Cultura

El arte de sobrevivir a los 'impactos' de la vida

Titulado en autodestrucción, el londinense Steve-O; rebautizado como El cóndor, el estadounidense Matt Hoffman, ambos son las dos estrellas más destacadas de Jackass, la retransmisión televisiva dedicada, desde 2002, a sorprender con las hazañas de sus valientes protagonistas. El primero de los citados, por ejemplo, nos dejó sin palabras al hacer resucitar por su boca un pez de colores que, previamente, se había tragado y, por referir alguna de las proezas del segundo, recordar cómo entró en el Libro Guiness de los Récords superando con su bicicleta una altura de 26.6 pies sobre una rampa de 24 pies.

Sin embargo, pocas sensaciones comparadas a la que ayer experimentaron en la Plaza de Santa Ana de Madrid donde, gracias a la intermediación de Radical Fruit, los viandantes pudieron desahogarse a gusto bombardeando con cinco cañones de aire comprimido cargados de naranjas a los dos osados aventureros que, protegidos por una armadura, demostraron la autenticidad de los retos a los que suelen someterse. "Todo es de verdad", confesaba Steve-0. "Falsear nuestras acciones nos despojaría de nuestra integridad". "¡Es muy difícil negociar con la fuerza de la gravedad! Sólo espero que mi chica me dé un buen masaje", apuntaba Hoffman.

Recién cumplidos los 35 años el primero, con 37 el segundo, ambos forman un tándem complementario encantado de su experiencia española. "Nos está encantando la ciudad. Es muy bonita. Hemos ido a un japonés cerca del hotel y queremos acercarnos a la Plaza de Oriente y el Museo del Prado", explicaba el británico de la pareja mientras que, por su parte, Matt aclaraba. "Me ha llamado la atención que hay cosas muy baratas. ¡Me he comprado unos pantalones por cinco euros! Además, estamos deseando de enfrentarnos al público… ¡A ver si aguantamos!".

Y lo hicieron. Como unos héroes recibieron el impacto de la fruta valenciana por excelencia mientras, muy de cerca, contaron con dos admiradoras de lujo como la novia de Steve y la esposa de su compañero. Sólo faltaron los hijos, de 8 y 6 años, de este último que, a pesar del original trabajo que desempeña, se encuentra muy apoyado por los suyos. "Saben que se trata de algo que forma parte de nosotros", reflexionaba para, de seguido, escuchar el discurso de su "pareja artística". "La vida es una aventura y yo creo que mi gente hubieran preferido que hiciéramos algo diferente. El problema es que no existe elección al respecto. Prefieren que tenga éxito haciendo esto".

Ante la duda de si son dos cuerdos que aparentan ser locos o dos locos que perdieron la cordura, su respuesta es, al unísono, la misma. "No tiene nada que ver con eso. Se trata de encarar tus miedos, superarlos y batir tus límites. Te preguntas… "¿Podré hacerlo?". Y te lanzas. Luego vas descubriendo que no hay nada imposible". Con un perfil que se presta a despertar la admiración de los más jóvenes, tanto Matt como Steve-0 reconocen que no desean ser el foco continuo de atención. "Actuamos conforme a una filosofía. Si nos imitan bien, nadie morirá. Tampoco se trata de tomarse a uno tan en serio. Debemos reírnos y disfrutar y seguir adelante conforme nuestras propias reglas. Los accidentes son parte de nuestra realidad y provocan una curiosidad que lleva al resto a fijarse en quienes los sufren". No obstante, en función del pensamiento budista, "el dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional".

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