FIESTAS PATRONALES

El santo que rezó agarrado a La Cinta

  • La hermandad de la Patrona celebra el 25 aniversario de la visita apostólica de papa Juan Pablo II a Huelva

  • Un gran acontecimiento que ahora se recuerda en los días de la novena

El Papa se arrodilla ante la Patrona en su paso procesional. El Papa se arrodilla ante la Patrona en su paso procesional.

El Papa se arrodilla ante la Patrona en su paso procesional. / FOTO: ARTURO MARI · ARCHIVO E.J.S.

El encuentro del papa Juan Pablo II con la Virgen de la Cinta constituye el más grande de los acontecimientos de la devoción a la Patrona de Huelva. No se ha vivido nada que se le parezca. Por ello, constituye un gozo el poderlo recordar ahora 25 años después, ya que fue una gracia muy especial de la Virgen de la Cinta para todos los que pudimos participar de la Eucaristía en la avenida de Andalucía en la mañana del 14 de junio de 1993. Si gloriosa fue su Coronación Canónica, la visita de san Juan Pablo II refrendaba esta devoción colombina y marinera de nuestra Virgen de la Cinta. Además, teníamos ante nosotros a alguien que era aureola de santidad, como tras su muerte ocurrió al subir a los altares. Este 25 aniversario marca este año la celebración de la novena anual en la Santa Iglesia Catedral, a donde ha sido traslada este año la Patrona de los onubenses.

El viaje del Papa se preparó con mucho tiempo, bajo la supervisión de Juan Mairena Valdayo, coordinador general de la Visita Apostólica. El traslado de la Virgen Chiquita en su paso procesional se produjo el 11 de junio, era la primera vez que salía después de su Coronación Canónica y lo haría por la tarde tras una solemne misa. Resultó muy peculiar porque lo hacía con la luz del día, con el sol acariciando su paso. Una estampa inigualable, que perdurará en el recuerdo cintero. Se trasladó hasta la parroquia de San Leandro, que sirvió de sacristía para el gran encuentro que se esperaba para el día 14.

El hermano mayor de la Hermandad de la Cinta, Julio Buendía González, publicó una carta con motivo de la visita en la que daba las gracias por la coronación canónica de la nuestra venerada Patrona. "Su Santidad el Papa, no sólo concedió mediante la oportuna Bula Pontificia, el honor que solicitamos, para la venerada imagen de Nuestra Patrona, sino que ha querido honrarnos meses después con su presencia".

La visita de san Juan Pablo II tuvo muchos momentos especiales para todos. Una gran celebración a cielo abierto en la avenida de Andalucía, a la que asistieron unas cien mil personas. A su llegada, nada más llegar al espacio celebrativo en la zona de las pérgolas, el Papa tuvo un gesto hermoso fuera del protocolo. Lo primero que hizo en tierras onubenses fue ir a postrarse ante la imagen del Cristo que presidía el altar y la Virgen de la Cinta. El Santo Padre se arrodilló ante la Reina del Conquero, agarrándose al paso de la Virgen en los respiraderos de su delantera izquierda. Los miles de fieles que allí le esperaban con efusivas muestras de cariño se unieron a los momentos íntimos de oración del Santo Padre ante la bendita imagen de la Virgen y su Hijo, a la que los marineros onubenses siempre dieron gracias por su protección en las difíciles travesías, como así lo hizo Cristóbal Colón hacía quinientos años. El Santo Padre se unía a la provincia de Huelva en la celebración del V Centenario del Descubrimiento y Evangelización de América que con su presencia se clausuraba en nuestra ciudad.

El interés de los onubenses en participar en este acto fue masivo, engalanando balcones y convirtiendo el día 14 en una auténtica fiesta. La eucaristía fue el acto central de la Visita del Papa, que luego recorrería los Lugares Colombinos y se despidió de nuestra Diócesis en el santuario del Rocío. En la avenida de Andalucía se hizo presente toda la provincia, fueron hermosas las ofrendas de los cascabeleros de Alosno, y la participación de todas las zonas pastorales.

El acto constituyó una "gran plegaria misionera", como destacó el propio san Juan Pablo II. En esta acción de gracias por los 500 años del Nuevo Mundo, rindió homenaje a los misioneros que llevaron la luz de Cristo a los nuevos pueblos de América. Un recuerdo de este tiempo que debe servir de estímulo para afrontar con decisión y coraje apostólicos los desafíos presentes.

Resaltó la protección mediadora de la Virgen como abogada de los marineros, recordando los Congresos Internacionales celebrados en Huelva bajo el lema de María, Estrella de la Evangelización. Destacó que "el nombre dulcísimo de Nuestra Señora de la Cinta, cuya venerada imagen nos preside, fue invocado por ellos durante los peligros de la travesía. Y a su santuario del Conquero fueron a postrarse ante Ella a la vuelta del viajes descubridor", poniendo de relieve así el "homenaje de reconocimiento y gratitud por la protección maternal" que siempre ha dispensado la "abogada singular de los marineros onubenses".

El Papa habló de impulsar la Nueva Evangelización, que necesita "de un laicado adulto y responsable", que debe "superar toda tentación inhibicionista" y asumir su responsabilidad, poniendo como intercesora para estas peticiones a la Virgen de la Cinta.

La vuelta de la Virgen de la Cinta a su santuario también constituyó todo un acontecimiento, recorriendo El Conquero en un jornada jubilar como ninguna otra vivida por Huelva.

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