Muere el onubense que luchaba por la eutanasia tras sufrir una necrosis cerebral

José Díaz Pérez junto a su madre y hermana.

José Díaz Pérez junto a su madre y hermana. / ALBERTO DOMÍNGUEZ (Huelva)

"Ojalá este día fuera eterno", contaba Sandra Díaz Pérez a Huelva Información en las horas previas a este lunes 1 de abril. 

Tras más de tres años de lucha, José Díaz y su familia se enfrentan a un momento "duro, pero esperado". El joven, de 33 años, sufrió hace cuatro años una intoxicación grave por ingestión de metanol, provocando su ingreso en la UCI. 

Una necrosis cerebral tras la ingesta había dejado al onubense sin habla ni vista de por vida. La lesión permanente afectó a las terminaciones nerviosas de su cuerpo, suponiendo una falta de movilidad degenerativa y dolores constantes que han provocado en más de una ocasión su intento de suicidio. 

En un primer momento, la familia onubense estuvo esperanzada con la posibilidad de operaciones para que recuperara el habla o la vista. Por aquel entonces, se comunicaba con los suyos a través del ordenador que, en palabras de su hermana, "era una extensión de su cuerpo". Poco después, la rápida evolución en su pérdida de movilidad lo obligó a comunicarse, y a duras penas, por señas. 

José Díaz, junto a su familia. José Díaz, junto a su familia.

José Díaz, junto a su familia. / ALBERTO DOMÍNGUEZ (Huelva)

Intentos fallidos y crisis de ansiedad constantes provocadas por los dolores crónicos y la falta de esperanza en su mejoría se tradujeron en, tras mucho tiempo y diagnósticos de especialistas, el deseo de José Díaz en poner fin a su vida amparándose a la Ley de la Eutanasia. 

Sandra Díaz, hermana y confidente de José, se convirtió en la portavoz de la familia y le hizo una promesa a su hermano que hoy al fin se materializa: "no pensaba parar hasta que se cumpliera la voluntad de mi hermano". 

Después de una larga lucha por conseguir una muerte digna para su hermano, Sandra, quien ha movido cielo y tierra para que uno de sus seres más queridos "pueda al fin descansar", celebraba al conseguir la resolución favorable por la que llevaban peleando contra instituciones y la búsqueda de un médico consultor (en su caso, neurólogo) que diera el visto bueno a la decisión de su hermano. La decisión de le comunicó el pasado 22 de febrero.

En esta historia, los medios de comunicación han sido imprescindibles para lograr que se ejerza el derecho del joven onubense. Desde Huelva, la realidad de esta familia acabó llegando hasta programas nacionales y acaparando portadas de periódicos, logrando en tan solo dos meses aquello por lo que luchaban desde hacía tanto tiempo. 

Prestación de la ayuda a morir

Para obtener la prestación de ayuda para morir, la familia Díaz Pérez requería de un informe favorable de varios especialistas que certificaran que su caso, efectivamente, se ajusta a lo que legalmente se estima para aplicar la intervención deliberada de poner fin a la vida. Además, han tenido que pasar por un Comité de Garantías, que dio el sí definitivo.

Uno de los primeros pasos (y, en palabras de su hermana, el más difícil) consistía en encontrar un médico consultor que realizara dicho informe. Un trámite de lo más costoso para comunidades como la andaluza y, por ende, para ciudades como Huelva, ya que, según Sandra Díaz, "ha sido prácticamente imposible que desde la gerencia del Hospital Juan Ramón Jiménez nos lo facilitaran durante todos estos meses que llevo luchando".

El pasado 22 de febrero, Sandra contó a Huelva Información cómo habían recibido la noticia en su hogar. "Esta mañana he recibido una llamada del centro de salud de La Orden diciéndome que el informe está hecho y que es favorable. Entre hoy y mañana llegará la Comisión de la Ayuda a Morir. Una vez que llega la comisión, el presidente solicitará a los especialistas la valoración del caso de mi hermano para estudiar los informes y en unos 10 o 15 días nos darán la resolución".

Poco más de un mes más tarde, ha llegado el día que pone fin al largo camino que, para Sandra, no termina aquí: "seguiré luchando porque ninguna familia tenga que pasar por lo que hemos pasado nosotros".

Aula móvil para ejercer el derecho a la Eutanasia

La consejera de Salud y Consumo, Catalina García, anunciaba a finales del pasado mes de febrero que la comisión andaluza de Garantía y Evaluación para la prestación de ayuda para morir contaría con un equipo móvil para "ejercer el derecho a la eutanasia" en aquellas provincias "donde hay objeción de conciencia" por parte de los profesionales sanitarios.

El caso de José Díaz ha sido uno de los detonantes para la habilitación de este equipo en provincias como Huelva. En palabras de la Consejera durante la rueda de prensa que se efectuó a principios de febrero y en la que salió a colación el caso del onubense, "lo que estaban intentando es tener un equipo móvil que se pudiera movilizar a aquellas provincias donde tenemos ya esa dificultad en la objeción de conciencia por parte de los profesionales para que las personas, por supuesto, puedan ejercer ese derecho".

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