Huelva

Una historia devota de 75 años

  • La Hermandad del Santo Entierro celebra el aniversario de la bendición de Soledad de María con un rosario vespertino por las calles de Huelva

  • San Pedro acoge un misterio

Soledad de María saliendo de la parroquia de San Pedro. Soledad de María saliendo de la parroquia de San Pedro.

Soledad de María saliendo de la parroquia de San Pedro. / Josué Correa

El canto de los pájaros parecía que acompañaba al quinteto de cuerda y oboe de la Orquesta Sinfónica Colombina. Todavía quedaban horas que arañarle a mayo y sus flores. Al mes de la Madre. Y salió Soledad de María para la alegría de todos. Un rosario vespertino fue el acto central de un amplio programa de cultos para que la Hermandad del Santo Entierro celebrase 75 años de la bendición de la imagen.

El recogimiento que va ligado a esta corporación que agranda su devoción en la ermita de la Soledad estuvo presente durante un recorrido en el que dejó estampas para el recuerdo de la hermandad y para la historia cofrade de Huelva. El cortejo estuvo compuesto por unas 90 personas, entre las que se encontraban dos cuadrilla de cargadores para llevar en andas a Soledad de María. Cinco fueron los misterios que se rezaron durante el rosario: nada más salir de la ermita, en la parroquia de San Pedro, en el azulejo de la Soledad que está en el porche de San Pedro, en la esclavas y el quinto en el azulejo de la Virgen de los Ángeles. Y una vez recogido el cortejo, en el interior de la ermita se rezaron las letanías.

Soledad de María iba en el paso que ha cedido la Hermandad de los Dolores de los Servitas de Almonaster a la Hermandad del Santo Entierro. También, las jarras y faroles de entrevarales fue una cesión de la Virgen del Refugio de la Hermandad de Pasión. Una estampa única que estuvo redondeada por las rosas blancas que colocó con mimo Antonio Rivera.

Soledad de María, vestida por Antonio Borrero, iba con una manteleta valenciana, su corona de salida –de Jesús Domínguez–, la saya, de Concha Caro, habitual de los besamanos –bordada en terciopelo de color hueso oscuro–, un manto camarín, y llevaba un rosario de plata perteneciente a una hermana, y en la mano izquierda una rosa de oro. La imagen fue portada por dos cuadrilla de 18 cargadores, compuesto por costaleros del palio, costaleras de la urna, hermanos, devotos y fieles, a las órdenes de Raúl Gómez.

El recorrido comenzó con la caída de la tarde ante los devotos, cofrades y curiosos que acompañaron a la sagrada imagen. Así, Soledad de María dejó bellas imágenes a su paso por el callejón Santo Entierro, por el porche de San Pedro, por Santa Fe, o la subida por la calle La Fuente. Hoy se celebra una solemne función que predica Andrés Carmona, hermano del Santo Entierro. Asimismo, el sábado pasado se celebró un besamanos extraordinario en honor a Soledad de María.

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