en el titán

Un pequeño guiño al cabezo de San Pedro

  • lLa nueva plaza proyecta la plantación de los mismos cipreses que se quieren eliminar de delante de las escalerillas que ya tapan a la iglesia

El cabezo se asoma ahora a lo que será una pequeña plaza junto al muro, en la trasera de la iglesia, en la Puerta del Sol. El cabezo se asoma ahora a lo que será una pequeña plaza junto al muro, en la trasera de la iglesia, en la Puerta del Sol.

El cabezo se asoma ahora a lo que será una pequeña plaza junto al muro, en la trasera de la iglesia, en la Puerta del Sol. / h.I,

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El cabezo de San Pedro deja ver estos días por la calle La Palma la Puerta del Sol, que espera el equinoccio de verano cuando el haz de luz traspasa el gran ojo de buey que la supera. Mientras las obras de nuevas viviendas concluyen, se espera aquí la actuación urbanística de la nueva plaza que deje ver algo del cabezo. En la calle Aragón se apantalla con el nuevo bloque la parte de éste que tuvo que ser tratado hace algunos años para evitar cualquier otro desplome como lamentablemente ocurrió en 1956 y se llevó por delante la vida de 13 personas. La nueva actuación deja ver por la calle Daoiz una parte del cabezo que aun se conserva intacto. Eliminadas las casas de esta zona y donde se va a construir una plaza, aparece también un paño del muro del cabezo de San Pedro.

Se espera que tras la intervención arqueológica se proceda a dar paso a una plaza en dos niveles, en la que se tendrá como pantalla el propio cabezo y el muro que sostiene el cabezo de la iglesia tras el desmonte realizado a mediados del siglo XIX y que provocó con ello la inestabilidad de la propia iglesia de San Pedro y se construye de 1888 a 1891.

La ladera que ahora se ve muestra una visión natural del cabezo

El muro lateral medianero que cubre esta parte de cabezo, será tratado según el proyecto aprobado por el Ayuntamiento. Así se procederá "a su limpieza manual con cepillo, saneado de juntas de ladrillos hasta una profundidad comprendida entre los 3 y los 5 centímetros y su reajustado con mortero de cal, los huecos existentes de antiguas estructuras de construcciones demolidas se limpiarán y sanearán, retacando con ladrillos macizos hasta 3 cm del paramento exterior, enluciéndose con el mismo mortero de cal en el que se marcarán las juntas horizontales de las hiladas de ladrillo que lo conforman. Igualmente se procederá con aquellas otras zonas que, puntualmente, presenten riesgos de desprendimientos, se sanearán y consolidarán".

Hasta ahí todo bien, la duda es cuando se indica que "la ladera del cabezo será objeto de tratamiento que permita la continuidad de su acreditada estabilidad actual y su visualización como icono de la historia de Huelva". Se espera que no deje de ser cabezo, y se pueda ver con la naturalidad que ahora aparece, pues en esta ciudad estamos acostumbrados a alicatarlos. Mientras que cuando se habla de muros de la iglesia lo que se acaba es apantallándolo con un telón de cipreses. La inquietud surge cuando se indica que "se definen nuevos alcorques y arriates que dispondrán de tierra vegetal para la plantación de los cipreses y árboles definidos y se repoblará la ladera con especies vegetales". Aquí sí que todo son dudas, más cuando se ha visto que los cipreses en la acera de las escalerillas no es lo más acertado. No deja ver el muro y ni la iglesia por su altura, a pesar de estar declarada Bien de Interés Cultural y el muro protegido por el Ayuntamiento en la catalogación de elementos de interés del casco histórico, en 1999.

Desde el Consistorio se ha girado visita a la parroquia y muro, ya que está pendiente la actuación en el mismo, en el que el propio Ayuntamiento ya intervino en 1994.

Mientras que en el pleno del pasado mes de enero se aprobó una moción del concejal no adscrito Enrique Figueroa en la que solicitaba se ofrezca una solución al muro de la iglesia de San Pedro. En la actualidad se acumula la suciedad en las escaleras y en uno de sus tramos permanece desmontada la barandilla desde 2016, por el peligro de desprendimiento.

El Consistorio tiene una responsabilidad histórica ya que fue quien promovió el desmonte del Cabezo del Molino de Viento y, posteriormente, aun cuando se compromete a crear aquí un paseo con vistas a la Ría, al final es el pueblo de Huelva quien lo tiene que afrontar económicamente en una colecta popular.

La actuación en la futura plaza y en el paño lateral del muro debe invitar a una respuesta que restaure y lo libere de los cipreses en realce y visualización perfecta del conjunto arquitectónico que es Bien de Interés Cultural y el más emblemático de toda la ciudad de Huelva.

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