Fahmi Alqhai Rocío Márquez | Crítica Diálogo de los pájaros

  • 'Diálogos de viejos y nuevos sones' es un nuevo acercamiento entre el flamenco y las armonías barrocas

Fahmi Alqhai y Rocío Márquez en el Gran Teatro de Huelva. Fahmi Alqhai y Rocío Márquez en el Gran Teatro de Huelva.

Fahmi Alqhai y Rocío Márquez en el Gran Teatro de Huelva. / Alberto Domínguez.

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La lógica de la suite de introducción es aplastante. No desde el punto de vista histórico, pero sí del musical. Sobre el tema pegadizo de Mariona destila Rocío Márquez las melodías marcheneras y de Vallejo con una dulzura y una verdad devastadoras. Milonga, vidalita, colombiana … que desembocan en la Zamba para olvidar de Toro. Alqhai demuestra su virtuosismo y su identificación total con el instrumento en las impresionantes variaciones instrumentales que propone. La mañana de San Juan es un delicioso dúo de Márquez y Diassera, una indagación en el cancionero no flamenco del pueblo onubense de Alosno que cierra la cantaora, poderosa, por fandangos. Por peteneras buscan los intérpretes el origen de esta melodía en el romancero medieval, una melodía que ha llegado a nosotros en dos versiones, que mezcla la cantaora con la petenera decimonónica donde la viola da gamba convierte la pieza en un prodigio de polifonía, en un réquiem barroco. Un dúo poderoso y sombrío que es el contrapunto perfecto de la salada claridad con la que se abría esta obra. Los romances a los que nos referíamos son el de la monja la fuerza y A la una nací yo que están aquí unidos por el compás de la petenera.

Portada del disco. Portada del disco.

Portada del disco.

Lo dicho, un prodigio. El prodigio consiste en que una melodía y unos textos de hace 500 años suenen a recién nacidos. La primera petenera documentada de la historia la encontramos en un teatro de la ciudad de México en la temporada 1807-08. Y, por supuesto, hay muchas noticias a aquel lado del Atlántico antes de la de 1826 que nos habla de la "nueva petenera americana" que bailará y cantará el maestro bolero Luis Alonso, hermano del Planeta como saben, en Cádiz. Es decir que según las últimas investigaciones, la petenera sería también uno de esos estilos "de ida y vuelta" que abren este disco: Mariona, guajiras y zamba. No entraría exactamente en esta calificación la colombiana, también incluida en la mencionada suite, que fue una creación de Pepe Marchena, a este lado del Atlántico, en 1931, y que nada tiene que ver con Colombia. Total que esta denominación "de ida y vuelta" que aquí se usa, hace años que está desacreditada por la investigación flamenca. Pero como decimos este no es un disco de investigación, así que la utilización de la misma, aunque confusa al nivel teórico, es legítima. El origen de esta propuesta es la constatación, hace unos años, de que algunos de los elementos característicos del flamenco actual estaban ya presentes en las músicas del barroco español: la hemiola, la cadencia andaluza, el rasgueado, la sucesión de ruedas armónicas y variaciones melódicas. Pero el objetivo de esta obra no es hacer una indagación histórica sino partir de esta constatación para crear un proyecto nuevo. De hecho, si fuera un trabajo de investigación se habría echado mano del barroco español: la jácara de Antonio Santa Cruz, la zarabanda de Gaspar Sanz, los canarios y el fandango de Santiago de Murzia … en estas músicas es justo donde podemos encontrar los elementos que mencionábamos más arriba. Por el contrario, el único compositor barroco que aparece en la nómina de esta obra es Claudio Monteverdi con el pegadizo madrigal Si doce e'l tormento en el que Márquez prueba su dicción en italiano, muy alejada del canto lírico.

El compositor italiano, Santa Teresa de Jesús y Manuel García, como autor de los nuevos versos para El cant dels ocells son los únicos autores que señala el libreto. Lo cual no deja de ser fastidioso por el silencio que impone respecto a los creadores flamencos acreditados como compositores de estas letras y melodías como los mencionados Marchena o Vallejo. Daniel Toro, autor de la Zamba para olvidar, también queda olvidado en los créditos. Incluso la propia Márquez, autora de la música de la bambera. Mo sabemos quién es el autor de Mariona, el tema que abre el disco. Para despedirse, Alqhai evoca a Pau Casals en El cant dels ocells que tan necesario nos resulta hoy. Cierra la pieza Márquez con una granaína en catalán, del texto de la canción original, en el tercero de los idiomas romances que acomete en esta obra.

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