Huelva

Visita atípica de sus Majestades en Huelva

  • Los Magos de Oriente cambian las tradicionales carrozas por coches descapotables y optan por un horario nocturno para su cita con los niños onubenses

Gaspar y Baltasar durante el recorrido por las calles de Huelva. Gaspar y Baltasar durante el recorrido por las calles de Huelva.

Gaspar y Baltasar durante el recorrido por las calles de Huelva. / Alberto Domínguez (Huelva)

Los Reyes Magos no sólo cambiaron este año de medio de transporte para su recorrido por las calles de la ciudad en su cita anual con los niños onubenses, de las tradicionales carrozas pasaron a coches descapotables, sino que también optaron por un horario diferente, el nocturno, frente al vespertino de años anteriores, unas medidas que se adoptaron para evitar aglomeraciones de personas en las calles, con el objetivo de que no se extiendan los contagios por coronavirus. Lo que no cambió en este día mágico, marcado por las novedades, fue la ilusión de los más pequeños, los auténticos protagonistas de la jornada.

Todos los niños estaban expectantes al momento en que los Magos de Oriente pasaran en sus vehículos descapotables por delante de sus viviendas para poder asomarse a las ventanas y balcones para saludarles y aplaudirles, aunque también algunos, que quisieron verlos más cerca, salieron a la calle con sus padres, una vez que oyeron sonar las sirenas de la policía.

A estos se unieron aquellos menores cuyas viviendas no estaban ubicadas en las 550 calles incluidas en el itinerario de la comitiva real por la capital onubense, los que residían en áticos con muros altos y en pisos interiores. No les quedó más remedio a estos que trasladarse a aquellos puntos más cercanos a sus viviendas para poder disfrutar de su cita con los Magos de Oriente.

No obstante, algunos de los más pequeños se quedaron dormidos y no pudieron vivir ese momento mágico. Para ellos fue mucha la espera. Algunos padres mostraron su disconformidad con el horario elegido para el inicio del recorrido de Sus Majestades por las calles de la ciudad, fijado para las nueve de la noche, y más en este inicio de año en el que las temperaturas están siendo muy bajas.

“Me parece mal que sea tan tarde, preferiría que hubiera sido más temprano, aunque comprendo que hacerlo a esa hora favoreció que los niños no salieran a la calle, entiendo que se realizara así por las circunstancias que vivimos por el coronavirus y que los organizadores lo consideraran lo más apropiado”, apuntó la madre de Gonzalo.

Gonzalo calificó de “buena idea” que los Reyes Magos fueran en coches descapotables porque de esta manera “las personas no están tan en contacto en la calle, como en años anteriores, y se hace frente al coronavirus”, a lo que añadió que tuvieron además la oportunidad de ver a los Magos de Oriente de “una forma diferente”. Aparte, mostró su interés por los coches descapotables, que aportaron un atractivo más en esta noche de Reyes. Tenía curiosidad por el modelo, si eran “antiguos, deportivos o de buenas marcas”.

Para Edu fue una jornada muy especial porque se celebra además su cumpleaños. Ésta comenzó en su casa bien temprano con un gran desayuno. Él y sus hermanos estuvieron muy pendientes de los movimientos de los Reyes Magos. Siguieron su recorrido en globo por Sevilla porque sabían que cuando aterrizara el globo se dirigirían a Huelva, realizando primero “una parada en Almonte para ver a la Virgen del Rocío”.

También prepararon en su casa la infraestructura para recibir a Sus Majestades. La madre de los pequeños comentó que fueron por la mañana al supermercado para comprar plátanos, magdalenas y leche para dejarles a los Magos de Oriente para que estos pudieran reponer fuerzas para continuar con el reparto de los regalos por los hogares onubense.

La progenitora manifestó que, ante la actual situación derivada de la Covid-19 y las medidas sanitarias y de seguridad establecidas, “por lo menos los niños no se quedaron sin ver a los Reyes Magos”, aunque fuera un recorrido rápido en descapotable.

El pequeño Daniel estuvo algo nervioso durante la jornada por la llegada de Sus Majestades. No se levantó temprano pero se mantuvo muy activo durante toda la mañana, estuvo ordenando sus juguetes junto al árbol de Navidad y ayudó a sus padres a preparar la mesa con los dulces para los Magos de Oriente, para a continuación salir a dar un paseo por si se encontraba con los Reyes Magos. Su madre explicó que al pequeño “le gustan mucho los coches” y sabía que este año Sus Majestades irían en descapotables.

Respecto al horario del recorrido de la comitiva real, la progenitora señaló que “no está preparado para los niños, con el frío que hace”, además los más pequeños a esas horas “el que no está dormido está medio dormido. Se tenía que haber elegido otra opción más apta para los niños”. De la misma opinión es la madre de Raúl, “lo veo muy tarde, hubiese sido mejor que hubieran salido a las siete y media u ocho de la tarde, lo bueno es que una vez que los niños ven a los Reyes Magos se van a dormir”.

A Raúl le preocupaba que lloviera y los Reyes Magos no pudieran realizar su recorrido en los coches descapotables. El pequeño se preguntaba qué harían entonces los Magos de Oriente, pero finalmente el tiempo aguantó y todo transcurrió tal y como estaba previsto.

Como todos los 5 de enero, el pequeño estuvo un poco nervioso porque sabía que los Magos de Oriente le traerían sus regalos. A ellos Raúl les dejó unos deliciosos polvorones.

A las nueve de la noche, con una temperatura mínima de cinco grados, la comitiva real inició su recorrido por la ciudad, por el centro y las distintas barriadas de Huelva. Iba precedida por dos motos de policía, que abrían el camino, despejando el tráfico y sobre todo haciendo sonar sus sirenas, llamando así la atención, para que los niños se asomaran a las ventanas y balcones de sus viviendas. Aparte, formaban parte de la escolta de los Reyes Magos dos vehículos policiales más, que hicieron sonar sus sirenas, con la finalidad de que todos los ciudadanos se enterasen del paso de los Magos de Oriente.

Tras las dos motos de policía iba Melchor en su coche descapotable, seguido por Gaspar y Baltasar, que viajaron en sus respectivos vehículos y fueron saludando y lanzando besos a los niños que estaban en los balcones y ventanas y a aquellas personas que se encontraban en la calle. Melchor y Baltasar recorrieron incluso a pie un tramo de la Avenida de Italia.

“Qué diferente este 5 de enero en comparación a otros de la cabalgata”, comentó un ciudadano a su pareja mientras caminaba por la calle Concepción. Recordó que en años anteriores familias con niños se dirigían a distintos punto del recorrido para ver las carrozas, y en esta ocasión los ciudadanos, tras realizar las últimas compras, se fueron directamente a sus casas.  Los balcones fueron los escenarios elegidos por la mayoría de las familias onubenses para esta cita con los Reyes Magos. 

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