Vandalia & Ars Atlántica | Barroca La edad de oro de la canción española

  • El próximo domingo 23 de febrero Vandalia y Ars Atlántica presentan con un concierto en el Espacio Turina de Sevilla su segunda colaboración discográfica, un repaso al Cancionero de la Sablonara

El conjunto Vandalia junto a Manuel Vilas de Ars Atlántica (el primero por la derecha). El conjunto Vandalia junto a Manuel Vilas de Ars Atlántica (el primero por la derecha).

El conjunto Vandalia junto a Manuel Vilas de Ars Atlántica (el primero por la derecha). / Michal Novak

Entre octubre de 1624 y mayo de 1625 un aristócrata alemán aficionado a la música, Wolfgang Wilhelm, conde del Palatinado y duque de Neoburgo, visitó la corte madrileña. Tan entusiasmado quedó con la música vocal profana que escuchó durante su estancia que antes de su partida solicitó una antología para su disfrute personal. Fue el copista principal de la Real Capilla, Claudio de la Sablonara, quien se encargó de la tarea, compilando setenta y cinco piezas entre las que se contenían, según su propio testimonio, "los mejores tonos que se cantan en esta corte". Conocido por su nombre y conservado en la Bayerische Staatsbibliothek de Múnich, este cancionero figura entre las fuentes más importantes de la música española de su época.

Al arpista Manuel Vilas, fundador de Ars Atlántica, no le sorprende el entusiasmo del noble alemán: "En Europa no había nada parecido. En Alemania te encontrabas música de influencia italiana o música en estilo de Schütz, que en realidad era un italianizante. En Francia, nada parecido. En Italia, madrigales sí, pero la mayor parte de formas poéticas que aparecen aquí no tienen nada que ver con el madrigal italiano y las formas musicales, con estribillos y coplas, tampoco. A lo mejor no soy muy objetivo, porque yo soy un apasionado de este repertorio, pero entiendo perfectamente que este hombre se enamorara de estas canciones".

Ars Atlántica ha vuelto a asociarse con el conjunto vocal sevillano Vandalia para grabar una importante selección de este Cancionero de la Sablonara, que como su primer trabajo discográfico conjunto (Hirviendo el mar), dedicado al Manuscrito M.1262 de la Biblioteca Nacional de Madrid, ha publicado el sello granadino IBS Classical. El trabajo lo ha hecho posible una Beca Leonardo de la Fundación BBVA solicitada por Rocío de Frutos, fundadora de Vandalia: "Se supone que es una beca que conceden a investigadores que están en una fase intermedia de su labor. Conseguí que nos apoyaran Jordi Savall y Carlos Mena con cartas de recomendación, que no sé si eso cuenta mucho, pero les estoy muy agradecida. Presenté el proyecto sin mucha fe, pero nos dieron la beca. Treinta mil euros, que era algo menos de lo que pedimos, pero reajustamos un poco la idea inicial y ya está".

De los 75 tonos humanos (el nombre de la canción española durante todo el siglo XVII) que contiene la recopilación, este álbum doble recoge 22, que, para Rocío de Frutos "es bastante representativo, casi un tercio. Conseguimos que estuvieran representados la mayoría de los compositores, pues se conocen los autores de casi todas las piezas, lo que no es habitual en este tipo de recopilaciones. Y tuvimos ocasión de elegir un poquito de casi todos. La mayor parte de las piezas están escritas a 3 voces, pero también hay a 2 y a 4. Como nuestra formación más típica es a 4, hemos cogido más de estas. Pero como en estos casos la voz del bajo alterna entre un tenor grave o un bajo agudo, no se ajustan demasiado bien a nuestro formato; además a veces había dos tiples con una voz intermedia y otra más grave. Por eso invitamos a Verónica Plata y lo hemos hecho con cinco cantantes para poder cubrir esas canciones que presentaban combinaciones más complicadas". "Queríamos que la selección fuera lo más equilibrada posible –añade Vilas– y hubiera representación de todo, no sólo por el número de voces o las tesituras, sino también por las temáticas, que las hubiera más humorísticas, reflexivas, dolientes..., con variedad de tempi y caracteres, y además queríamos evitar las más conocidas y hacer algunas de las que nunca se habían grabado".

Con respecto a la instrumentación, ambos reconocen que disponer de más recursos les permitió planteársela con más libertad: "Usamos los tres instrumentos principales del Barroco hispano: arpa, tecla y guitarra. No se puede imaginar esta música sin guitarra, así que tenía que haber ejemplos con guitarra rasgueada y punteada. La tecla la escogimos como homenaje a Wolfgang Wilhelm. Ya que su corte era bastante italianizante hemos usado un clave italiano, tratando de acercarnos a cómo pudo sonar esto cuando hizo interpretar esta música en su país. Hemos huido de instrumentos de viento, pues sabemos que esta música se hacía con instrumentos bajos, es decir de cuerda. Y huimos también de la percusión, porque no cabe en este repertorio en absoluto", comenta el arpista gallego.

