Salud

La exposición a la luz solar sin protección puede producir lesiones graves en la vista

  • Los ojos claros sufren más los efectos de la luz solar ya que tienen menor pigmento

  • Los reflejos en el agua aumentan el poder nocivo de las radiaciones solares hasta un 80%

El jefe de servicio de oftalmología de Quirónsalud Huelva, Rafael Gil Piña, El jefe de servicio de oftalmología de Quirónsalud Huelva, Rafael Gil Piña,

El jefe de servicio de oftalmología de Quirónsalud Huelva, Rafael Gil Piña,

El sol afecta a nuestros ojos si se toma sin protección fundamentalmente en la córnea, el cristalino y la retina. En la córnea, se pueden producir queratitis, cuyos síntomas son sensación de arenilla, escozor, fotofobia, dolor y hasta pérdida de visión. En el cristalino -sobre todo en ojos que padecen de cataratas- se puede producir un gran aumento de la fotofobia que incapacitaría para estar en zonas con mucha luz, (de hecho, hay un tipo determinado de cataratas relacionado con la prolongada exposición a la luz solar). En la retina, en casos severos, pueden llegar a producirse lesiones, sobre todo maculares y empeoramiento de las degeneraciones maculares, provocando mayor perdida visual.

Del mismo modo pueden producirse algunas lesiones corneo conjuntivales, como el pterigium, que aumentan con la exposición a la luz ultravioleta del sol, según explica el jefe de servicio de oftalmología de Quirónsalud Huelva, Rafael Gil Piña,.

Este tipo de patologías son más frecuentes en adultos que en niños, ya que en su mayoría son patologías degenerativas a causa de la edad. Afectan más a los ojos claros, ya que el color del iris lo da la cantidad de pigmento que tiene (cuanto menos pigmento, más claros los ojos y menos efecto de protección contra la luz solar).

Los reflejos de los rayos de sol en el agua o en la nieve aumentan el poder nocivo de las radiaciones solares hasta un 80%, por este motivo el experto insiste en que “siempre deberíamos protegernos los ojos de la luz solar, sobre todo en la playa, alta montaña y sitios donde las radiaciones sean mayores, sobre todo si existen patologías degenerativas previas, utilizando un filtro para la luz que solo se consigue con gafas de sol ya que las lentes de contacto no llevan filtros” sentencia.

Las gafas de sol nos protegen a través de dos mecanismos. Por un lado el tinte de la lente, al oscurecer la lente nos protegemos de la luz directa (el espectro visible), pero hay una parte invisible para el ojo humano pero que es la más dañina -la radiación ultravioleta UVB y UVA-, de esta radiación nos protege el filtro de la lente (las gafas de sol no homologadas tienen un color oscuro pero no poseen filtro ultravioleta), por este motivo el experto indica que "debemos comprar las gafas de sol en un establecimiento especializado, ya que el filtro de protección UV no está presente en la mayoría de las gafas de sol compradas en otros lugares".

Y es que según el oftalmólogo el ojo humano tiene un mecanismo natural para protegerse de la radiación solar, ante mayor cantidad de luz las pupilas se contraen y en oscuridad las pupilas se dilatan, de ahí el riesgo de utilizar unas gafas no homologadas, las pupilas se dilatan por encontrarse en un ambiente más oscuro gracias al tinte de la lente, y al no proteger contra los rayos UV, dejan pasar el doble de radiación nociva que si no las llevásemos puestas.

Debemos tener en cuenta a la hora de elegir unas gafas solares que los polarizados nos protegen contra los reflejos del sol, pero es importante que cuenten con un filtro adecuado que nos proteja de la radiación nociva del sol. Según el doctor Gil Piña, “el color de la lente filtra la luz, actúa como una cortina, puede ser más o menos tupida, una cosa es la protección frente a los rayos UV y otra es filtrar la luz para evitar molestias”.

Así, existen cinco categorías de filtro clasificadas del 0 al 4, el especialista aconseja el uso de un filtro 3, porque “dejan pasar entre un 8 y un 18 % de luz que es suficiente para la mayoría de los casos con luz intensa, y serían las adecuadas para Andalucía”. “La categoría 4 sería la que deberíamos utilizar en deportes de nieve, alpinismo o en el desierto y no son aptas para conducir” concluye el doctor.

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