Huelva

El final de la renta antigua precipita el éxodo comercial

  • El 1 de enero de 2015 se modificará al alza el alquiler de locales Los establecimientos del centro que no han renegociado con los propietarios se mudan a calles menos comerciales

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Cincuenta años han pasado desde que entrara en vigor de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) de 1964 y 20 desde la normativa actual, que estableció una moratoria para la extinción de los contratos de alquiler de locales comerciales suscritos bajo la LAU de 1964. En todo caso, el 1 de enero de 2015 se extinguen por ley los contratos de alquiler de los locales donde han estado, desde hace décadas, negocios que en buena parte de los casos se identifican con una ciudad.

Tres son las opciones que se presentan ante el nuevo escenario: renegociar con el propietario para quedarse en el mismo local, mudarse o bien cerrar el negocio. Según explica el vicepresidente de la Asociación de las Calles del Centro, Juan Luis Mancheño, la mayoría de los comercios de la entidad -que agrupa a 95 asociados de los que un 10% se ve afectado- ha renegociado las condiciones del contrato de alquiler y no ha tenido que mudarse, aunque el resto se ha trasladado a otros puntos del centro no tan comerciales. Sin embargo, el responsable insiste en que el gran problema del centro no es que los negocios se trasladen o que sus propietarios renegocien, sino "los precios inviables a los que están los alquileres".

Entre los locales afectados, tal y como explica Mancheño, figura el Centro Suizo, situado en el número 20 de la calle Arquitecto Pérez Carasa y que este mismo mes se trasladará al 11 de Alfonso XII. Su propietario, Antonio Pascual, comenta que tras renegociar durante año y medio las condiciones con el propietario del local, llegaron a un preacuerdo que, sin embargo, no llegó a hacerse efectivo: "El dueño, de buenas a primeras, vino y me duplicó el acuerdo que teníamos". Pagaba, según asegura, unos 1.200 euros al mes de alquiler, cantidad que "se ponía a más del doble", mientras que en el nuevo local abonará "unos 1.000 euros" de alquiler.

La renta que pagaba era anterior a 1985, si bien hizo una subrogación de la de su padre y entonces ya le subieron el alquiler "un 15 o 20%", de forma que considera que su renta no era antigua. "Llevamos 42 años pagando cada día 5 de cada mes, con crisis y sin crisis siempre ha cobrado el casero", asegura. Por fortuna, según valora, su negocio se mueve a través de Internet, por lo que no tiene porqué estar ubicado en el mismo centro, aunque reconoce que si hubiera llegado a un acuerdo con el casero seguiría en el local que ha tenido hasta ahora e incluso lo ampliaría. No obstante, se muestra optimista y es positivo respecto al nuevo emplazamiento.

Otros negocios del centro como Tejidos Love y Tejidos Gálvez también se han visto obligados a mudarse al no haber alcanzado un acuerdo con los propietarios. El primer negocio, ubicado hasta ahora en el número 6 de la calle Palacio se muda al 10 de Hernán Cortés, mientras que Gálvez se traslada de Palacio a la calle Rábida.

Las renegociaciones del precio del alquiler sí llegaron a buen puerto en otros casos. El bar Agmanir, por ejemplo, ya actualizó sus condiciones con el dueño previendo la situación que se le avecinaba. También fueron satisfactorias las negociaciones afrontadas por la Joyería Suiza con el propietario del local. El comercio se queda pues en el 14 de Pérez Carasa.

El propietario del negocio, Joaquín Pascual, reconoce que "indudablemente habrá alquileres por debajo de la realidad", aunque considera que el problema es que el fin de la renta antigua, "con razón o sin ella", llega en un mal momento económico. "Esto es una barbaridad por eso, porque no es el momento. O se le busca un plazo o un razonamiento, pero no se puede ir de 10 a 20 o de 10 a 40. Y no porque no lleven razón, sino porque vivimos una crisis brutal. Es un problema de toda España y supongo que las autoridades sabrán arreglarlo", señala.

Tampoco considera que este sea el momento idóneo para la entrada en vigor de Ley de Arrendamientos Urbanos la Confederación de Empresarios y Comerciantes de Andalucía CECA-Huelva. El adjunto al secretario general, Daniel Caldentey, valora que, aunque no disponen de datos específicos a nivel local y provincial, la entidad echa de menos una prórroga más que permitiese a los comerciantes "renegociar un poco más" con los dueños de los establecimientos. Esa moratoria serviría, a su juicio, para intentar salir del bache de la crisis y negociar con más poder económico la nueva renta, ya que en esta renegociación los precios suben tanto que en el momento actual de crisis es muy difícil alcanzar un acuerdo.

Entiende la CECA-Huelva, además, que la entrada en vigor de la nueva LAU provoca que el pequeño comerciante tradicional se vea principalmente forzado al cierre o a trasladarse a otro establecimiento más económico, con lo cual "al final el sitio en el que ha estado emplazado de toda la vida se queda a disposición de grandes cadenas que puedan llegar a Huelva y que desvirtúen el comercio tradicional".

Aunque la confederación es respetuosa con la legislación que entra en vigor, considera que "se podía haber hecho de otra manera". No en vano, Caldentey apunta que la situación económica "tan precaria" que está viviendo el comercio en este momento hace que un incremento en los costes de esa magnitud afecte, y con creces, al comerciante.

La renegociación ha sido "demasiado al alza", por lo que considera que "los dueños tendrían que concienciarse de la realidad, valorar al inquilino que tienen dentro y no apretar demasiado".

Según apunta Caldentey, la mayoría de los negocios se han trasladado, mientras que la renegociación y el cierre se han producido en menor medida. También tiene constancia la entidad de "muchos negocios que han tenido que cerrar por este tema".

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