Cultura

Ellos y ellas

  • En '¿Qué les pasa a los hombres?', se nos presentan varias historias entrecruzadas sobre relaciones amorosas, mezcladas con una especie de encuesta a modo de documental.

Entre las películas más destacadas de estas últimas fechas, que además ha escalado elevados puestos en la cotización de los títulos más taquilleros a escala nacional, está ¿Qué les pasa a los hombres? No sé la razón de omitir la interrogación en algunas publicaciones, incluida la nuestra. Esta especie de guía para mujeres en forma de comedia romántica, en muchos aspectos nada convencional, ha conseguido lo que el género -con todas sus variantes - no suele lograr de manera tan notable. Tal vez, porque de alguna forma encaja en esa deriva frecuente en las series televisivas que suelen dedicarse al mundo de la mujer o más concretamente a los asuntos amorosos más o menos complejos, aunque en la pequeña pantalla estos se agilizan, se aligeran o se frivolizan con mucha facilidad.

En esta película, ¿Qué les pasa a los hombres?, se nos presentan varias historias entrecruzadas sobre relaciones amorosas, mezcladas con una especie de encuesta a modo de documental sobre el comportamiento de los varones en cuestiones tan singulares como ligar, relacionarse o más bien de comprometerse con las mujeres. Éste es, sin duda, su mayor problema, ya que a la hora de adquirir compromisos no parecen mostrarse muy decididos. Por el contrario, su actitud es más bien indecisa y a veces bastante reacia. Al menos, esa es la opinión generalizada por parte de ellas, sobre todo si esa es la idea que inspira este film, de corte muy femenino, aunque no se pueda decir que sea directamente feminista y tenga motivaciones realmente contrarias.

Sobre esta misma estructura narrativa y en este mismo género, el cine ya abundado pródigamente, tal vez en algunas ocasiones con mucho más mordiente e incluso con más ingenio. Lo cual ya echábamos de menos en una película anterior de este mismo director, Ken Kwapis, titulada en España Hasta que el cura nos separe (2007), quizás para tratar con ello de atraer más al personal. Aquel film era de todo punto prescindible. En esta ocasión el director comete además un fallo inexcusable: contando con un reparto de lujo, sobre todo femenino, que es lo mejor de la película, no ha brindado a un elenco encabezado nada menos que por Jennifer Aniston -todo un fenómeno televisivo trasladado a la gran pantalla-, Scarlett Johanson, Jennifer Connelly y Drew Barrymore (comprometida también en la producción), ocasiones para lucir todo su talento, además de sus peculiares encantos personales.

Uno no entiende muchas de las situaciones que nos plantea ¿Qué les pasa a los hombres?, que igualmente podría titularse ¿Qué les pasa a las mujeres?, cuando llevamos tanto tiempo conquistando la igualdad de derechos. Ocurre, sin embargo, que ciertos argumentos, tanto en la televisión como en el cine, recordemos Sexo en Nueva York, primero en la pequeña pantalla entre 1998 y 2004 y más recientemente en la grande hace poco más de un año, nos parecen un poco anquilosados y retrógrados. Las estupendas chicas de esta comedia, como en tantas otras ocasiones a través del cine, pretenden que el joven que las encandila no demore su decisión a la hora de unir su vida a la suya. De una u otra forma se entra en el habitual juego de la pareja y el adulterio o la más recurrente guerra de sexos que hemos visto tantas veces.

Y ya que mencionamos lo del sexo, ésta podría calificarse como una comedia sexual aunque no encontremos en ella sexo explícito tan evidente en otros casos y rotundamente manifiesto tanto en series televisivas como en el material que se exhibe en las salas cinematográficas comerciales. Un cierto atisbo, sin que llegue la sangre al río, se apunta la muy atractiva Scarlett Johanson en una secuencia más animada en ese aspecto. En todo caso, la película puede pasar por distraída y ocurrente en ocasiones pero en esa línea que, insisto, recuerda mucho a la comedia televisiva, tal vez porque su director ha forjado sus armas en ese medio y se desenvuelve bien en él, dentro del tono a que nos tienen acostumbrados estos casos.

En cierto modo estamos ante el tópico de las mujeres que buscan desesperadamente maridos y la actitud indolente de estos.

Ellos y ellas adoptan actitudes que, de una u otra forma, la comedia ya ha tratado y que en esta ocasión no consigue mayores méritos, tal vez porque no alcanza esa línea de coherencia en una historia, que, partiendo de la comedia, acaba convirtiéndose en una especie de drama psicoanalítico. Sin embargo, el film ha logrado conquistar las taquillas y el favor de cierta clase de público.

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