lina gálvez. consejera de Conocimiento, Investigación y Universidad

"La Universidad es una institución machista"

  • Tras su llegada a la Junta, la catedrática, militante feminista y experta en igualdad de género, avanza las líneas de actuación que seguirá

  • Insta a las empresas a invertir en innovación

Lina Gálvez, durante la entrevista realizada con motivo de su visita al CADE de la capital onubense. Lina Gálvez, durante la entrevista realizada con motivo de su visita al CADE de la capital onubense.

Lina Gálvez, durante la entrevista realizada con motivo de su visita al CADE de la capital onubense. / canterla

-¿cómoda con los cambios tras su aterrizaje hace un par de meses?

-Sí, me siento muy cómoda. Me mueve conocer el mundo que me rodea, pero para transformarlo en un mundo mejor, con mayor justicia social. Y para eso hay que incidir, lo que puede hacerse de muchas maneras: formando a gente en la Universidad, investigando, en mi caso también participando en los medios de comunicación, opinando y participando en la sociedad civil. Y ahora la presidenta me ha dado la gran oportunidad de incidir desde la gestión pública y como tal la asumo. Me siento bien, porque estoy haciendo algo que me gusta.

-¿Se ha encontrado grandes barreras?

-Barreras siempre hay. La Administración en sí misma, precisamente porque es garantista, es lenta. Hay cosas que me gustaría que fueran más rápidas pero llevan unos tiempos que hay que entender porque es la garantía de que las cosas no se hacen con arbitrariedad, sino con procedimientos y garantías transparentes, así como con concurrencia.

-¿Le cansa que se le vincule a Podemos?

-Desde que me he reincorporé a Andalucía en 2007 me dicen que estoy en mil quinielas y nunca le he prestado mayor atención. Nunca he militado en ningún partido, tengo ideas que se pueden encuadrar claramente en las izquierdas y no lo voy a esconder. He publicado mucho, he dado mi opinión en muchos sitios y se sabe lo que pienso. No me importa. Las izquierdas deben entenderse y no soy una persona para nada sectaria. Soy muy amante del diálogo y siempre llevo a cabo un consejo de mi padre: amigos hasta en el infierno.

-Haya o no adelanto electoral, ¿qué bases quiere sentar y qué es factible teniendo en cuenta el poco margen de tiempo que tiene?

-El periodo de tiempo en ningún caso va a ser largo y eso ya lo sabía desde el primer momento. Pero esta Consejería permite dos cosas. Primero, la gestión del día a día. Había muchas cosas a las que darle un empujón final, por ejemplo, hemos constituido el Consejo Andaluz de Economía Social, lo que nos aporta una herramienta para avanzar en la línea de la economía social que creo que es muy importante. También está el programa María Castellanos, entre otros. Y segundo, ir poniendo las bases de lo que pueden ser cambios de direcciones en algunos ámbitos. Por ejemplo, la incorporación de la igualdad de género de manera transversal en todo lo que se hace en la Consejería. Hemos incorporado Extenda al IAM y estamos organizando una mesa andaluza para el desarrollo de la mujer y la niña en la ciencia junto al CSIC y las universidades que, sobre todo, ayude no solo a la promoción de las científicas, sino también a que haya vocaciones entre las niñas y que no se nos pierdan entre tutús y otras cosas. O pueden ser científicas vestidas de tutú. Serena Williams salió hace unos días a jugar al tenis con un tutú de forma reivindicativa porque le habían prohibido ponerse una indumentaria. O sea, que con el tutú se pueden hacer seguramente muchas cosas.

-¿Por qué hay tan pocas catedráticas?

-Ahí entran distintos factores. En primer lugar, de oferta. Nosotras, y lo sabemos por las estadísticas, disponemos de menos tiempo e incluso de menos convencimiento de que podemos llegar a determinado sitio porque desde pequeñas no nos han reafirmado en esas cosas. Entonces, si tienes menos tiempo y luego encima se ha favorecido en el proceso competitivo la selección de los varones porque se creía que se iban a poder comprometer más y porque, en muchos casos, les recordaban a ellos (eran principalmente hombres) cuando eran jóvenes, pues ocurre esa interacción. Y luego, es una institución que es machista, en la que la autoridad y la formación del conocimiento los referentes siguen siendo hombres. Y, entonces, quien tiene voz y a quien se le da autoridad principalmente es a los varones más que a las mujeres. Hay también una exigencia de tiempo, movilidad y dedicación que si no tienes una familia corresponsable, cuesta más a las mujeres.

-¿En el sector público la igualdad de oportunidades es una quimera?

-En general, en todos sitios, la igualdad de oportunidades como tal no existe.

-Ni la conciliación, ¿no cree?

-Ni la conciliación. Nos podemos acercar, pero no existe. Hay que cambiar la cultura, los usos del tiempo y las culturas presentistas para poder irnos acercando a esa igualdad de oportunidades. Sí que nos podemos ir acercando. Pero de partida, no existe, y tenemos que ir poniendo las medidas para lograrlo. En el sector público lo tenemos más fácil.

-¿Las cuotas son necesarias?

-Yo creo que sí. Siempre ha habido cuotas de todo tipo, como las territoriales, lo que pasa es que de la única que es habla es de esta. Porque hay equilibrios que hacer y representación que dar. Las cuotas se establecieron por primera vez de forma clara legalmente a principios de los años 70 en Estados Unidos principalmente para las minorías étnicas y porque tratar igual a los desiguales es lo más desigual que puede haber.

-Uno de sus retos es la revitalización del modelo de investigación científica.

-En Andalucía hay herramientas y se está haciendo una investigación de primer nivel, pero esa investigación tiene que hacerse también más en el ámbito privado, donde tiene que haber más innovación. La innovación no es solamente la técnica, sino que tiene que haber más sinergia con las distintas partes y lo tenemos que transmitir mejor a la ciudadanía porque hay que hacer esa labor de transparencia y de rendición de cuentas, de ver qué se hace con los impuestos y que la gente sepa porqué hay que pagarlos, y también para que haya mayor dinamismo. Y que la gente vea que si se hacen estas cosas ellos también pueden participar. Tenemos que ser capaces de crear un ecosistema innovador aquí en Andalucía y tenemos los mimbres para hacerlo.

-Cómo cambiar ya, desde la práctica, ese modelo?

-Estamos trabajando en un mapa de la investigación, para que los empresarios y empresarias conozcan qué se está haciendo. Y también vamos a trabajar con los centros tecnológicos para que haya esos conocimientos y sinergias. También con la compra pública innovadora. Hemos sacado ahora cinco proyectos que intentan dinamizar y que haya innovación dentro del ámbito privado porque la mayoría de la investigación se realiza desde el ámbito público y necesitamos también que trascienda, ya que gran parte de los programas europeos de investigación e innovación van a ir en esa línea de colaboración entre la investigación más pública y la innovación en la empresa. Eso hay que atajarlo desde muchos sitios y creo que ahora mismo la Universidad está más dispuesta y ha hecho ese cambio, más que el ámbito empresarial, que necesita invertir más.

-¿Habrá cambios en el mapa de titulaciones?

-Nosotros trabajamos ahora mismo en poner al servicio de las universidades un estudio que diga qué titulaciones pueden tener más salida en el futuro porque haría falta una mayor racionalización y una adaptación a las necesidades del mercado, pero siempre teniendo en cuenta que en la Universidad no solamente formamos personas para el mercado laboral, sino que se forman ciudadanos de una manera integral y nunca podemos olvidar eso ni podemos mercantilizar la formación universitaria.

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