Huelva

Vísperas de Colombinas

  • Muchos onubenses se acercan estos últimos días al recinto ferial para rematar los detalles finales de sus casetas

Son las 11 de la mañana y no importa que sea domingo. Los días previos a las Colombinas los onubenses no descansan. Faltan apenas los últimos preparativos para que dé comienzo la fiesta grande de la capital.

Un sinfín de farolillos, banderines, bombillas y demás ornamentos se confunden con la calor de la mañana en una marabunta de trabajadores, ayudantes y voluntarios que, con la alegría, el buen humor y el arte desbordante que caracteriza a los onubenses, ultiman los detalles de sus casetas. Pero no todas corren idéntica suerte. En la misma calle se visionan casetas totalmente rematadas y, contiguas a éstas, otras que aún les queda por pulir. Lo mismo ocurre con los trabajadores: decenas de ellos laboran mano a mano en unas, mientras que uno o dos hombres se esfuerzan distraídamente en otras. Eso sí, siempre con voluntad, ánimo y sin prisas. Y es que la luz no les ha llegado por igual a unos y a otros. Algunos apenas comienzan con los preparativos, justo cuando la electricidad llega a sus módulos mientras otros disfrutan de ella desde hace varias jornadas.

Entre dos y tres días tardan en preparar las que durante las fiestas serán su segunda casa, su lugar de reunión pero, sobre todo, de diversión porque lo importante no es el decorado sino que se disfrute de la buena comida y, sobre todo, con precios asequibles, aseguran.

El trabajo más complicado ya lo han superado. Numerosas licencias, permisos y un cuantioso desembolso de dinero, distribuido entre un nuevo permiso obligatorio (más de trescientos euros) y el alquiler de los módulos (1.200 euros por uno doble), son los requisitos previos para poder disfrutar de una caseta en el recinto ferial de Huelva que este año se despide de su ubicación junto a la Ría, destinada a la construcción de un centro comercial en el plan del Ensanche Sur.

La decoración es sencilla, pero laboriosa y perseverante. Bombilla a bombilla y farolillo a farolillo se van colocando uno a uno en lo más alto de las casetas para llenar la gran verbena de luz y color. Las flores también se convierten en las protagonistas de la mañana como ocurre en la caseta de la Hermandad de Emigrantes. Una decena de mujeres, entre risas y discusiones, preparan lo que será el arco de bienvenida de la puerta principal, semejante a sus famosas carretas de El Rocío.

Después llega la limpieza. Bártulos olvidados desde el pasado año se amontonan en las improvisadas cocinas repletas de cachivaches que esperan ser acicalados.

Durante la tarde de hoy y todo el día de mañana se terminarán de transportar sillas, mesas, cuadros y, lo más importante, la comida y la bebida. Una veintena de hombres trabajan durante toda la mañana acarreando cajas y cajas de refrescos y un total de 289 botelleros por todas las casetas del recinto colombino.

La comida se ofrece a gusto del consumidor. Desde caterings contratados, pasando por restaurantes y bares que trasladan sus negocios al recinto ferial onubense, hasta comida casera cocinada por los propios socios de las casetas llenarán el arca para el disfrute de todos los que visiten Las Colombinas desde el próximo martes 2 de agosto hasta el día 7.

Estas son las fechas oficiales pero los onubenses comienzan sus particulares fiestas en cuanto terminan los trabajos de montaje y decoración, ocasiones también para comenzar los festejos. Desde esta misma noche muchos feriantes se reunirán para inaugurar sus casetas y, como no, sus cocinas. Celebraciones privadas donde chuletas o huevos fritos se convierten en el menú elegido para amenizar lo que para ellos será la primera noche de Colombinas.

De madrugada llega el turno de los vigilantes y demás trabajadores de seguridad del recinto. Las casetas duermen resguardadas y bien reforzadas para que no ocurran imprevistos de última hora. Los robos no suelen ser problemas mayores estos días pero siempre hay que estar preparados por lo que pueda pasar, aseguran.

Pero no sólo se ultiman retoques en las casetas, hasta 38 quioscos, 21 bares y chocolaterías, 13 tómbolas y bingos, 31 puestos variados y, como no, los famosos cacharritos preparan luces, escenarios, altavoces e innumerables detalles para que todo esté a punto para el disfrute de los cerca de 500.000 visitantes que se vaticina que pasarán por las fiestas.

Las atracciones más vertiginosas realizan sus usuales pruebas que aseguran el buen estado de las mismas para que, durante las noches de feria, suelten la adrenalina de los más valientes.

Después de un largo día de trabajo y diversión, el albero ya está húmedo y las casetas preparadas para dar inicio a la semana grande de Huelva.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios