Cultura

"No todo lo antiguo merece ser rescatado"

  • La soprano María Espada participa en la última grabación para Glossa de La Ritirata, que recupera dos óperas de Caldara escritas a partir del 'Quijote'

Aunque autor de no menos de 70 títulos líricos, el nombre del músico veneciano Antonio Caldara (c.1670-1736) no es demasiado popular entre los aficionados a la cada vez más difundida ópera barroca. Hace unos años Emilio Moreno rescató para el sello Glossa Il più bel nome, una de las dos óperas que Caldara escribió para el archiduque Carlos en Barcelona en 1708 y 1709. Ahora es Josetxu Obregón quien con su conjunto La Ritirata y también para Glossa presenta una selección de dos títulos de Caldara compuestos a partir del Quijote yhasta ahora desconocidos para el gran público: Don Chisciotte in corte della duchessa, que se estrenó en Viena en 1727, y Sancio Pansa, governatore dell'isola Barattaria, presentada en la misma ciudad seis años después. La soprano extremeña María Espada ha participado en ambos trabajos. "Son las dos únicas cosas de Caldara que he hecho en mi vida, y ambas son grabaciones. A mí, que grabar no me gusta nada."

-¿Qué es lo que no le gusta de las grabaciones?

-Es algo tedioso, y me resulta duro. Aunque ya sé que hay que hacerlo. Sirve para difundir determinadas músicas poco conocidas, pero de calidad, y también es necesario personalmente porque el mercado está así y hay que estar en los discos. Pero no me gusta. Además, yo nunca quedo del todo contenta. La voz es difícil de reproducir, te quitan armónicos. Yo ni me reconozco cuando me escucho. Y es que ya ni me escucho. Son manías mías, pero lo cierto es que tengo que tener algún buen motivo para grabar.

-¿Qué motivo encontró esta vez?

-La música es buena. Nunca había trabajado con La Ritirata. Josetxu me lo propuso, estuve mirando los facsímiles, tocando algunas cosas y me pareció que estaba muy bien. Además no era un disco que hiciera yo en solitario, que eso sí se me hace durísimo. Éramos tres cantantes [además de Espada, el tenor Emiliano González Toro y el bajo Joao Fernandes] y se incluía música instrumental aparte [de Nicola Matteis]. Todo estuvo muy bien organizado y fue una grabación bastante relajada, con gente estupenda, a la que conocía por haber coincidido en otros proyectos. Una buena experiencia.

-¿Cómo es la música de Caldara para la voz?

-Hay gente que me decía que era muy difícil, muy virtuosística. Pero yo no he encontrado nada que sea muy característico, muy especial. No es un compositor del que se pueda decir que ofrece algo singularísimo. Tiene algunos fragmentos muy instrumentales para la voz, pero en general es muy cantábile. En Il più bel nome había arias más complejas, aunque también mi papel era mucho más largo. No es una música que me llame la atención por algún aspecto particular. No sé yo si estas óperas valdrían la pena completas o no, habría que verlo, pero lo que se seleccionó es de mucha calidad, música muy atractiva. No conocía estas obras para nada. Y están muy bien. Me gusta cantarlas: hemos hecho ya un par de conciertos con ellas, y tenemos algunos más confirmados. Luego además las obras instrumentales de Matteis son estupendas, muy divertidas.

-Ha participado en muchas recuperaciones de música olvidada. ¿Lo ve como algo necesario?

-Depende. La música de Iribarren que grabé con la Barroca de Sevilla por ejemplo es de mucha calidad. Iribarren es un gran compositor. Caldara es un gran compositor. Mi criterio esencial a la hora de grabar es que la música sea de calidad. Tampoco voy a exigir que sea lo máximo, no voy a poner a Haendel como vara de medir, porque entonces no pasa nadie. Pero sí que sea música de una calidad mínima. Y no creo que haya grabado mala música nunca, pero sí he cantado en concierto cosas que no valen la pena. Hubo una época en que todo era recuperar, recuperar, recuperar; cada vez hago menos ese tipo de trabajo. La investigación sigue siendo fundamental, porque hay mucha música de interés por ahí oculta, pero no todo lo antiguo merece ser rescatado.

-Se ha vuelto más selectiva.

-Decidí que no quería trabajar tanto. Y lo estoy consiguiendo. La música es una parte importantísima de mi vida, pero no es lo único. Hubo una época en que iba de proyecto en proyecto. Y para qué. Quiero disfrutar de otras cosas de la vida. La profesión es bonita, pero viajar es el rollo más grande del mundo. No es que pueda renunciar siempre a todas las cosas que no me gustan demasiado, porque a veces hay grupos con los que trabajo muy a gusto y acepto cosas que a lo mejor no haría con otros. Pero sí que soy mucho más selectiva. En la vida hay muchas cosas para hacer, para disfrutar en compañía.

-Aunque es una cantante muy versátil, la llaman mucho para cantar repertorio barroco, ¿se considera especialista?

-No me siento especialista de nada. Es cierto que quizás tenga más presencia en el ámbito barroco. A lo mejor el 60% de lo que hago todos los años es repertorio barroco. Pero me gusta hacer de todo. Si sólo hiciera barroco me saturaría. De vez en cuando necesito otro tipo de armonía, de fraseo. Me gusta pasar de uno a otro lado. Lo que dejé casi completamente fue la música del Renacimiento. Es demasiado grave para mí. Me cansa cantar permanentemente en esa tesitura de la zona central-grave, porque pasar luego a repertorio de soprano auténtica cuesta muchísimo. Puntualmente no me importaría, pero no lo quiero hacer más. Quitando eso, me gusta variar.

-Colabora con muchas orquestas españolas en repertorio clásico y romántico.

-Todo lo que tengo a la vista me entusiasma. Hago muchos réquiems este año. El de Fauré, con tres orquestas distintas. También canto el de Mozart. Es música que me encanta. No sólo cantar el Pie Jesu del Réquiem de Fauré es una experiencia maravillosa, simplemente el estar ahí sentada escuchando vale la pena. Tengo también una misa de Schubert con la Orquesta de Málaga, la nº5, que no conocía y me gusta muchísimo. Con la Orquesta de Murcia hago de Mahler y canciones de Mahler y Richard Strauss; es con la directora Virginia Martínez, con la que trabajo muy a gusto siempre. Con Víctor Pablo Pérez haré Davide Penitente de Mozart, que no había cantado nunca, y como sabe es en realidad una versión de la Misa en do menor, música auténticamente sublime. Hago también motetes de Vivaldi con Javier Illán.

-Pues la música vocal de Vivaldi sí que es instrumental.

-A Vivaldi lo detesto. No es música que me haya entusiasmado nunca. Aunque es cierto que cuando te metes en su obra hallas cosas espectaculares, y los motetes son espectaculares. Pero cantarlo es muy duro: es música en esencia antivocal.

caldara: the cervantes operas

María Espada, Emiliano González Toro, Joao Fernandes. La Ritirata. Josetxu Obregón Glossa

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