Huelva

Cinco menores hijos de víctimas de violencia machista de Huelva están en peligro

  • La provincia registra en enero uno de los dos únicos casos de Andalucía valorados en el Sistema VioGén como de riesgo extremo

Una víctima de la violencia machista muestra el teléfono de atención a las perjudicadas del IAM. Una víctima de la violencia machista muestra el teléfono de atención a las perjudicadas del IAM.

Una víctima de la violencia machista muestra el teléfono de atención a las perjudicadas del IAM. / H. Información (Huelva)

El Sistema de Seguimiento Integral en los Casos de Violencia de Género (VioGén), dependiente de la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior, mantenía activos en Huelva 1.193 casos de violencia machista al cierre del mes de enero.

Así consta en la reciente estadística de este sistema de valoración que busca "establecer una tupida red que permita el seguimiento y protección de forma rápida, integral y efectiva de las mujeres maltratadas, y de los menores que de ella dependan", como se detalla en la metodología de los datos.

Precisamente sobre ellos, los niños, pone el acento el compendio de Interior analizado por Huelva Información: enero dejó en la provincia cinco pequeños en situación de peligro, cuatro en nivel medio y uno en nivel alto. Así se refiere el Gobierno a los casos en los que "se detecta una especial combinación de indicadores que apuntan a que la violencia ejercida por el agresor sobre la víctima podría extenderse a otras personas cercanas a esta, especialmente hacia los menores a su cargo".

El titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Huelva, Ricardo Rodríguez Ruiz, explicó ayer a este periódico que se detectan "dos tipos de violencia: una directa contra el menor, porque se extiende más allá de la violencia sobre la mujer y se hace familiar; y luego una violencia indirecta, que es mucho más taimada, más difícil de detectar pero en la que es importante que estemos vigilantes, que es el control a través de los menores en el marco de los regímenes de visitas, o a través de otros sistemas o medidas de protección civiles".

En estos casos, los maltratadores usan a su inocentes hijos para "preguntarles, por ejemplo, con quién habla mamá o si sale o no sale por ahí. Ese control sí lo estamos detectando", remarca el magistrado.

El 31 de enero había en territorio onubense 1.193 casos activos de violencia de género en el sistema VioGén

Para descubrir si se está produciendo esta instrumentalización de los pequeños, "es fundamental que se explore a los menores, que se utilicen los equipos técnicos y las unidades de valoración integral, etcétera".

A 31 de enero, figuraban en VioGén otros 91 casos de niños hijos de mujeres maltratadas "en situación de vulnerabilidad": 49 con riesgo no apreciado, 34 con riesgo bajo, seis en peligro medio y dos en el nivel alto, según el baremo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

En relación a sus madres, víctimas directas de los agresores machistas, Viogén inventarió el mes pasado 653 en riesgo no apreciado (el 54,7%), 433 en riesgo bajo (el 36,3%), 91 en riesgo medio (el 7,6%) y 15 en riesgo alto.

Pero el dato más alarmante es que una víctima se encuentra catalogada en situación de riesgo extremo, siendo una de las dos mujeres que están en esta coyuntura en Andalucía y de las 12 que hay en toda España. Rodríguez Ruiz desconoce si el caso pertenece a su partido judicial o a otro, porque "el problema que tenemos es que hay una valoración inicial de riesgo, que esa sí que la controlo, pero luego hay un control de la evolución de riesgo que esa ya la lleva la Policía Nacional, la Local o la Guardia Civil".

De los casi 1.200 casos onubenses activos en enero, VioGén clasifica 65 como "de especial relevancia", aquellos en los que existen indicios de que el agresor pueda ejercer sobre la víctima "violencia muy grave o letal", tal como especifica el Ministerio del Interior.

Ricardo Rodríguez Ruiz precisa al respecto que cuando los agentes detectan una situación de especial relevancia, "que puede ser en relación a la víctima o a los menores", lo hacen constar en el atestado. "En este caso se pueden pedir medidas específicas. Cuando me llega esa diligencia, llamo al forense para que haga una valoración urgente de riesgo. Y el forense, a través del test de Echeburúa, hace una valoración y, si coincide un riesgo alto y de especial relevancia, hago medidas de mayor protección, como puede ser la colocación de la pulsera o la supresión del régimen de visita".

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