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Turquía amenaza a la Unión Europea con abrir sus fronteras a los refugiados

  • Erdogan reacciona a la petición de Bruselas de detener las negociaciones de adhesión

  • La Comisión Europea pide a Ankara que respete los pactos

Policías vigilaban ayer el centro de refugiados de Harmanli, en el sur de Bulgaria. Policías vigilaban ayer el centro de refugiados de Harmanli, en el sur de Bulgaria.

Policías vigilaban ayer el centro de refugiados de Harmanli, en el sur de Bulgaria. / vassil donev / efe

Las relaciones entre Turquía y la Unión Europea (UE) se tensaron ayer una vez más al amenazar el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con abrir las fronteras de su país para dejar pasar a los refugiados que deseen llegar a Europa.

"Si vais más lejos, abriremos la frontera", dijo el mandatario turco en referencia al voto del jueves en el Parlamento Europeo en el que se pidió congelar las negociaciones de adhesión de Turquía.

En un discurso ofrecido en Estambul, Erdogan subrayó además los escasos esfuerzos que en su opinión está haciendo la UE en el marco del acuerdo de refugiados cerrado entre ambas partes en marzo. "Nosotros alimentamos a 3,5 millones de refugiados en este país, ustedes no han cumplido sus promesas", espetó en su intervención, retransmitida por la cadena CNNTürk.

En este acuerdo, Turquía se comprometió a recibir los refugiados que viajan ilegalmente desde sus costas a las islas griegas. Como contrapartida, la UE apoya económicamente el cuidado de los refugiados en Turquía, acoge desde allí el mismo número de sirios interceptados en Grecia y prometió liberalizar su régimen de visados para viajeros turcos, a cambio de cumplir 72 condiciones.

Turquía había cumplido casi todas las condiciones, pero se niega a reformar sus estrictas leyes antiterroristas, por lo que la liberalización del régimen de visado no se ha producido aún.

Gracias al acuerdo en materia de refugiados, que le ha costado a la UE unos 3.000 millones de euros en ayudas a Turquía, el flujo de inmigrantes y refugiados hacia Europa se ha reducido sustancialmente desde la primavera pasada.

Sin embargo, desde el fallido golpe de Estado en Turquía de julio, la purga en las instituciones turcas y las detenciones de políticos y periodistas opositores, Erdogan ha ido tensando el lenguaje y las relaciones con la UE.

Cada vez más gobiernos y políticos europeos cuestionan abiertamente las decisiones del islamista Partido de Justicia y Desarrollo (AKP) en Turquía, que consideran incompatible con negociar su entrada en el club comunitario.

Ante las crecientes críticas, Erdogan lanzó recientemente la idea de convocar un referéndum "como el del Brexit" para que los turcos decidan si seguir o no con las negociaciones de adhesión, un proceso que se inició en 2005 después de décadas de aspiraciones europeas de Ankara.

Además, el AKP está coqueteando abiertamente con introducir de nuevo la pena de muerte en el país, lo que para la UE sería una clara línea roja para interrumpir las negociaciones. Ayer mismo Erdogan volvió recordar que él firmaría una ley en ese sentido si el Parlamento turco la aprueba.

Mientras tanto, la Comisión Europea (CE) pidió ayer a Turquía que respete el acuerdo sobre refugiados. "Deseamos que las dos partes se sigan comprometiendo y apliquen las obligaciones respectivas", señaló en Bruselas el portavoz jefe de la CE, Margaritis Schinas, quien subrayó que la UE está cumpliendo su parte del acuerdo, que implica "confianza mutua" y una implicación de ambas partes.

Sobre el voto en el Parlamento Europeo el jueves, el portavoz dijo se trata de "una pieza en el puzzle", que se tiene que ver en el "contexto global" de las conversaciones entre el Consejo, el Parlamento Europeo y la Comisión sobre el "camino a seguir" en relación con la adhesión de Turquía.

Por su parte, el Gobierno de Alemania, el principal país de acogida de refugiados de Oriente Próximo en Europa, insistió ayer en la necesidad de mantener la línea de "diálogo abierto" con Turquía pese a las amenazas de Erdogan.

"Las amenazas no ayudan al buen entendimiento. Pero la respuesta a ello debe ser el diálogo para superar las diferencias existentes", declaró una portavoz del Ejecutivo de Angela Merkel.

Berlín considera que el pacto en materia de refugiados fue suscrito "de común acuerdo" y "en interés" de todas las partes implicadas, y que ha sido cumplido por parte comunitaria.

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