Mundo

Emoción y expectativas en Miami

  • La calle Ocho, emblema del exilio cubano, se llena de banderas de Cuba y gritos a favor de la libertad y la democracia en la isla

  • Reclaman que Donald Trump exija cambios a Raúl Castro

Un grupo de cubanos celebra la muerte de Fidel Castro en las calles de Miami, junto al emblemático calle Versailles. Un grupo de cubanos celebra la muerte de Fidel Castro en las calles de Miami, junto al emblemático calle Versailles.

Un grupo de cubanos celebra la muerte de Fidel Castro en las calles de Miami, junto al emblemático calle Versailles. / giorgio viera / efe

La muerte de Fidel Castro fue recibida ayer con manifestaciones de alegría y esperanza de cambio por la comunidad cubana en Miami (EEUU), para la que el líder de la revolución fue la encarnación de todos los males y el culpable de casi todos sus sinsabores.

Desde que un primer grupo de unos 600 cubanos llegó a Miami como refugiados poco después del triunfo de la Revolución en 1959, la figura de Fidel ha estado siempre en la picota en esta ciudad, adonde sigue llegando gente de la isla incluso en mayor proporción después de haberse iniciado a fines de 2014 un acercamiento entre EEUU y Cuba.

Ese sentimiento hacia una figura reverenciada en otras partes se notó ayer en las calles, donde varios centenares de personas bailaron, cantaron y bebieron y se rociaron de champán, y en las declaraciones de los dirigentes del exilio, que le llamaron "tirano", "dictador" y "asesino", entre otras cosas, todas malas.

La fiesta de ayer en el café Versailles, un lugar emblemático de la Calle Ocho que recrea el ambiente de La Habana pre-revolucionaria, fue el desquite por las muchas otras veces que los cubanos de Miami brindaron por enfermedades o rumores de muerte de Castro o unos supuestos cambios en Cuba que nunca llegaron a producirse.

Sin embargo, la gran pregunta que quedó en el aire después del bullicio y la alegría de las últimas horas es si el fallecimiento de Fidel supondrá algún cambio en la isla.

Para el alcalde de Miami, Tomás Regalado, que participó en los festejos, "habrá un cambio porque Raúl gobernaba bajo la sombra de Fidel y esto va a marcar una página diferente en la Historia". Ramón Saúl Sánchez, del Movimiento Democracia, opinó que es lamentable que la muerte de un "tirano" no vaya a significar la "libertad del pueblo" de Cuba, pues "ellos (los Castro) manejaron muy bien el tema de la sucesión". A juicio de Sánchez, si Castro hubiera muerto estando en el ejercicio del poder, se hubiera podido desatar una revuelta en Cuba para reclamar libertad, pero como su hermano Raúl está en la presidencia, el impacto no va a ser el mismo.

También a Raúl Castro le llovieron los insultos y las críticas. Uno de las consignas coreadas a las afueras del Versailles fue "Raúl, tirano vete con tu hermano".

Los dirigentes de las organizaciones del exilio no hicieron acto de presencia en el Versailles y la mayoría no respondió a los mensajes solicitándoles reacciones y opiniones. En la calle, por el contrario, la gente habló y sin tapujos. "Estamos festejando la muerte de un dictador, de un asesino que se pasó más de 50 años oprimiendo a un pueblo, separando a las familias y fusilando", señaló un habanero que acudió al Versailles. Otro, que lleva 40 años en EEUU, dijo creer en la posibilidad de que en la isla se impulse un cambio. "Es posible que a lo mejor el pueblo se enfrente a la Policía, a la tiranía, porque los van a querer reprimir para que no se expresen libremente", dijo.

La muerte de Fidel hizo aflorar estos reclamos de libertad para el pueblo cubano y expectativas de que el presidente electo de EEUU, Donald Trump, exigirá cambios al Gobierno de Raúl Castro. El ex congresista Lincoln Díaz-Balart y los congresistas Mario Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen y Carlos Curbelo subrayaron que, si bien es un día "histórico" e "importante", el pueblo cubano sigue todavía bajo una "dictadura" y hay que apoyarlo para que la libertad llegue.

Los cuatro criticaron la política de concesiones de Obama hacia Cuba y confiaron en que el fuuro presidente Trump cumpla su promesa de exigir a Raúl Castro respeto a los derechos humanos y apoye a la oposición interna de la isla.

"Las concesiones del presidente Obama han violado las leyes y las políticas de EEUU", sentenciaron los cuatro, que dijeron tener "muchas esperanzas" de que a partir del 20 de enero se acabe la ayuda al castrismo, que ha hecho que la "dictadura" se haya aventurado a preparar una "sucesión familiar".

El senador cubano-estadounidense Marco Rubio también señaló ayer que "desgraciadamente, la muerte de Fidel Castro no significa libertad para los cubanos", ni justicia para los opositores y los "activistas democráticos".

"El dictador ha muerto, pero la dictadura no", manifestó en un comunicado ex aspirante a la nominación republicana en las pasadas elecciones primaria. Nacido en Miami de padres cubanos, resaltó que la "historia no absolverá a Fidel Castro", sino que "lo recordará como un diabólico, un asesino dictador que infligió miseria y sufrimiento a su propia gente".

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