Cultura

Karlovy Vary mantiene su perfil tradicional

  • El festival, dominado por filmes de bajo presupuesto, contó ayer con Jude Law

El Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary mantiene este año, una vez más, su perfil de certamen tradicional, con trabajos de vieja escuela y modesto presupuesto. En el ecuador del certamen cinematográfico, que celebra su 45ª edición, ha destacado como propuesta novedosa la aventura de marionetas Cooky, última cinta del realizador checo Jan Sverak.

Sverak explota la experiencia local en el arte de los títeres y marionetas, ya que el país cuenta en este campo con una inveterada tradición. En las pasadas jornadas se han visto producciones de España, Francia, República Checa y Argentina que se ajustan a los parámetros tradicionales, si bien el filme La mosquitera, del español Agusti Vila, destacó por bailar de forma provocadora al son de diversos géneros.

Y ayer le tocó el turno a Canadá, con Mourning for Anna, un drama intimista sobre la pérdida de los seres queridos y el refugio en el amor y el arte como salida. La guionista y realizadora Catherine Martin ofrece una visión muy femenina, con el acento en los sentidos y sobre todo en el del tacto de las manos, para este itinerario interior de sufrimiento que constituye la apuesta canadiense para obtener el Globo de Cristal.

Las espinas, el frío y la soledad en un paraje inhóspito y helado de las montañas son los compañeros de viaje de la protagonista, Francoise, una mujer torturada por la violenta muerte de su hija Anna. En este lugar sólo irrumpe la luz cuando la protagonista se cruza de manera providencial con el pintor Eduard, que también necesita la tranquilidad para reencontrarse con las musas, y con el que Francoise tuvo un idilio de juventud.

La lentitud en el desarrollo del argumento y la ausencia casi total de música recuerda al cine de autor del franco español José Luis Guerin. Martin hace una dirección de actores muy teatral, dada la sobriedad de argumento y escenarios, siendo este tipo de interpretación casi el único recurso para mantener la identificación con los personajes.

La realizadora debutó en 2001 en el largometraje con Marriages, que le supuso el premio al mejor guión en Montreal. Desde entonces ha alternado la ficción con el documental y obtenido reconocimientos en festivales como Toronto, Shanghái y Oberhausen.

Por otra parte, el actor británico Jude Law intervino ayer en el Festival de Karlovy Vary, dondeconfesó que, tras sus reticencias sobre el cine en 3D, ha revisado su punto de vista sobre esta nueva tecnología al trabajar en un proyecto con el director Martin Scorsese. "No era el mayor admirador del 3D. Pensaba que era un ardid, pero sólo por el hecho de que Scorsese lo intente, pienso que detrás hay algo", aseguró en la ciudad checa, donde viajó para recibir el President's Award del festival.

Scorsese ha comenzado a filmar en tecnología 3D el largometraje La invención de Hugo Cabret, obra homónima de Brian Selznick y protagonizada, entre otros actores, por Ben Kingsley, Sacha Baron Cohen y Jude Law, quien comenzará a trabajar en el rodaje en septiembre próximo. En la segunda mitad del año, el artista londinense tiene planeado rodar la segunda entrega de Sherlock Holmes, de Guy Ritchie, y Contagion, a las órdenes del estadounidense Steven Soderbergh.

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