Huelva

El lento ocaso de la plaza de abastos

  • Los comerciantes muestran su preocupación por el futuro de sus puestos

  • Todos quieren las obras en el edificio y continuar con su labor

Varios clientes se paran junto a los puestos de uno de los pasillos del mercado. Varios clientes se paran junto a los puestos de uno de los pasillos del mercado.

Varios clientes se paran junto a los puestos de uno de los pasillos del mercado. / fotos: canterla

Tristeza, temor y muchas inquietudes son las que tienen los minoristas del mercado de San Sebastián durante estas jornadas previas al desalojo de la plaza de abastos, previsto para el 14 de julio. Son noches sin dormir para la mayoría de ellos, que no pueden pegar ojo por no saber qué es lo que va a ocurrir una vez que llegue este día. Las diversas alternativas ofrecidas por el Ayuntamiento de Huelva no gustan a todos ellos, por lo que por ahora tienen esa extraña sensación de desconocimiento -también incertidumbre- sobre su futuro. Los clientes de esta plaza de abastos de la barriada de Huerta Mena, el conocido como mercado de arriba, también están preocupados.

El ambiente que se respira entre las paredes de este edificio, construcción de 1958, es de evidente tensión en cada puesto y en cada persona que trabaja o compra. A nadie le es indiferente esta situación. Detrás de cada uno de ellos hay una historia y unos vínculos tanto con el mercado como con el barrio. Tal vez es por ello por lo que no quieren moverse muy lejos de este enclave. Y es que es aquí donde está su clientela, la que conocen por su nombre, tras varias décadas de servicio.

Los clientes también se encuentran preocupados por esta espinosa situación

Todos los minoristas consultados por esta redacción señalan en primer lugar que quieren que se ejecuten las obras en el mercado, pero que durante este periodo -unos doce meses- ellos quieren continuar con su actividad laboral.

Entre los comerciantes está Ana María, que regenta un tienda de alimentación, quien comenta que todos quieren una alternativa "para poder seguir trabajando". Asegura que el Ayuntamiento sólo le ha avisado, al igual que a los restantes comerciantes, "para que nos vayamos".

En este sentido, según la información a la que ha tenido acceso Huelva Información, los minoristas recibieron una notificación para el desalojo inmediato para el 14 de julio, fecha en la que deben dejar el puesto libre y a disposición del Consistorio, con la retirada de todos los elementos de su interior y con la entrega de las llaves a la oficina del administrador del mercado. En caso contrario, el Ayuntamiento procederá al precinto y desalojo de los inmuebles.

José Enrique Morales, de la comisión formada en representación de los minoristas del mercado de San Sebastián, afirmó que las propuestas ofrecidas por el Ayuntamiento no pueden ser asumidas por ellos. A día de hoy, según declaró, "seguimos pagando la cuota de todos los meses". Y, por otro lado, quiso dejar claro que "nunca nos hemos negado a pagar la cuota de la carpa", si bien "no la carpa".

Morales también anunció a este periódico que "seguiremos la semana que viene" con la actividad en el mercado, y además, declaró que otros minoristas también lo harán.

Otras historias de comerciante, como Antonio Chaves, propietario del bar mercado San Sebastián, o la de Bella María Zunino, son las mismas. Ella, en concreto, asegura que esta situación de intranquilidad le causa auténticos dolores de cabeza y noches de insomnio, toda vez que indica que "están jugando con el pan de mis hijos". Además, con el tema de las obras de rehabilitación del mercado, también tiene la incertidumbre de que éstas tarden más de los previsto, puesto que a su juicio "no hay seguridad de que sea sólo un año". Pero una de las cosas más importantes que destacó es que no quiere dejar desatendida a su clientela.

Entre los compradores fijos que deambulan por los pasillos durante estas últimas jornadas antes de su cierre se encuentra Isabel, trabajadora también de la cafetería anexa a la plaza de abastos. En su caso, como trabajadora está triste y sin poder dormir ante un futuro incierto, y como clienta que es de los diversos puestos también comprende el penar de sus compañeros.

Dolores, una vecina de El Ciruelo que lleva muchos años de compras en esta plaza, en concreto desde que llegó de un pueblo de la sierra de Huelva, también se encuentra algo triste por no saber qué pasará con los comerciantes de la plaza. En uno de los puestos de pescadería, Jesús afirma que la reforma del mercado es más que necesaria, pero considera que falta más implicación del alcalde de Huelva en esta situación, así como en "el centro médico de Isla Chica".

Otra vecina nostálgica es Pepa, "clienta de toda la vida de Dios". Según expresó, no quiere que trasladen muy lejos a los comerciantes, porque "vivo en este barrio y no me puedo mover a otro sitio". Así, una historia tras otra, con la incertidumbre del futuro, comerciantes y clientes cuentan las últimas horas antes de que cierren -por un periodo de un año- las puertas del mercado de San Sebastián.

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