un acontecimiento editorial de primer orden tanto para quienes deseen profundizar en una poesía libre e inclasificable como para quienes quieran iniciarse con autoridad en semejante prodigio.

Si el primer volumen concluye con los Artefactos de 1972, el segundo abarca la creación de Parra desde 1975 hasta 2006, con el punto final en sus Discursos de sobremesa y sus Obras públicas. Como explican los propios editores en el prólogo, la nueva entrega permite al lector comprobar en qué medida el golpe de Estado orquestado por Pinochet en 1973 brindó nuevos argumentos y matices a la antipoesía, que parecía haber alcanzado su cima en los citados Artefactos (piezas de poesía visual en los que ya Parra se despachaba a gusto contra el imperialismo norteamericano y su intromisión en los países latinoamericanos: "Estados Unidos / donde la libertad es una estatua"; paradójicamente, la izquierda revolucionaria rompió sus relaciones con Parra poco después, cuando el poeta aceptó la invitación de la señora Nixon y acudió a la Casa Blanca para tomar un té). Igualmente, los editores advierten de que el título que mayor justicia haría a su proyecto es el de Obras completas & algo -, ya que, como corresponde a su vocación, el grafómano antipoeta ha mostrado en las últimas dos décadas una notable resistencia a publicar y la mayor parte de cuanto ha escrito en este tiempo permanece a buen recaudo doméstico, cual porción sumergida del iceberg. De este modo, el contenido del segundo volumen se concreta en Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977), Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1979), El anti-Lázaro (1981, recogido posteriormente en Hojas de Parra), Ecopoemas (1982), Chistes para desorientar a la poesía (1983), Poesía política (1983), Coplas de Navidad (1983), Hojas de Parra (1985), La Sagrada Familia (1997), Antipoems: How to look better & feel great (2004, con nuevos Artefactos), la versión de El rey Lear de Shakespeare bajo el título Lear Rey & Mendigo (2004), Discursos de sobremesa (2006) y Obras públicas (2006). Bajo el lema Calcetines huachos se incluyen otros títulos de escasa difusión, publicación en revistas o directamente inéditos, como News from nowhere (1973), Poemas para combatir la calvicie (1993) y Páginas en blanco (2001). El mismo Parra anunció el año pasado la publicación de un nuevo poemario, El marica de Shakespeare, que todavía no ha visto la luz, así que es probable que el amplio volumen necesite de apéndices futuros.

Tras unos primeros textos deudores de Lorca y Pablo Neruda (Cancionero sin nombre, de 1937), la aparición de Poemas y antipoemas en 1954 contribuyó definitivamente a la consolidación de la antipoesía como literatura (o arte, o ejercicio vital) despojada de cualquier elemento retórico, según la máxima de su creador: "Todo es poesía menos la poesía". A partir de 1975, esta estrategia prolonga sus efectos de humor mordaz ("Lo que yo necesito urgentemente / es una María Kodama / que se haga cargo de la biblioteca", en Poemas para combatir la calvicie), irreverencia y pesimismo ("La sonrisa del Papa nos preocupa / nadie tiene derecho a sonreír / en un mundo podrido como éste / a no ser que tenga pacto con el Diablo", en el mismo libro), denuncia del desastre político ("Ciento 4 civiles en un cajón / cuántas orejas y patas son", de Poesía política), tono incendiario para una representación del hombre ("Debajo de mi cama / tengo enterrada a mi esposa legítima / la maté en un rapto de ira / hace una porrada de años", de Hojas de Parra) y desmitificación de las patrias ("Bien y ahora quién / nos liberará de nuestros liberadores! / ahora sí que estamos en jaque mate", de Chistes para desorientar a la poesía). Al negar a la poesía sus valores poéticos, Nicanor Parra la devuelve a su función primigenia, allí donde le esperan Catulo y sus epigramas. El resultado es un festín con sangre en las encías. Y su hermana, Violeta, canta como nadie.

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