Sablonara - Vandalia & Ars Atlántica Sablonara - Vandalia & Ars Atlántica

Sablonara - Vandalia & Ars Atlántica

Pese a todo, algunas piezas también se han grabado a capella. De Frutos lo explica: "Era también posible, pues en el manuscrito no aparecen aún guiones instrumentales, rudimentos de bajo continuo, que sí aparecían ya en algunas piezas del manuscrito que usamos para Hirviendo el mar, porque era muy posterior, de mediados de la década de 1650". Y Vilas añade: "El bajo no está escrito en ningún caso. Pero hay constancia de que esto se cantaba con instrumentos. La referencia paras introducirlos fue siempre la voz más grave. A partir de ella se hace el acompañamiento. En algunas secciones de algunas obras, aparece escrita sólo la voz de arriba, y hay grupos que hacen esto tal cual, a pelo. No estoy de acuerdo con esta solución, así que para estas partes solistas he compuesto también bajos. En la época los músicos estaban acostumbrados a hacerlos. Si tienes experiencia es un trabajo relativamente fácil".

Para Rocío de Frutos esta música "sirve de eslabón entre los cancioneros renacentistas y el nuevo estilo barroco, que iba entrando. Hay una fase de transición, poco conocida aún, pero muy interesante porque guarda un poquito de los dos mundos. Persiste el prestigio de la polifonía. Por eso los compositores escriben aún a varias voces. Es verdad que las coplas son más homofónicas, pero el estribillo suele ser bastante contrapuntístico, pues no es tan narrativo y como se repite hay más oportunidades de entenderlo. Pero al lado de esto, que podríamos considerar que tiene un pie en el mundo renacentista, ya se utilizan instrumentos, el carácter homofónico es importante, y ya se usa la retórica barroca, que hemos trabajado mucho. Creo que esto aporta algo distinto al repertorio barroco español más conocido. Además está terminando la tradición de los cancioneros, ese gusto por la recopilación de canciones, y eso nos parece también interesante".

Al respecto, Manuel Vilas añade: "La unidad estilística de la Sablonara es bastante notable. Es verdad que hay rasgos renacentistas, cosas que recuerdan a las vilanescas de Guerrero. E incluso en De las torres del alma hay alguna reminiscencia de las ensaladas. Y aunque es difícil de asegurar algo así, también podemos hablar de algunos rastros de la tradición popular. Muchos tonos están en estilo romance y en los ritmos hay elementos que luego aparecerán en músicas tradicionales posteriores. Y están la hemiolia, tan presente en la música folclórica, el empleo de la guitarra o las jácaras, que nacieron en los bajos fondos y de ahí ascendieron hasta llegar a la corte y a las catedrales. Pero hay que tener en cuenta que las letras son cultas. Octosílabos encadenados, endecasílabos..., todos de una exquisitez. Hay algún rastro también de influencia italiana, por ejemplo: Desiertos campos, árboles sombríos de Juan Blas es un soneto, tan típico de la tradición italiana y hay algunas piezas compuestas en liras, que también son italianas. Y por supuesto en la música hay algunos recursos a los típicos madrigalismos".

De izquierda a derecha, Víctor Sordo, Manuel Vilas, Gabriel Díaz, Rocío de Frutos y Javier Cuevas De izquierda a derecha, Víctor Sordo, Manuel Vilas, Gabriel Díaz, Rocío de Frutos y Javier Cuevas

De izquierda a derecha, Víctor Sordo, Manuel Vilas, Gabriel Díaz, Rocío de Frutos y Javier Cuevas / Michal Novak

En la interpretación de este repertorio es habitual la supresión de algunas coplas, pero Manuel Vilas rechaza radicalmente esta práctica: "Por encima de mi cadáver. Los textos los respetamos todos. No faltó ni una estrofa. Da la impresión de que muchos piensan que la letra va por un lado y la música por el otro. Y hay veces que el músico tira por la música y le da igual la letra. Cuando lo importante aquí es la letra. Porque los textos además son maravillosos. Obviar el texto en ciertos romances que narran historias es un crimen. En algunos de carácter más descriptivo si te saltas alguna estrofa, bueno, puede pasar, pero yo tampoco lo hago. Además es un reto. Hacer un tono con siete coplas es todo un reto".

