Huelva

Seguridad en la ciudad efímera

  • La "tranquilidad" impera en el recinto colombino, donde los hurtos han caído un 40% y la venta ambulante ilegal, un 70%

  • La coordinación entre el Cuerpo Nacional de Policía y la Policía Local es clave

La seguridad es una pieza clave en el puzzle de la ciudad efímera que constituye el recinto de las Colombinas. Y la coordinación entre la Policía Local y el Cuerpo Nacional de Policía es fundamental para que todo encaje y la ciudadanía se sienta protegida. El plan para que todo funcione se concretó el 24 de julio en la Junta Local de Seguridad, punto de partida del dispositivo que también integra a Bomberos de Huelva, Protección Civil y las emergencias sanitarias.

Todo se aglutina en la zona en la que se ubica el Centro de Coordinación, a la derecha de la portada, donde se han establecido distintos módulos portátiles desde donde parten los equipos de vigilancia que transitan por el espacio festivo del Tiro Pichón y donde están estacionados los vehículos de los distintos cuerpos. Esos módulos son de trabajo, como el que tiene Policía Local para la intervención de actas de denuncia y el despacho donde se almacenan los enseres aprehendidos a los vendedores ambulantes, pero también los hay de receso, para que los agentes puedan tomar un refrigerio o descansar un poco en medio del severo turno de noche.

La "tranquilidad" ha imperado estos días en las calles de albero del ferial. Tanto que no ha habido "ni siquiera grandes peleas; nos ha llamado la atención el buen comportamiento de la gente", indica Óscar, subinspector de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional a Huelva Información. El quid de la cuestión está en la "gran presencia policial" que tienen, con una media de una veintena de agentes uniformados por cada cuerpo de media diaria, amén de los que tienen "presencia camuflada" -los de paisano- o de los propios Zetas que se establecen en el perímetro del recinto colombino y que "acuden de inmediato si necesitamos apoyo". Todo es una cuestión de "trabajo y trabajo año tras año".

El inspector de la Policía Local Juan José Fernández estima que la criminalidad va en descenso, aunque "es imposible erradicarla: esto es una pequeña ciudad donde la convivencia parte de la presencia del alcohol y donde tu espacio personal se ve invadido", lo que suele desatar tensiones.

No obstante, el subinspector Óscar calcula que los hurtos han descendido drásticamente, en torno a un 40% en esta edición de las fiestas de Huelva.

Lo que sí ha detectado el inspector Fernández es que se ha producido un "cambio generacional que ha producido un descenso de la venta ambulante" ilegal, aunque sigue perdurando la del tabaco. Con todo, "es un último coletazo y tiende a desaparecer". Por cada diez puestos ilícitos que se montaban hace unos años, "ahora apenas hay tres", detalla.

Otro de los asuntos que llama la atención de la Policía es que "las casetas están cumpliendo a rajatabla los horarios de cierre", como precisa el subinspector de la UPR de la Policía Nacional. Tienen hasta las seis de la mañana y "se está respetando". Quizá aquí ha jugado un papel muy importante, valora, la sanción que el Ayuntamiento de Huelva impuso el pasado año a los empresarios de una caseta que sobrepasaban la hora de cierre, "porque no siquiera han podido montarla este año; el castigo es importante para dar ejemplo".

La droga también tiene presencia en el recinto ferial. Fundamentalmente el hachís, pero "no suele haber grandes camellos por aquí, más que nada es gente que lo trae para consumo propio del mismo modo que se trae el botellón".

En los días de mayor afluencia de público, como viene pasando desde el jueves, el tráfico es otro de los quebraderos de cabeza de la Policía Local. Esa noche de jueves (por ser víspera de festivo), por ejemplo, hubo un atasco en el puente del Odiel que dificultó el acceso a la capital a los visitantes.

El dispositivo perimetral de la Policía Local tiene disponible a otros doce hombres que controlan los accesos "en siete puntos de corte para encapsular el recinto". Se establecen distintos anillos a modo de filtros para evitar incidencias y permitir solo que lleguen hasta el ferial los vehículos autorizados y el transporte público.

Juan José Fernández cumple este año sus "35 Colombinas". La experiencia es un grado y recuerda cuánto ha mejorado la situación policial en el nuevo recinto, porque en el otro, el que está junto al estadio Nuevo Colombino, "siempre soplaba el viento y recuerdo que nos protegíamos de él tras una lona, porque no teníamos nada más". Otra de las anécdotas que relata es que cuando se trasladó la fiesta al recinto actual "el acceso era como un látigo y se paró un conductor y me dijo: "Hágame la prueba de alcoholemia porque estoy ya mareado"; y era cierto, mareaba", recuerda.

Para el subinspector Óscar son las segundas Colombinas, "me quedan 33 para tener la experiencia del inspector Juan José", bromea. Se queda con la sensación que ha tenido este año de que "la gente viene y nos agradece que estemos aquí, nos dicen que somos necesarios, y eso siempre es una recompensa; estamos aquí para prevenir, no como elemento represor, y que la gente lo perciba así te da mucha tranquilidad y te dejan trabajar".

Todos ellos afrontan como pueden el intenso calor que está reinando en las Colombinas de este año. El jueves, por ejemplo, a las 2:00 el termómetro marcaba los 30 grados. Cuando a todo le sumas el uniforme la cosa se complica. Pero lo asumen estoicamente.

Los instantes más arriesgados, ahí coinciden los dos mandos, están en las reyertas, "cuando uno tiene un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, pero forma parte de la profesión". Pese a ello "tienes que entrar a actuar y hay que tener cuidado, porque nunca se puede prever lo que va a pasar".

Del sacrificio que supone pasar las fiestas nocturnas en guardia lejos de sus familias prefieren no hablar. Lo que más les afecta a nivel personal es "cualquier asunto en el que estén implicados menores, como cuando se pierden, o las personas mayores o con discapacidad".

Cuando a las 9:00 se retiran a descansar, lo hacen con la satisfacción del deber cumplido. Y eso para ellos no tiene precio.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios