Fila siete

Partisanos

El antisemitismo es algo tan arraigado en la historia de la humanidad como la propia existencia de los judíos que se remonta a los más vetustos orígenes de los pueblos. No es nuevo, por lo tanto, su dolorosa vigencia actual, ni lo fue, como lo muestra esta película, en una época especialmente trágica para el pueblo hebreo ni incluso en ocasiones en que la unión con otras comunidades se imponía ante la atroz masacre perpetrada por los nazis bajo el mandato de un tirano despreciable como Hitler. El libro de Nechama Tec, testimonio de unos hechos reales, lo ponía de relieve y la película de Edward Zwick acentúa esa trágica característica entre otras no menos horrendas del exterminio perpetrado en el curso de la II Guerra Mundial contra los judíos.

'Resistencia' nos sitúa en el verano de1941 cuando los ejércitos alemanes avanzan por la Europa oriental y aplastan toda resistencia. Tres jóvenes, los hermanos Bielski, granjeros judíos de la clase trabajadora en la campiña de Bielorrusia, la antigua Rusia Blanca junto a la vieja Unión Soviética, cuyos padres han sido asesinados por colaboradores de los nazis, deciden enfrentarse a estos a la vez que socorren y ayudan a los cada día más abundantes fugitivos de su raza que huyen de la crueldad de los soldados germanos, especialmente sanguinaria con ellos. En una desesperada lucha por sobrevivir a la más espantosa adversidad e imponiéndose al sometimiento y la resignación, logran identificarse con otros combatientes soviéticos de la resistencia, convirtiéndose en aguerridos y valerosos partisanos contra sus opresores.

Esta revisión de un capítulo real en la historia trágica de la lucha contra el poder destructor y genocida de Hitler, tiene para el director una perspectiva en su tratamiento fílmico elementos de los "western" clásicos, sobre todo, dice, "porque no eres solo un individuo duro y aislado sino que estás en relación con los demás y con tu comunidad". Éste es el espíritu que impera en la historia y que Edward Zwick ha tenido especial cuidado en exaltar a la vez que su relato y su exposición en imágenes, algunas de llamativo realismo, adquieren forma de documental especialmente filmadas para producir en el espectador esa sensación.

Es cierto que en ocasiones las imágenes se han deslizado hacia la historia épica y el ensalzamiento hagiográfico del héroe con el aire de la epopeya clásica y los deslices melodramáticos. Ello no puede reducir el interés de un planteamiento diferente en la visión del holocausto nazi. Es una intensa crónica sobre el valor y el coraje de una comunidad judía que decidió enfrentarse a la tiranía hostil de la barbarie fascista. Puede haber baches en la realización al que le sobran demasiadas elipsis, así como su larga duración. Impresionante la fotografía del español Eduardo Serra y bellísima la música de James Newton Howard con los solos conmovedores del violinista clásico Joshua Bell.

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