Muchos de los poemas son de los grandes maestros del Siglo de Oro español (Lope, Góngora, Quevedo, Hurtado de Mendoza). Rocío de Frutos destaca la amistad que existía entre algunos de los escritores y los compositores: "Sabemos de la relación de Lope de Vega con Romero y Blas de Castro. Hurtado de Mendoza admiraba también a Romero. Y muchos escribían sus poemas sabiendo que se iban a poner en música. Este es un género en el que música y texto están especialmente ligados. Aunque a la hora de la interpretación eso nos da también trabajo adicional. En el manuscrito la música va sólo con la primera copla. Si te decides por hacerlas todas tienes que cuadrarlas. Las sílabas acentuadas no coinciden siempre en todas las coplas. Y tienes que meter ese texto en la música, que está hecha para la primera copla, donde normalmente todos los acentos cuadran perfectos. En las siguientes coplas, hay que tomar decisiones, adaptar aquí una sílaba, cambiar aquí mínimamente el ritmo, y luego tomar decisiones retóricas, que son las más interesantes".

Vilas abunda en la cuestión: "Se dice a menudo que como las piezas son estróficas, hacer todas las coplas aburre. Ni aunque se recitaran deberían aburrir. Porque las ocho coplas de un romance nos están narrando una historia. ¿Por qué tendría la gente que aburrirse con estas historias contadas por todos estos grandes poetas? Cada tono tiene además sus peculiaridades. Lo importante para darles variedad es leerse bien el texto. Se pueden introducir muchos matices. Sabemos que para esta música se buscaba en general un tempo ágil, no se soportaba la lentitud; pero ese tempo admite muchas variantes, como el carácter… O como las consonantes: puedes marcar una doble r en un sitio, una s en otro. Y luego están todos los detalles de retórica que se te ocurran, pero tienes que trabajarlos, claro: si se habla de silencio se pueden hacer silencios largos, si hay una suspensión, cortar por la mitad una palabra... También puedes cambiar la semitonía, un acorde mayor puede acabar en menor. Filis del alma mía, con texto seguramente de Lope, es un buenísimo ejemplo: el dolor que siente el protagonista por la pérdida de la amada se puede reflejar añadiendo alguna disonancia, puros madrigalismos italianos".

Además de la presentación en Sevilla, Vandalia y Ars Atlántica habían hecho un avance de este repertorio en un concierto en el Museo del Prado. "Lo haremos también en el Teatro de la Zarzuela en marzo y luego en la Biblioteca de Cataluña", comenta Rocío de Frutos, quien piensa que el hecho de que este repertorio musical no tenga el prestigio de la poesía coetánea puede deberse "a una confluencia de factores. Quizás porque los ganadores fueron los que componían monodias acompañadas. Quizás eso se ha considerado más sofisticado, más italiano, y como Italia era el canon... Quizás el hecho de que se recorten a menudo los textos y la gente no entienda muy bien lo que se dice o es que no se entiende; es verdad que son ya más homofónicos y eso favorece, pero tienes que hacer un esfuerzo, con una sola voz te entienden mejor. También es un repertorio que se ha estudiado menos o más tardíamente. O a lo mejor hay también razones económicas: un cantante puede hacer un disco con un instrumentista y no cuesta lo mismo que hacerlo con cinco cantantes, varios instrumentos, y en concierto sale también más barato. Todo esto sabiendo además que el CD ya no es negocio. Si grabas para intentar vender conciertos, a solo es mucho más vendible".

La realidad es que "salen pocos conciertos. Y ahí las razones son también variadas: lo profano tiene menos hueco, porque hay muchos festivales religiosos y eso ya te limita. Se contratan más solistas, no un formato como el nuestro de tonos a varias voces, supongo que porque es más caro o porque la gente prefiere al solista. Aunque en lo que hacemos también hay un componente solista, que es el que yo defiendo de mi grupo. No somos un coro. Lo hacemos a uno por voz, hay frases solistas, fragmentos solistas que cantamos con acompañamiento... Es verdad que también es repertorio poco conocido y a lo mejor los programadores no se animan a programarlo por eso".

Pero Manuel Vilas y Rocío de Frutos no se rinden y ya piensan en nuevos desafíos: "El cancionero que usamos para el otro disco tiene 222 tonos e hicimos 11, así que imagínese el trabajo que hay por hacer, porque además hay otro muchos cancioneros de la época aún menos divulgados", asegura el arpista gallego. Y la soprano sevillana da algunas pistas de por dónde irán sus próximos proyectos: "No hay nada cerrado, pero estamos pensando en el Cancionerillo de Écija [12 tonos de las dos últimas décadas del siglo XVI] y en el de la Casanatense [20 tonos recopilados en la década de 1620]. Al final tienes que hacer lo que te apetezca, sin pensar en si eso tiene más o menos salida. Ya que comprometes muchos meses de tu vida y pones tanta energía en ello, por lo menos que sea algo que de verdad te apasione".

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