Fiestas navideñas

Las zambombas de la Navidad

  • Comienzan hace solo unos años y hoy no hay asociación, hermandad y barrio que no se precie tener la suya

La zambomba celebrada en la Plaza de la Soledad por la Borriquita La zambomba celebrada en la Plaza de la Soledad por la Borriquita

La zambomba celebrada en la Plaza de la Soledad por la Borriquita / J. Correa

Aquí hemos sido siempre más de panderetas, del almirez y de la botella de aguardiente, a ser posible de la Hormiguita de Almonaster o de Hierro del Alosno. La zambomba aparecía en los puestos de los alrededores del antiguo Mercado del Carmen, pero no proliferaban tanto en las reuniones caseras, eran más para iniciados en el flamenco del canto de la Navidad. Mientras hoy no hay quien no hable de zambomba.

Zambomba en la Plaza de la Soledad Zambomba en la Plaza de la Soledad

Zambomba en la Plaza de la Soledad / J. Correa

Lo mismo que de las campanillas y el cántaro que ahora se escuchan en la bajada de la Virgen de la Cinta, no tenemos más que el recuerdo contemporáneo de estas últimas tres décadas. Lo interesante es que fue cuajando y al amparo de Rafael Vélez y de la siempre iluminada mente de José Antonio Vieira, las letrillas de los campanilleros pasaron de los libros antiguos cinteros que aun se conservan, a las voces de muchos jóvenes y no tanto para cantarle a la Patrona de Huelva.

En estos días también hacían alguna ronda para que estuvieran presentes en la Navidad. Ahora son los jóvenes del grupo de Campanilleros de la Esperanza los que en estos tres últimos años ocuparon su lugar y renovaron de ilusión las calles.

Una forma de compartir de manera festiva en grupo este tiempo festivo

Está bien esto de que la juventud tenga esas inquietudes y que salgan a cantar la Navidad.Ahora se unen las zambombas y no hay hermandad, barrio y asociación de vecinos que se precie que no tenga la suya. En estos últimos años tanto han proliferado que hasta el Ayuntamiento tiene la propia a las puertas del Consistorio.

Se importa con ello la alegría y se da un cauce también a las fiestas navideñas de pandillas y amigos, que antes quedaban más en el reducto de lo privado para pasar ahora al patio de hermandades, como la del Rocío o la de Emigrantes; o acaparar plazas como la de la Soledad, donde este año se estrena un grupo de jóvenes cinteros, o en la de San Pedro, donde la nueva junta de gobierno de la Hermandad de la Borriquita pone en marcha por primera vez una zambomba para los más pequeños.

Es anunciar la Navidad y divertirse con ella, cantando alrededor de una hoguera en estas noches de tanto frío de invierto.

Esto se une a los pregones de Navidad que proliferaron hace tiempo tiempo y ahora los mantienen sólo algunas hermandades como anuncio más íntimo de la llegada del Salvador. Siempre fue una ocasión para acompañarlo de la aportación coral con villancicos.

En esto, las hermandades fueron fundamentales para incluirlo en su programación de actividades, lo mismo que pusieron en marcha las campañas de recogidas de alimentos.

Los belenes tan olvidados, hace solo unas décadas se recuperaron, igualmente, en las casas de hermandad y de ahí dieron el paso a los grandes montajes, que ahora se realizan en locales comerciales o algunas salas con el anuncio solidario.

En esto se busca más el centro por aquello de que es por donde se mueve más personal; pero lo importante es mantenerlo en las casas de hermandad, en los barrios, donde no hay que olvidar potenciar la Navidad y no dejarla envuelta solo en el aparataje festivo de luces de colores, que está muy bien, pero que a veces puede resultar confuso con el sentido de las cosas.

De cualquiera de las maneras: disfruten de la Navidad.

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