coronavirus huelva

La mejora de la calidad del aire influye en la recuperación de los pacientes de Covid-19

  • Un estudio de la UHU revela que los efectos son mayores en pacientes de entornos más contaminados

  • La bajada de emisiones a casi la mitad durante el confinamiento acelera la mejoría

Usuarios en el exterior del Infanta Elena. Usuarios en el exterior del Infanta Elena.

Usuarios en el exterior del Infanta Elena. / Domínguez (huelva)

La actividad humana tal y como se entiende a día de hoy, parece indicar que es nociva. El parón forzoso e involuntario que Huelva ha vivido durante unas semanas, le ha venido bien a la calidad del aire, registrándose durante las semanas en las que la actividad productiva se quedó prácticamente paralizada, una mejora muy considerable del aire que respiramos. Una de las conclusiones más inmediatas es que la polución incrementa los efectos nocivos del Covid-19 haciendo más vulnerables a las personas, especialmente a las de mayor edad.

La Unidad Asociada Contaminación Atmosférica que lidera el catedrático Jesús de la Rosa y que trabaja en colaboración con el CSIC ha estado tomando mediciones diarias durante todas estas semanas tan anómalas. El esfuerzo merecía sin duda alguna, la pena ya que era todo un reto examinar este excepcional paréntesis.

Tal y como aparece en el Blog Aerosol UHU, de la unidad antes mencionada que se encuentra integrada en el Centro de Investigación de Química Sostenible (Ciqso), las mediciones efectuadas hacen mención a los óxidos de nitrógeno, a las partículas PM10 y a los niveles de ozono. Según explicó Jesús de la Rosa, los óxidos de nitrógeno son los que están relacionados con el tráfico rodado, lo que “evidencia la directa vinculación que existe entre el tráfico de los vehículos y la calidad del aire”. Los datos de la unidad del Ciqso (UHU) hacen una valiosa comparativa con las cifras registradas en esos mismos períodos de tiempo de años anteriores.

Respecto a los óxidos de nitrógeno, se percibió un descenso de algo más de la mitad respecto a esos años anteriores. De este modo, el blog explica que “hasta la semana 20, se registró un descenso importante de óxidos de nitrógeno en el periodo Covid-19 en las estaciones urbano-tráfico-industrial: 51% en NO, 54% en NO2 y 57% en NOx. Del mismo modo, no se percibió un descenso claro en las estaciones rurales, donde se mostró un patrón irregular. En todo caso, la conclusión es que hubo unos “niveles semanales inferiores a los mínimos obtenidos durante un año completo, incluso en las estaciones rurales”.

El estudio de la unidad onubense incluye desde las semanas 12 a la 22, es decir, las mediciones específicas sobre esta etapa Covid-19 dieron comienzo el 16 de marzo y se extendieron hasta el 17 del pasado mes de mayo. Es muy interesante resaltar que a partir de la semana 20, ya se comenzó a percibir que la situación iba camino de normalizarse. Esta tendencia coincidía con el paso de fases. El estudio señala que se tuvieron en cuenta datos comparativos del promedio semanal de las semanas 1 a 20 de los años 2013 a 2019, así como el mencionado período Covid.

Hay que tener en cuenta que cuanto mayor es la ciudad, más importancia tienen estos datos. A ello hay que sumar que los registros realizados por el equipo dirigido por Jesús de la Rosa no solo incluyen la provincia de Huelva sino que abarcan toda Andalucía con un total de 17 puntos de medición. En lo que se refiere a la provincia onubense, dichos puntos se sitúan en Matalascañas (rural), Campus del Carmen, Punta Umbría y Moguer (urbanos e industriales).

El segundo punto estudiado ha sido las partículas PM10. Las mediciones señalan que “desde la semana 13 a la 20 hubo un descenso del 30% en estaciones urbano-tráfico-industriales”. En las estaciones rurales no se ha percibido una bajada apreciable. De la Rosa apuntó que durante el período estudiado hubo también varios días en los que se detectó polvo sahariano, lo que obviamente marca una circunstancia natural imprevisible. De la Rosa señaló que los niveles de PM10 se han movido a niveles que se dan durante los fines de semana en un año normal. Del estudio que habitualmente hace la unidad sobre estas partículas se pueden obtener hasta 75 componentes del aire.

El tercer ingrediente estudiado ha sido el del ozono que “es un contaminante secundario” siendo su estudio muy complejo. Su comportamiento habla de un “aumento del 21% en estaciones urbano-tráfico-industriales y hasta del 11% en rurales”. Ese aumento “se interpreta por el descenso de precursores (óxidos de nitrógeno y compuestos orgánico-volátiles). En lo que se refiere a Huelva el dato sin embargo, marca un ligero descenso.

En cuanto a las emisiones industriales, han mantenido su ritmo habitual ya que se les consideró recursos esenciales. Se registraron algunos picos de SO2, lo que también es habitual aunque de menos intensidad que hace unos años. Un componente que aún tiene pendiente su estudio es el arsénico.

Para Jesús de la Rosa hay mucho material recopilado que deberá ser estudiado. Una de las premisas que considera que es evidente es que a calidad del aire tiene una clara incidencia en el daño que puede provocar el Covid-19 en los pacientes. Para el catedrático de la UHU, no es anecdótico que las ciudades con mayor mortalidad por Covid-19 en el país, sean los que tienen mayor nivel de tráfico. Esto no quiere decir que la contaminación transporte por sí, el virus. Significa que los componentes dañinos de la polución contribuyen a que la enfermedad tenga mas efectos en la persona. Algo parecido se puede decir sobre los que están en fase de recuperación que será más complicada en un ambiente contaminado teniendo en cuenta que los pulmones son el órgano predilecto del coronavirus.

Otro ámbito de investigación que está abierto procede de Italia. Plantea la hipótesis de que las partículas son transmisoras del virus. Para De la Rosa, esta línea de estudio no aporta mucha credibilidad. El catedrático de la UHU considera que lo vivido debería llevar a una reflexión en cuanto a la configuración de las ciudades de modo que sean más habitables y que estén configuradas para que sus habitantes dispongan de una mayor calidad de aire, lo que repercute directamente en su salud.

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