Almonaster la Real

El fuego "intencionado" arrasa cerca de 300 hectáreas de terreno de alto valor ecológico

  • El Infoca lo da por estabilizado a las 19:45 de ayer

  • El Mando Operativo contra Incendios se reúne hoy de urgencia para abordar la oleada de siniestros provocados

Unas 300 hectáreas de pinos, eucaliptos, jara y monte bajo -según el cálculo provisional del Infoca- han sido devoradas por las llamas que se declararon a las 18:15 del domingo en el paraje La Alcaidía de Almonaster La Real, siniestro que se dio por estabilizado a las 19:45 de ayer. Por su extensión no se considera un gran incendio forestal, puesto que no ha rebasado el límite de las 500 hectáreas, pero sí que ha afectado a una zona boscosa "de alto valor ecológico", indicó ayer a Huelva Información el delegado territorial de Medio Ambiente, José Antonio Cortés, desde el puesto de mando avanzado que el Plan Infoca ha instalado en la pedanía de Valdelamusa.

Cortés evidencia en paralelo su sospecha de que "hay una mano intencionada que está provocando esto", una "intuición" que también acompaña a los vecinos de Cueva de la Mora, la aldea más afectada, quienes recordaron ayer a este diario que ya sufrieron un fuego similar en junio de 2015, cuando ardieron unas 25 hectáreas del paraje.

La Brigada de Investigación de Investigación de Incendios Forestales (BIFF) y el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil trabajan sobre el terreno "estudiando el foco". Y todo apunta a que ha sido provocado.

El delegado de Medio Ambiente se mantiene cauto -a la espera de la confirmación definitiva del informe técnico- pero es contundente al expresar que "por las primeras imágenes que recibimos, al haber varios focos, sospechamos de su intencionalidad". Se descarta inicialmente la negligencia.

El punto de origen del fuego se ubica en la cola del pantano de Olivargas. "Desde el momento en que saltó la alarma vimos que había un foco aquí y otro a 500 metros", precisa Cortés. En esas fotografías se aprecia un mínimo de dos focos incendiarios que más adelante se reprodujeron. "O el autor seguía actuando o puede ser por las pavesas, que vuelan", concretó.

"La humanidad se ha perdido por completo, aquí ya solo importa el dinero"

En los mismos términos se pronunció ayer el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, José Fiscal, quien manifestó que "algo está pasando, no es normal que en lo que va de verano los dos incendios más importantes de Andalucía hayan ocurrido en Huelva y en tan poco tiempo". El otro, el de Nerva, controlado el domingo después de arrasar 1.747 hectáreas de masa forestal. "Es evidente que hay que averiguar qué está pasando porque no puede ser que terroristas ambientales se ceben todos los años con esta provincia", sentenció.

Su petición ha derivado en la convocatoria en la mañana de hoy de una reunión del Mando Operativo contra Incendios de la provincia, que se celebrará en la sede de la Subdelegación del Gobierno de Huelva y en la que se analizarán los siniestros desencadenados en los últimos días. En ella participarán el delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis; el propio José Fiscal; el director general de Interior, Emergencias y Protección Civil, Demetrio Pérez; la subdelegada del Gobierno, Manuela Parralo; el general de la Guardia Civil Manuel Contreras, y el inspector jefe provincial de Policía Autonómica, Juan León. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se mantiene "muy pendiente" de la evolución del fuego.

En este de Cueva de la Mora han participado hasta 218 efectivos, 200 de ellos bomberos forestales que intensificaron su labor cuando el domingo cayó la noche y los medios aéreos tuvieron que batirse en retirada.

