Obituario

Fallece el músico Scott Walker a los 76 años

  • Icono pop en la década de los 60 y compositor cercano a la experimentación en el último tramo de su carrera, su intermitente discografía permanece como una de las más influyentes entre compañeros de profesión

Scott Walker, en una imagen de juventud. Scott Walker, en una imagen de juventud.

Scott Walker, en una imagen de juventud.

El cantante y compositor Scott Walker, que alcanzó fama internacional en los años 60 como integrante de la banda pop The Walker Brothers y protagonizaría en décadas posteriores una intermitente e influyente trayectoria en los márgenes de la música experimental, ha fallecido en Gran Bretaña a la edad de 76 años, según ha anunciado mediante un comunicado la discográfica 4AD, que no explicita los motivos del deceso.

Nacido en Hamilton (Ohio, EE. UU.) en 1943, Noel Scott Engel inició su carrera profesional como bajista y cantante del trío The Walker Brothers, que en 1965 abandonó tierras norteamericanas para trasladarse al bullicioso y efervescente Londres de la época. Desde allí facturaría el grupo los sencillos que lo llevarían en varias ocasiones a los números uno de las listas de ventas en Reino Unido, píldoras de pop melódico como Make It Easy on Yourself y The Sun Ain't Gonna Shine Anymore con la grave voz de Walker y los exuberantes arreglos orquestales como seña de identidad.

Dos años después, en 1967, la banda se disolvía y Walker iniciaba su discografía en solitario con un álbum escuetamente titulado Scott, al que seguirían Scott 2 (1968) y Scott 3 y Scott 4 (ambos publicados en 1969). Son trabajos en los que, más allá de su estatura como intérprete -célebres resultarían sus versiones de Jacques Brel-, emerge también el compositor y letrista, abocado en última instancia a una melancolía de perfil cada vez más oscuro.

Tras un largo periodo de silencio y una fugaz reunión de The Walker Brothers (Nite Flights, 1978), Scott Walker volvió a la carga en 1984 con Climate of Hunter, aunque habría que esperar once años más para que el músico iniciara su trilogía más celebrada por la crítica (e inevitablemente ignorada por el público que décadas atrás lo había convertido en icono pop).

Tilt (1995), The Drift (2006) y, finalmente, Bish Bosch (2012), nos muestran a un artista indómito e incómodo, completamente ajeno ya a los corsés de la industria discográfica y centrado en su arte, opresivo, doloroso, pero también hermoso, como documentó con acierto el largometraje Scott Walker: 30 Century Man, de Stephen Kijak, centrado en el tortuoso proceso de grabación de The Drift y por el que desfilaban, mostrando sus respetos, David Bowie, Jarvis Cocker, Richard Hawley, Brian Eno, Marc Almond, Sting, Damon Albarn, Johnny Marr, Gavin Friday, Ute Lemper y Hector Zazou, entre otros compañeros.

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