Hospital Infanta Elena

La cirugía bariátrica cambia la vida a 367 onubenses

  • Las intervenciones contra la obesidad mórbida cumplen 20 años en Huelva

Una operación de cirugía bariátrica en el Infanta Elena. Una operación de cirugía bariátrica en el Infanta Elena.

Una operación de cirugía bariátrica en el Infanta Elena. / H.I. (Huelva)

El Hospital Infanta Elena anda de aniversario. Se cumplen 20 años desde que este centro asistencial puso en marcha la cirugía bariátrica que tanta salud ha llevado a otras tantas vidas que han sido cambiadas. Durante estos años se han provocado auténticos milagros pero, eso sí, siempre de carácter científico.

La cirugía bariátrica es un conjunto de procedimientos quirúrgicos usados para tratar la obesidad, buscando la disminución del peso corporal y como alternativa al tratamiento con otros medios no quirúrgicos pero que tienen ese mismo fin. Tal y como indicó el jefe de Cirugía del Infanta, Rafael Balongo, la cirugía bariátrica “solo se aplica cuando la obesidad mórbida no tiene respuesta a través de los tratamientos habituales”. En el Infanta Elena la lleva a cabo la Unidad de Cirugía General y Aparato Digestivo.

David Molina, rafael Balongo y Alberto de la Rosa. David Molina, rafael Balongo y Alberto de la Rosa.

David Molina, rafael Balongo y Alberto de la Rosa. / H.I. (Huelva)

Desde 1998 se han operado en el Infanta, 367 personas. Desde hace 10 años, las intervenciones se realizan por laparoscopia por lo que han perdido en buena medida, su carácter invasivo. Balongo enfatizó en el hecho de que la obesidad está ya considerada como una epidemia, de modo que ya se emplea el término anglosajón globesity para describir el alcance mundial de esta patología. “La obesidad –añadió– es una enfermedad crónica, progresiva e invalidante”.

La obesidad puede ser tanto el resultado de una enfermedad metabólica como el resultado de unos hábitos perniciosos de vida. Además, se le puede considerar una enfermedad familiar pues esos malos hábitos de dieta o falta de ejercicio, suelen ser compartidos por un mismo núcleo.Balongo definió que la obesidad es un problema grave cuando se pasa de 40 en el Índice de Masa Corporal (IMC) o 35 si hay una comorbilidad con otros patologías, todo ello tal y como lo indican las diferentes sociedades científicas.

Cuando la persona es consciente de que su sobrepeso limita enormemente su salud y calidad de vida tiene por delante varios pasos que dar. El primero de ellos es obviamente, su médico de familia el fiel guardián de su estado de salud. Si él lo ve pertinente, lo derivará al endocrino que realiza una evaluación al paciente y designará si éste es candidato a la operación bariátrica. Si el caso es afirmativo, se recurre al psiquiatra que por su parte hará su correspondiente evaluación ya que es bastante importante que se tenga en cuenta si el extremo sobrepeso es fruto por ejemplo, de alguna dependencia adictiva. Si se trata de un trastorno mental se descarta como candidato.

Con el visto bueno del profesional de salud mental, el paciente ya está dispuesto para la intervención. Aun así tendrá por delante unas 3 o 4 consultas previas en las que el paciente recibirá todos los detalles del protocolo que se va a seguir antes, durante y después de la intervención con el objetivo de que se alcance el sueño deseado que entre otras cosas, permitirá normalizar la vida de la persona. Se aconseja que los pacientes vayan siempre acompañados a las consultas, por algún familiar ya que se “necesite que el entorno colabore”.

En estos 20 años, han pasado por la cirugía bariátrica en el Infanta Elena, 367 pacientes procedentes de cualquier punto de la provincia. El éxito además, tiene un nivel elevadísimo ya que tan solo en el 5,6% de los casos se recupera el peso y en apenas un 1,2% se hace necesaria una nueva operación.

Baja tasa

Balongo explicó que esa nueva recuperación de peso puede estar ocasionada por problema metabólicos. Ante esta situación hay que ser extremadamente cuidadoso para que la persona no se sienta estigmatizada. Aun así se suele recurrir a veces a una nueva intervención teniendo en cuenta que tal y como señalan los datos la reincidencia en el sobrepeso presenta una tasa muy baja.

Pero, quizá lo más importante de todo, los efectos en la salud son casi inmediatos de modo que hay pacientes que hasta se liberan de su condición de diabético o hipertenso. Precisamente el aspecto de la salud “es lo que más despreocupa a los pacientes que ven necesaria una solución a su obesidad mórbida y en el caso de la diabetes, ésta se pierde pronto”.Las mayores pérdidas de peso se plasman durante

los dos primeros años tras la operación. El único problema que puede surgir tras el paso por el quirófano es que haya que hacer aportaciones a los pacientes, de vitaminas o calcio.La obesidad mórbida afecta prácticamente al mismo nivel, a hombres que a mujeres. Es más habitual que estas últimas acudan más a las consultas aunque se percibe un repunte de los varones, especialmente en aquellos de mayor nivel formativo.

La evolución que ha tenido la cirugía bariátrica del Infanta Elena hace que también se hayan superado otras barreras. Una de ellas es la de la edad ya que hasta hace un tiempo, no se permitían las intervenciones a los mayores de 65 años, ni tampoco a los menores de 16. Actualmente esas barreras están rebasadas tanto por un extremo como por el otro pues se está operando hasta los 80 años así como a niños. Sin embargo la edad habitual está entre los 45 y los 50 años.

En todo caso, estos procedimientos no son solo cosa de los cirujanos sino que conllevan un comité multidisciplinar en el que están involucrados endocrinos, internistas, enfermeras de planta, especialistas en nutrición y todo ello ajustado a criterios internacionales. Tras la operación ese equipo tiene el encargo de que haya un cambio en los hábitos de vida buscando objetivos cortos y alcanzables “porque eso da fuerzas al paciente”.

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