Arqueología | Tarteso Un experto pide que no se reduzca la Atlántida a la categoría de mito

  • José Orihuela cree que "resulta vano" el intento de desligar Tarteso del relato atlante

Carro tarteso hallado en La Joya y expuesto en el Museo de Huelva. Carro tarteso hallado en La Joya y expuesto en el Museo de Huelva.

Carro tarteso hallado en La Joya y expuesto en el Museo de Huelva.

El autor de la trilogía literaria sobre la Atlántida titulada La reina del mar y de varios artículos científicos sobre el tema, doctor en Filosofía y licenciado en Antropología Social y Cultural por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), José Orihuela, ha abogado por la realización de un estudio científico interdisciplinar sobre la Atlántida y ha incidido en la importancia de que no se lleve ésta a la categoría de mito.

En un escrito, al que ha tenido acceso Europa Press, el experto ha remarcado que el estudio de Tarteso "no implica el abandono" del análisis científico de la historia de la Atlántida, la cual no debe calificarse de mito.

En este punto, el investigador se ha referido al trabajo publicado por la doctora en Arqueología por la Universidad Autónoma de Madrid Esther Rodríguez González, quien ha participado en diferentes investigaciones de enclaves tartesios, y analiza las teorías que conectan el mito platónico de la Atlántida con la antigua cultura tartesia y llama a "pasar página" y "dejar de escribir acerca de la simbiosis entre la Atlántida y Tarteso".

Para Orihuela, "resulta vano todo intento de desligar Tarteso de cualquier connotación con el relato atlante, aunque solo sea porque es más que razonable suponer que una de las vías de información de las que se sirvió Platón para confeccionar su relación fue la existencia de un emporio metálico en el suroeste de la Península Ibérica".

Como ha señalado, "en Timeo (24 e) y Critias (114 b) podemos leer la inequívoca ubicación del núcleo de la civilización de la Atlántida, más allá de las Columnas de Hércules y anexa a la región que los griegos llamaban Gadírica". Pues bien, Orihuela ha explicado que dado que dicha ubicación coincide espacialmente con el interland donde se desarrolló el fenómeno cultural tartésico, resulta "imposible no establecer una conexión razonable entre el relato platónico y ecos de navegaciones cretenses, fenicias y/o foceas más allá del Estrecho de Gibraltar".

En esta misma línea, ha subrayado que "el relato atlante sencillamente hace referencia a la evolución histórica de una entidad civilizatoria con epicentro en el Golfo de Cádiz cuyo génesis al parecer arrancaría en el décimo milenio antes de nuestra era y que con el paso del tiempo terminó ocupando territorios en el océano Atlántico, extendiéndose por las islas de ese océano y por el continente que lo cierra por el otro lado".

La imaginación de Platón

Orihuela ha concretado que le parece "ciertamente arriesgado afirmar que no se ha encontrado resto alguno de la civilización atlántida y que lo que cuenta Platón es producto exclusivo de su imaginación" dado que "efectivamente existen islas en dicho océano, así como que igualmente el continente americano por occidente".

Además, argumenta que "al menos desde el V milenio antes de nuestra era podemos identificar la existencia de una cultura megalítica por toda la fachada occidental de Europa y del norte de África, cuyos restos más antiguos se sitúan precisamente en el suroeste peninsular, donde los hallazgos arqueológicos de al menos los dos últimos decenios han sacado a la luz multitud de restos que apuntan a la existencia de cuanto menos un protoestado en el bajo Guadalquivir en el III milenio antes de nuestra era".

Para Orihuela, "no debemos menospreciar por más tiempo un relato que nos aporta datos que pueden contribuir a esclarecer el oscuro pasado prehistórico de Occidente".

Además, considera que "ya va siendo hora de reivindicar un análisis científico del texto atlante desde un punto de vista interdisciplinar que comience por su exégesis filosófica y filológica, para contrastar luego los datos que Platón proporciona con nuestros conocimientos científicos actuales en campos como los de la geología y la arqueología, entre otros".

En esta misma línea, se ha referido al "tan utilizado como falso argumento de que solo Platón nos habla de la Atlántida", así como ha remarcado que "ni siquiera fue Platón el primero en utilizar ese nombre para denominar una civilización atlántica occidental". De hecho, como ha recordado, "en el siglo V antes de nuestra era un autor llamado Helánico de Lesbos (o Mitilene, según se prefiera nomenclar) tituló a su trabajo precisamente Atlantis".

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