Monkey Week

"Nuestra gran influencia es el menudo de la Obregón"

  • Charla distendida con los hermanos Guisado, organizadores del Monkey Week y, al tiempo, componentes de la banda Perro Peligro, que actúa el lunes en Nahua

Perro Peligro nació hace apenas un año en El Puerto de Santa María a partir del más genuino e insolente entusiasmo. El amor por la música garaje y y el ruido condujeron a César Guisado, Jesús Guisado, Fernando Cañas y Daniel Rejano a dejar a un lado su repletísima agenda para empezar a recorrerse los locales de conciertos de la ciudad gaditana. Nos citamos en la Plaza Colón, a unos metros del escenario del Monkey Week en la Plaza de Alfonso X El Sabio.

¿Cómo surgió la idea de montar Perro Peligro?

César Guisado: El Moro (Daniel Rejano) y yo queríamos hacer un grupo de dos bajos y una batería. Así que hablamos con Fernando. Luego pensamos que una guitarra quedaría bien, y llamamos a mi hermano. Y cuando estábamos ensayando pensamos en un teclado.

Jesús Guisado: Sí, unos "sintes" guapos. Y llamamos a Nuria, de 20 años, y nació Perro Peligro.

El nombre del grupo es sugerente.

C.G.: El nombre salió un día que estábamos el Moro y yo patinando cerca de la carretera del Portal y vimos el clásico cartel en el que ponía "perro peligroso". Pero como lo habían doblado sólo se leía perro peligro. Y pensamos: joder, qué nombre más guapo.... Y ya se quedó.

J.G.: De hecho, es lo mejor del grupo. También el nombre de las canciones, que a veces salen antes que las canciones mismas... Alguien dice una chorrada, y, si es lo suficientemente graciosa, le hacemos una canción. Aunque siempre procuramos que el nombre tenga que ver con el aura del tema. Por ejemplo, la última que hemos grabado se llama "Currucucú Mediterráneo, pastores venid con James Bond". ¿Por qué? Pues porque la canción nos recuerda a "Pastores venid, pastores llegad" y a la canción de James Bond.

C.G.: Luego tenemos "Vaya mierda de infinito", "Amor y disloque una tarde con Philip Glass"...

¿Dónde estáis grabando?

J.G.: Es secreto. Bueno... en realidad grabamos en una perrera. Eso sí, con Juan Antonio Mateos a la mesa. Un pedazo de productor.

Todavía no tenéis disco, ni myspace, pero ya tocáis en el Monkey Week...

J.G.: Hombre, se puede decir que jugamos en casa (risas).

C.G.: Cada uno que lo entienda como quiera.

J.G.: Ahora bien, con la modestia de tocar en el sitio que nos corresponde. No vamos a ir aquí de estrellitas. Somos unos novatos en esto y sólo queremos lanzarnos como el resto de las formaciones que tocan en los showcases. Así que nos ponemos al mismo nivel. Ni siquiera hemos querido tocar en El Castillito porque no nos lo merecemos.

C.G.: Estaría feo que tocásemos en un escenario grande.

Mucho Perro Peligro pero en vuestro último concierto en el Milwaukee llevabais orejitas de cerdo.

C.G.: No, eran orejas de perro.

J.G.: Lo que pasa es que las orejas las hicieron en una guardería. Porque una de las cosas que ha hecho Perro Peligro es practicar la explotación infantil. El Moro trabaja en una guardería y las sacó de allí. O sea, que no sólo no son orejas de cerdo, es que son orejas de perro hechas por niños de parvulitos. Cerdos somos nosotros.

¿Componéis canciones o sólo tocáis?

C.G.: No, no. Componemos. Hacemos canciones pensadas. Pretendemos elaborarlo todo.

J.G.: La composición de las canciones empieza proponiendo una pequeña línea de sonido. Luego los músicos serios se encargan de hacer que la cosa funcione. Y con nuestra creatividad la cosa termina saliendo bien.

¿Habéis tenido tiempo para ensayar de cara al concierto en el Monkey Week?

J.G.: No. No lo suficiente. Con el montaje del festival no hemos tenido tiempo. Lo que pasa es que estamos muy contentos con el último ensayo que hicimos la semana pasada. Así que creemos que vamos bien.

C.G.: Hombre, hemos ensayado un poco más de lo habitual, pero nos gustaría ensayar mucho más.

¿Cuáles son vuestras influencias no musicales?

C.G.: El menudo de la Obregón.

J.G.: Yo, el cocido madrileño. Es mi comida favorita y es lo que más me gusta aparte de la música.

¿Para cuándo una balada o una canción con letra?

C.G.: Ya tenemos balada, hombre. "Vaya mierda de infinito".

J.G.: Y tenemos letras. Tres. Una dice "perro peligro muerde", otra "tenemos pollo al Jiménez", y otra que dice "peligro". ¡Ah!, y otra que dice: "pa-pa-para-pa-pa-pa"... La verdad es que no tenemos nada que decir. Es que el tema de las letras es un marrón. Yo admiro mucho a la gente que coge y se pone delante del público a expresar sus sentimientos. Yo no soy capaz. En realidad, no es que no tengamos cosas que decir, es que no creemos que le vaya a interesar a todo el mundo.

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