Huelva

Las bajas temperaturas marcan el Día de Reyes en Huelva

  • El frío y la prudencia ante la situación sanitaria hacen que el estreno de los juguetes en la calles de la ciudad se retrase

Las caras de asombro y felicidad llenaron ayer los hogares onubenses. Las caras de asombro y felicidad llenaron ayer los hogares onubenses.

Las caras de asombro y felicidad llenaron ayer los hogares onubenses. / Rafa del Barrio

Ayer hizo mucho frío. Con una temperatura máxima de 11 grados y una mínima de dos, cifras a las que no está muy acostumbrada Huelva, los padres fueron precavidos y dejaron a sus hijos jugando en casa. Las sonrisas inundaron de buena mañana los hogares onubenses, en los que como cada año seguro que los nervios de los más pequeños hicieron que se madrugara más de lo normal.

Pasillos con caminos de caramelos, árboles cargados de regalos y los restos del tentempié que toman Sus Majestades para reponer fuerzas en cada casa es la estampa se vivió ayer en todas las casas.

Una vez sacados de sus paquetes las muñecas, las bicicletas y los patinetes lo que toca es salir a las plazas y a los parques de la ciudad a estrenarlo todo cuanto antes. Pero es que ayer hacía mucho frío, así que la mayoría de las familias eligieron quedarse al amparo de la calefacción y la tradicional estampa de calles llenas de juguetes brillantes no se repitió como otros años. El miedo paterno al resfriado asegurado ganó a las ganas de los niños y el tradicional estreno de bicicletas tendrá que esperar a que vuelva el sol, que conociendo a Huelva, no tardará mucho.

Y es que además, como todo este año, se trataba de un atípico Día de Reyes, continuación de esta rara Navidad. Y aunque la sonrisa de los niños hace que todo se olvide, la prudencia que ha marcado la celebración de estas Fiestas ha dejado un Día de Reyes quizás un poco incompleto.

En algunas familias habrán faltado los grandes almuerzos del Día de Reyes en los que abuelos, tíos y primos intercambiaban los regalos en la última comilona navideña. O quizás lo que no se ha celebrado este año es la tradicional ruta de los pequeños por las casas de amigos y familiares para ir recopilando regalos de Reyes.

El frío hizo que los juegos se quedaran en el salón de casa y no en la calle El frío hizo que los juegos se quedaran en el salón de casa y no en la calle

El frío hizo que los juegos se quedaran en el salón de casa y no en la calle / Rafa del Barrio

La situación actual de emergencia sanitaria ha marcado todas las navidades, y aunque Sus Majestades pudieron finalmente gracias a su magia visitar la mayoría de las calles de Huelva, la mañana de ayer algunas barriadas de la capital como Marismas del Odiel, Verdeluz o la Navidad seguro que echaron de menos la tradicional visita de los Reyes, que como tantas cosas desde que empezó otra extraña situación, tendrá que esperar hasta el año que viene.

Así que todo esto suma y el resultado es que Huelva vivió ayer un día de Reyes más familiar, en casa, a la espera de que todo mejore para volver a inundar las calles.

La estampa que sí se repitió como todos los años es la de los contenedores de la ciudad a rebosar de restos de papeles de regalo y embalajes. Por lo menos este año los servicios de limpieza municipales se han ahorrado el sobresfuerzo que supone limpiar las calles de la ciudad después del paso del cabalgata, un ahorro de energía que les vendrá bien para las tareas de limpieza que tienen que realizar después de días como el de ayer. Porque aunque cada vez son más los que se preocupan por el medio ambiente y buscan envoltorios más sostenibles, en este sentido todavía queda camino por recorrer para que el Día de Reyes no sea uno de los que más basura deja, con todo lo que eso conlleva.

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