El trabajo que los hombres de amarillo del Infoca desarrollaron durante la madrugada los dejó exhaustos. A las 11:30 de ayer dos grupos de efectivos observaban enmudecidos desde un barranco cómo los medios aéreos refrescaban el pinar del perímetro, que se había salvado de la quema. En el horizonte difuminado por el humo el monte mostraba la cara horrenda y ennegrecida de la destrucción. Los esqueletos de pinos y eucaliptos otorgaban a la escena un aire funesto, tétrico, aderezado con un intenso olor a quemado. Solo el sonido de los motores rompía el silencio del campo.

La noche fue dura. "Hemos tenido de todo, estamos reventados; el terreno es muy malo, escarpado y con piedras", lo que dificultó la labor de los experimentados efectivos del Infoca, según explicó a este periódico uno de ellos. José Antonio Cortés alabó por su parte el "magnífico trabajo" de estos profesionales, que consiguieron paralizar en la mañana de ayer los flancos norte, sur y este del incendio. El grueso del personal, por tanto, se derivó al extremo oeste. Todo apuntaba a que el fuego quedaría estabilizado en apenas unas horas, pero el viento y las altas temperaturas reavivaron las llamas en varios puntos dentro del perímetro, lo que obligó a incorporar cinco medios aéreos en torno a las 15:30. Estas reproducciones fueron neutralizadas a las 19:00, lo que propició la retirada de los helicópteros y aviones. Cuarenta y cinco minutos después el Infoca daba por estabilizado (paso previo a darlo por controlado) el incendio.

El momento más delicado de este fuego de Almonaster -que, afortunadamente, no ha dejado daños materiales ni personales- aconteció en la tarde del domingo, cuando las llamas se quedaron a apenas "un kilómetro y medio" de Cueva de la Mora, informó a este periódico el alcalde de Almonaster, Jacinto Vázquez. Todo estaba preparado para la evacuación del centenar de vecinos de la aldea: la empresa local de autocares mantenía en guardia a sus conductores y se habían preparado el pabellón municipal y la casa de Cáritas para acogerlos. Por la noche amainó el viento y no fue necesario el desalojo. "Nos dieron la tranquilidad de que en ningún momento corría peligro la población".

Tomasa Martín tiene 90 años y es la vecina de más edad de Cueva de la Mora. Junto a su hermana Felisa observa la terraza de su casa. El suelo está tiznado. No recuerdan nada igual. "Me asomé a la ventana y vi mucho humo, esto ha sido horroroso, no hemos podido dormir del miedo". A Felisa lo que más le preocupaba era la mina Magdalena, "que es un polvorín". No obstante, la explotación frenó su actividad tras la evacuación el domingo de 70 de sus trabajadores ante el riesgo de intoxicación por la intensa humareda. También se movilizaron los explosivos al interior de la mina, aunque ya ayer fueron devueltos a su lugar de almacenamiento habitual.

Otra vecina, Justa Avián, se afanaba con la escoba para recoger los restos de hojas quemadas y cenizas que lo impregnaban todo en Cueva de la Mora. Junto a su marido, José Llagas, pasa unos días de vacaciones en su pueblo. La paz que se respira en este rincón de la provincia se rompió el domingo ante la cercanía de las lenguas de fuego. "Barajamos irnos a Huelva, donde tenemos nuestra residencia habitual, y cogimos varias mudas, una bolsa de aseo y medicinas y lo echamos todo en el coche".

Llagas enfatiza que "aquí había mucho pasto, pero también muy mala leche", en referencia al autor o autores del incendio. Justa presenció cómo los animales huían del fuego monte abajo por el cabezo de la Barbellina, "perdigones pequeñitos, sobre todo". En el paraje de La Alcaidía las monterías son habituales. "La humanidad se ha perdido por completo, aquí ya solo importa el dinero", sentencia apesadumbrada.

Otro fuego declarado a las 5:30 de ayer en Calañas quedó extinguido por el Infoca en apenas seis horas. Obligó al desalojo preventivo de unos 50 vecinos y en él trabajaron 23 bomberos, un agente forestal, una autobomba y un técnico de operaciones, apoyados por medios aéreos.

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