Cultura

Conan, 80 años de aventuras bárbaras

  • Javier Fernández celebra las ocho décadas del personaje de Robert E. Howard con un libro publicado en Cátedra que reúne cinco de sus principales relatos

"Y allí llegó Conan, el cimerio, pelo negro, hosca mirada, espada en mano, un ladrón, un saqueador, un asesino, de gigantescas melancolías y júbilo gigantesco, para pisotear con sus sandalias los tronos enjoyados de la Tierra". No por repetidas estas palabras de Las crónicas nemedias dejan de producir algún cosquilleo entre quienes nombran a Conan entre sus personajes de fantasía predilectos. Las aventuras del cimerio han encontrado amplia difusión en el cine y el cómic, pero su origen es literario. Fue Robert E. Howard quien en diciembre de 1932 comenzó a publicar en la revista pulpWeird Tales los relatos de este habitante de la era hiboria, un ser salvaje y fascinante que se mueve en un mundo de sangre, brujería, espadas afiladas, peligros infinitos e incalculables oscuridades. Ochenta años después, el público español tiene por primera vez la ocasión de leer algunos de los principales relatos de Conan traducidos directamente del inglés. El responsable es el escritor y editor cordobés Javier Fernández, que agrupa cinco textos en un libro recién publicado por la colección Letras Populares (de la cual es director junto a Ana Belén Ramos) de la editorial Cátedra. Un acontecimiento no ya solo para los fans de Conan y los seguidores de la aventura épica sino para cualquier aficionado a la literatura, que encontrará aquí una gozosa asociación entre una prosa vibrante ("tan cargada de energía que casi echa chispas", según Stephen King) y unos argumentos de gran alcance imaginativo, llenos de emoción y acción (en muchos casos, irrefrenablemente violenta) y no carentes de elementos que invitan a reflexiones sobre cuestiones políticas y éticas y el choque entre la civilización y la barbarie.

La reina de la Costa Negra y otros relatos incorpora cinco de las 21 piezas que Howard, que se suicidó a los 32 años, completó sobre Conan: junto al citado (del que se ofrece un fragmento en la página siguiente), El fénix en la espada, La torre del Elefante, Más allá del río Negro y Clavos rojos. La obra presenta las únicas versiones íntegras y sin adulterar disponibles en nuestro idioma de El fénix en la espada, La torre del Elefante y La reina de la Costa Negra, y se completa con otras dos aventuras emblemáticas para configurar un "lo mejor de Conan" que incluye una amplia introducción, ilustraciones y notas.

Estos tres textos, señala Fernández, "no se habían traducido nunca directamente del original howardiano, sino que las versiones existentes provienen de los textos intervenidos y expurgados por L. Sprague de Camp". Por otra parte, "se hacía necesaria una edición en español que, a semejanza de las que existen en inglés, explicase el contexto y los valores literarios de la obra de Howard, que señalase las relaciones existentes entre los relatos de Conan y la propia vida del autor". El responsable de esta edición ha procurado "que la lectura en español guarde semejanzas con los valores lingüísticos de Howard, respetando la verbosidad del original -a menudo simplificada en otras ediciones-, realizando un trabajo rítmico en las piezas en verso y adaptando los términos hiborios a la lógica del castellano". "No existía un volumen de estas características", constata Fernández, "ideal para iniciarse en el personaje o sencillamente para disfrutar con lo mejor de lo mejor de su ciclo".

Una pregunta que muchos conanófilos se hacen es por qué hasta ahora no hemos podido leer adecuadamente estos relatos en español. "Después de la muerte de Howard en 1936", explica el traductor, "la gestión de sus derechos literarios pasó por un largo periodo dominado por el trabajo editorial de L. Sprague de Camp. Éste retocó los relatos, modificó expresiones y escenas y reordenó la serie, mezclando los relatos originales de Howard (publicados entre 1932 y 1936 en Weird Tales) con pastiches escritos por él y por otros autores, de una calidad sensiblemente inferior. Durante décadas estos textos intervenidos editorialmente han sido los únicos disponibles para los lectores de todo el mundo, y son los que se han traducido al español. Solo en época reciente, ya en el siglo XXI y con un cambio en la gestión de derechos, se han editado en inglés los cuentos de Howard tal como este los escribió, restaurando los textos a partir de los mecanoscritos y los viejos números de Weird Tales. Existe una edición española de estos textos, digamos, canónicos, pero cometió el error imperdonable de usar las traducciones ya existentes de los textos intervenidos como si se tratase de la versión de los originales howardianos en 13 de los 21 relatos". La edición de Cátedra "traduce los relatos de sus versiones canónicas, tal como Howard las escribió".

Conan proclama en La reina de la Costa Negra: "Esto sé: si la vida es ilusión, entonces yo no soy sino ilusión, y siéndolo, la ilusión es real para mí. Vivo, ardo de vida, amo, mato y estoy contento". El cimerio ha fascinado a generaciones de lectores porque, en palabras de Fernández, "es un antihéroe que conecta con las aspiraciones y frustraciones del individuo contemporáneo, y de ahí que se haya convertido en un verdadero icono. También el entorno en el que se desarrollan sus andanzas, la era hiboria, es una creación fabulosa y sugestiva. Es un pasado prehistórico que remite a la Historia, de modo que los relatos de Conan tienen un lejano sabor a ficción histórica".

Y es que Howard mostró en su corta trayectoria una "fenomenal capacidad" para la creación de personajes, entre los que figuran el rey Kull, Solomon Kane, Bran Mak Morn y El Borak. "Son tipos de una pieza", indica Fernández, "personajes que saltan del papel y cobran vida instantáneamente a ojos del lector. Howard era una persona muy peculiar, un inadaptado en muchos aspectos, y dejó constancia en sus relatos de sus ideas sobre la lucha del individuo con la sociedad, así como del choque entre lo salvaje y la civilización. Su estilo es sensual, exuberante, hermoso, y logra dar vida a ambientes seductores que atrapan por completo. Aun siendo fantásticas, sus historias poseen un grado inusual de realismo, pues Howard desarrolla excelentemente las motivaciones de los personajes. Está considerado uno de los padres del género de la espada y brujería, y de hecho definió muchos de los patrones que aún hoy persisten en él. Otro de sus grandes valores es la sencillez, que siempre resulta lo más difícil de lograr".

Quien se adentre en el libro comprobará cómo El fénix en la espada supone "la llegada de un personaje único y arrebatador"; entenderá por qué La torre del Elefante "es uno de los mejores relatos de fantasía de la Historia, en el que el héroe se convierte en mero espectador de fuerzas cósmicas que están más allá de su alcance"; hallará en La reina de la Costa Negra "una auténtica y fascinante joya, de rara estructura, en la que la arrogancia de la juventud y la soberbia de los enamorados conducen inexorablemente a la tragedia"; disfrutará con ese "western exuberante" que es Más allá del río Negro y asumirá que Clavos rojos es "una catedral del género fantástico, oscura, truculenta, violenta, sensual y ambiciosa". Bienvenidos a la era hiboria.

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