Cultura

El 'boom' del arte colombiano llega a Madrid

  • Las diez galerías seleccionadas por ARCO 2015 revelan un país con una escena cultural efervescente que rompe con los estereotipos

"La cultura es una herramienta irreemplazable para construir la paz". Estas declaraciones del embajador de Colombia en España, Fernando Carrillo, explican pero sólo en parte por qué Colombia ha tirado la casa por la ventana en la 34 edición de ARCO, que hoy se clausura con un claro repunte en las ventas. El país invitado ha conquistado la feria de arte contemporáneo a través de 10 galerías, varias decenas de artistas y, sobre todo, de una actitud que desafía todos los estereotipos que pesan sobre él. En los accesos a los pabellones 7 y 9 de Ifema los artistas colombianos hablan de la "vibrante escena" de Medellín, de la "vitalidad cultural" de Cali y, en general, del milagro que el arte y la arquitectura están operando en Colombia al calor de la bonanza económica. Algo así como un "efecto Guggenheim" en el corazón de América Latina.

Aunque la violencia y el narcotráfico siguen estando presentes, ahora en un relato más íntimo, las diez galerías seleccionadas por el comisario Juan Andrés Gaitán abordan temas diversos como la identidad, el feminismo, la crisis ecológica o la paradoja de vivir en una sociedad transcultural que busca su identidad propia más allá de la influencia estadounidense, como prueba la obra en la que Antonio Caro escribe con la tipografía característica del logotipo de Coca-Cola el nombre de su país (en la galería Casas Riegner).

Con su diversidad temática y estilística, los artistas colombianos destacados en Ifema reclaman la visibilidad que sí ha tenido su literatura desde los años del boom y para ello cuentan como mascarón de proa con la figura incuestionable de Doris Salcedo (Bogotá, 1958), la artista colombiana más influyente y Premio Velázquez de las Artes, presente estos días en Madrid gracias al museo Thyssen Bornemisza, que muestra una de sus obras icónicas, Sin título (1988-1990), donde revisa las heridas sangrantes que la guerra y el olvido infligieron a sus compatriotas.

Si bien el mercado internacional hace tiempo que se dejó seducir por estos artistas, como prueban las cotizaciones astronómicas de Óscar Murillo, apodado el Basquiat colombiano, en España el idilio está comenzando ahora. Comprar arte colombiano es hoy una inversión de futuro y la feria que dirige por quinta vez Carlos Urroz se ha beneficiado de ese filón.

El director de la galería Nueveochenta de Bogotá, Carlos Hurtado, explica a este medio que "ARCO nos ha ido increíble. El hecho de tener a Colombia como país invitado ha generado una gran atención y una gran tensión entre los propios artistas. Se ha traído lo mejor, fruto de la suma de muchos esfuerzos: el Gobierno colombiano se personó mucho pero la cantidad de coleccionistas, artistas, galeristas y curadores colombianos que han venido a Madrid es extraordinaria".

Entre las apuestas de Nueveochenta, Hurtado destaca al artista Jaime Tarazona, del que presenta una serie de pinturas en poliuretano sobre madera que toma como referencia los primeros fotogramas de la película 2001: una odisea del espacio de Stanley Kubrick. "Tarazona emplea imágenes de paisajes colombianos para reinterpretar las escenas de esa película de ciencia-ficción donde aparecen lugares inhabitados por el hombre. Recreando esos territorios inhóspitos y vírgenes donde de pronto aterriza el monolito plantea una reflexión sobre cómo el modernismo como movimiento nunca terminó de llegar a muchos países de América Latina. Por supuesto sí lo hizo en Brasil y en Argentina pero no en Colombia, donde fue siempre una cosa híbrida, accidentada, atropellada", declara.

"El público y los coleccionistas nos han recibido muy bien. Nuestros artistas están encantados. Llevábamos tiempo sin venir a ARCO y ahora nos planteamos repetir todos los años", comentan los responsables de la galería Casas Riegner de Bogotá, la gran valedora del arte conceptual colombiano. "Llevamos mucho tiempo trabajando y por fin nuestro esfuerzo ha florecido, en parte gracias a la cantidad de curadores colombianos que, como Gaitán, María Inés Rodríguez, José Roca o como María Wills y Jaime Cerón (comisarios de Focus Colombia) están moviendo a nuestros artistas por todo el mundo. La globalización ha sido una oportunidad para el arte colombiano".

Otra de las diez galerías seleccionadas por ARCO 2015 es El Museo, que dirige Luis Fernando Pradilla y cuenta con sedes en la capital colombiana y en Madrid. Uno de sus artistas destacados es Jorge Magyaroff (Bogotá, 1979), que reflexiona con humor sobre la pintura y sus utensilios, así como sobre el papel del azar y la casualidad en la creación artística.

El Museo, además de artistas jóvenes, cuenta en su escudería con veteranos como Nadín Ospina, de quien muestra en ARCO varias piezas donde explora la idea de la transculturalidad. Las esculturas de Ospina emplean técnicas prehispánicas e introducen iconografías de la globalización, como Bart Simpson y Mickey Mouse, que hacen la delicias del público.

"Colombia ha apostado muy fuerte por ARCO 2015 porque para el país es muy importante proyectar en Europa una imagen distinta a la que se tiene preconcebida", explican desde El Museo. "Gracias a esta feria la gente se ha dado cuenta de que en Colombia no solo hay violencia y narcotráfico sino una sociedad que vive un momento cultural muy bueno, donde se promueve la producción artística y que cuenta con una escena muy efervescente".

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