Huelva

La división del Supremo demora la decisión sobre las hipotecas

  • La Sala Tercera del Supremo, formada por 28 de sus 31 integrantes, deja sin resolución la polémica tras ocho horas de deliberación sobre la nueva doctrina

Protestas ante la sede del Tribunal Supremo mientras la Sala III delibera sobre si ratifica o no la nueva doctrina sobre el impuesto de las hipotecas. Protestas ante la sede del Tribunal Supremo mientras la Sala III delibera sobre si ratifica o no la nueva doctrina sobre el impuesto de las hipotecas.

Protestas ante la sede del Tribunal Supremo mientras la Sala III delibera sobre si ratifica o no la nueva doctrina sobre el impuesto de las hipotecas. / Eduardo PArra/ europa Press

No hubo decisión. Se impuso la división y la incertidumbre sobre el impuesto de las hipotecas de demora un día más.

El pleno de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo (TS) reanudará hoy su reunión sobre el impuesto de actos jurídicos documentados (AJD) de las hipotecas, interrumpida tras ocho horas de deliberación que no terminaron en fumata blanca.

Con una pausa para el almuerzo, los 28 magistrados reunidos, -de los 31 que forman el pleno, uno se ha ausentado por encontrarse de viaje, otro por presidir la Junta Electoral Central y un tercero, tras alegar motivos personales- retomarán esta mañana a partir de las 10:00 el análisis de las recientes sentencias que hacen recaer en las entidades financieras el pago del impuesto, pero no especificaba su alcance.

Es decir, si exime de forma definitiva al cliente a partir de la fecha en la que dicte su postura final, si éste puede reclamar a Hacienda los impuestos devengados en los últimos cuatro años -plazo de prescripción a efectos fiscales- o incluso si existe una retroactividad que vaya más allá de ese plazo.

Muy poco ha trascendido del debate entre los jueces, sólo que magistrados que defienden las posturas encontradas intervinieron, para avalar la nueva doctrina o para enfatizar que debe mantenerse la anterior que situaba al cliente como el sujeto pasivo del impuesto.

En el caso de los clientes puedan reclamar a las administraciones tributarias, el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, avanzó ayer que el Gobierno estudiará articular "algún tipo de ayuda" a las autonomías para que no les afecte a su situación financiera.

En un tercer escenario, los hipotecados podrían solicitar a los bancos por vía judicial, siempre y cuando hubieran suscrito un préstamo hipotecario entre enero de 2003 y septiembre de 2014.

Si finalmente establece que se puede reclamar el impuesto abonado durante los últimos cuatro años, técnicos de Hacienda cifran en 3.631 millones de euros el importe abonado al fisco por 1,5 millones de contribuyentes en ese período.

Pero si la retroactividad se ampliara, sostiene Gestha, otros 13,4 millones de hipotecados Hlos que firmaron sus contratos entre enero de 2003 y septiembre de 2014- podrían reclamar otros 25.657 millones de euros.

En todo caso, si se confirma que es la banca la que deberá asumir el impuesto a partir de ahora, la agencia de medición de riesgos Moody's ha calculado que ello le supondrá al sector un desembolso de unos 640 millones al año.

Sólo un día después del fallo conocido el pasado 18 de octubre, el presidente de la sala, Luis María Díez-Picazo, anunciaba que dado el "giro radical" en la jurisprudencia y la "enorme repercusión económica y social" se convocaba el pleno de ayer, para aclarar los cabos sueltos.

La repercusión suscitada por la decisión del 18 de octubre, a la que se sumaron otras dos sentencias pendientes de notificar que también cargaban a la banca el pago del impuesto y la prontitud con la que el presidente de la Sala intentó matizar el fallo, obligaron al presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Lesmes, a disculparse ante "los ciudadanos que se hubieran sentido perjudicados" por la "deficiente gestión" de la sentencia, y negó haber recibido presiones o llamadas de la banca.

La noticia provocó un desplome de la cotización bursátil de los bancos cotizados, que en conjunto perdieron ese día más de 5.000 millones de euros; el sector se apresuró a recordar que jamás ha cobrado cantidad alguna en concepto de AJD y a reclamar a los poderes públicos "mayor seguridad jurídica y unas reglas claras y predecibles para el mercado hipotecario".

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