Cultura

"El futuro de la música española es esperanzador"

  • El tenor catalán José Pizarro, acompañado con un piano de época por David Aijón, publica en el sello Passacaille un recital con 'lieder' de Schumann.

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Schuman: Liederkreise opp. 24 & 39. José Pizarro, tenor; David Aijón, piano. Passacaille (Sémele Music).

Habitual de conjuntos de música antigua de media Europa y enamorado del lied romántico, el tenor José Pizarro (Gerona, 1967) ha registrado dos ciclos de canciones de Schumann en un álbum que incluye también una selección de las Bunte Blätter Op.99 y la Romanza Op.28 nº2 para piano solo del compositor alemán. David Aijón se sienta al teclado, una copia de un Conrad Graf de hacia 1819.

-¿Por qué un disco con música de Schumann?

-Los discos sirven hoy como tarjeta de presentación, pero nosotros queríamos hacer algo especial. Estoy harto de hacer grabaciones cuyo sonido luego no tiene nada que ver con la realidad de la sala de conciertos. A la vez, tanto David como yo somos amantes del lied. Por eso queríamos hacer un disco con unas características muy determinadas, básicamente con una doble función: cubrir esa parte del repertorio que los españoles no suelen abordar y que fuera un disco sin edición, que diera una muestra de lo que es el sonido del concierto. Nos parecía una opción más honesta de presentarnos ante un público amplio. El CD está hecho para que se pueda vender en todo el mundo, y sobre todo para que se puedan vender conciertos.

-¿Es entonces una apuesta por la naturalidad?

-Sí. En los discos existe una tendencia a uniformizar el gusto, el estilo, buscando obsesivamente el perfeccionismo por encima del propio sentido de cada repertorio. Sin embargo, el objetivo de esta música era servir de distracción en la intimidad para un grupo de gente culta, para "aliviar las mentes y las almas cultivadas", decía el propio Schumann. Tratamos de eludir ese afán perfeccionista y ofrecer una imagen más real de lo que alguien puede encontrar en una sala cuando va a escuchar un recital de lied.

-¿Qué importancia tiene el uso de un piano de época para alcanzar esos objetivos?

-Un gran piano de concierto actual está hecho para tocar con grandes orquestas. Son instrumentos muy potentes, que suponen una dificultad a la hora de afrontar este repertorio, porque el pianista tiene que contenerse mucho. El fortepiano tiene un sonido más pequeño, que se adapta mejor a esta música, es más recogido, aterciopelado, permite al cantante trabajar mucho más con las dinámicas y meterse con más facilidad en las atmósferas de estas canciones. Favorece además el que puedan hallarse otros colores, otra tímbrica. El registro una corda del piano que usa aquí David es una preciosidad. El inconveniente es que el teclado de este tipo de instrumentos es más sensible, por lo que los errores son más fáciles de cometer.

-Schumann tiene centenares de canciones, ¿por qué estos dos ciclos?

-Hemos trabajado mucho repertorio junto y teníamos que decidirnos por algo para hacer la primera grabación. En principio yo era partidario de centrarme en un poeta (Heinrich Heine) y hacer el Liederkreis Op.24 y los Dichterliebe Op.48, pero David prefería hacer además del Op.24 la otra colección de Liederkreis, el Op.39, con poemas de Eichendorff, y al final nos decantamos por esta opción, buscando el contraste, pues, aunque están escritos casi a la vez, son muy diferentes, sobre todo desde el punto de vista pianístico. Para la voz también es diferente, el Op.39 es más grave. Cada ciclo tiene su atmósfera particular y la intención era destacar ese contraste.

-¿Por qué los cantantes españoles frecuentan tan poco el repertorio de lied alemán, un filón inagotable para las voces?

-Creo que es algo que está cambiando poco a poco, pero hay varias cosas. En primer lugar, el público de un recital de lied es limitado, y además si eres español es más difícil atraerlo, por lo que no es un repertorio fácil de rentabilizar. Por otro lado, es muy importante tener gran familiaridad con el idioma. Yo decidí dedicarme a la música de forma muy tardía, a los 23 años, y lo hice para cantar cantatas de Bach. Me cautivó el repertorio alemán, y como me moví en ese mundo desde un principio, me familiaricé con el idioma. Porque en el lied no es suficiente con dominar la pronunciación, tienes que tener buen dominio de la prosodia. Estás contando historias, tienes que ser capaz de transmitir a través del canto todos los matices de la poesía. Eso es fundamental. Llevo 20 años de carrera profesional, siempre muy centrado en el repertorio alemán, y eso me facilita el acercamiento a este mundo.

-El disco se ha financiado mediante una campaña de crowdfunding, ¿se ha convertido el micromecenazgo en imprescindible para la cultura?

-No lo sé, no sé qué va a pasar con esto, parece que se han limitado las aportaciones por ley. Nosotros queríamos contar con los mejores técnicos posibles de grabación. José Luis Crespo y su equipo es lo mejor que hay en España ahora mismo, un auténtico lujo, pero había que pagarlos, claro, y no teníamos dinero. Vimos que otros músicos estaban usando esta opción para grabar sus discos y nos lanzamos. La respuesta fue buena, pero no resultó tan sencillo como pensábamos. Tuvimos que hacer mucha publicidad, mucho trabajo en redes sociales. Pero la experiencia ha sido muy positiva.

-¿Y cómo llegaron hasta un sello tan prestigioso como Passacaille?

-Tanto David como yo habíamos trabajado con Jan De Winne, que es el propietario, y eso nos allanó el camino. Estamos muy contentos, porque es un sello con una distribución mundial extraordinaria.

-Acaba de actuar en el Festival de Granada con Los Músicos de Su Alteza de Luis Antonio González en un monográfico dedicado a José de Nebra. ¿Cómo ve al sector de la música antigua en nuestro país?

-Resulta arriesgado hacer un diagnóstico, porque estamos en un momento de crisis. Yo colaboro con muchos grupos españoles, pero vivo en el extranjero, lo que también me da una perspectiva buena para el análisis, y creo que la música está pasando por un momento muy bueno en España. En el caso concreto de la antigua, hay muchísimas agrupaciones que triunfan a nivel internacional. El panorama en ese sentido es extraordinario. Ahora bien, es cierto que el número de conciertos se ha reducido, las audiencias se han reducido, los cachés se han reducido. Aunque yo no me puedo quejar, creo que hay que dinamizar la actividad concertística española. Pero también veo eso con optimismo. Hay muchos grupos de nivel altísimo que están tomando muchas iniciativas. El futuro se presenta esperanzador, pero hay que saber adaptarse y hacer un esfuerzo por acercarse y conocer al público.

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