Huelva

Sánchez prioriza el 'procés' y busca un diálogo con Torra cuanto antes

  • El primer Consejo de Ministros aborda hoy la situación en Cataluña

  • Los miembros del Ejecutivo socialista prometen sus cargos reivindicando el consenso y la igualdad

El rey Felipe VI, flanqueado por Pedro Sánchez y Carmen Calvo, durante la toma de posesión de los miembros del nuevo Gobierno socialista aye en La Zarzuela. El rey Felipe VI, flanqueado por Pedro Sánchez y Carmen Calvo, durante la toma de posesión de los miembros del nuevo Gobierno socialista aye en La Zarzuela.

El rey Felipe VI, flanqueado por Pedro Sánchez y Carmen Calvo, durante la toma de posesión de los miembros del nuevo Gobierno socialista aye en La Zarzuela. / Javier Lizón / Efe

Los 17 ministros del Gobierno de Pedro Sánchez tomaron ayer posesión de sus cargos ante el Rey con una reivindicación del consenso y la igualdad, y con la intención de potenciar la convivencia en Cataluña y abrir un diálogo con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, aunque el Ejecutivo socialista no ha decidido si dará el primer paso o esperará a que sea el Govern el que dé el primer paso.

Fuentes del Gobierno que preside Pedro Sánchez aseguraron ayer a Efe que la crisis catalana es una de sus prioridades y que de ningún modo consentirán que pase el verano sin haber intentado al menos un acercamiento.

Calvo promete guardar el secreto de las reuniones del "Consejo de Ministras y Ministros"

De hecho, la primera reunión del Consejo de Ministros presidida por Sánchez abordará hoy la situación en Cataluña y aprobará una serie de nombramientos de altos cargos, entre ellos parte de los 25 secretarios de Estado con los que cuenta el nuevo Ejecutivo.

Josep Borrell, ministro de Asuntos Exteriores, aseguró en su acto de toma de posesión que España debe "contribuir decisivamente" a superar la "crisis de confianza" que sufre la UE y sobre la situación de Cataluña subrayó que, en estos momentos, España tiene ante sí el "mayor problema al que se puede enfrentar un país: la integridad territorial".

La ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, prometió a su vez que uno de sus objetivos será "recuperar la palabra" con todas las comunidades, especialmente con Cataluña, y "escuchar, dialogar y consensuar" para potenciar la convivencia.

Lo hizo la mayoría con una fórmula que estrenó Calvo al prometer guardar el secreto de las deliberaciones del "Consejo de Ministras y Ministros".

A ella recurrieron todos los nuevos miembros del Gabinete excepto Dolores Delgado, Josep Borrell, José Luis Ábalos y Nadia Calviño, y todos optaron también por prometer, no jurar, sus cargos, en una ceremonia sin símbolos religiosos.

Desde el Palacio de la Zarzuela cada uno de los ministros se desplazaron luego a sus respectivos departamentos para realizar con sus predecesores el intercambio de carteras.

Carmen Calvo, vicepresidenta y ministra de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad, la recibió de manos de Soraya Sáenz de Santamaría.

La nueva número dos del Ejecutivo prometió ser una "juez implacable" de sí misma y se marcó como gran objetivo trabajar para "achicar las desigualdades".

Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, defendió que su departamento es un ministerio "de Estado" que conforman todos los españoles y en el que trabajará con respeto a la Constitución y para generar una "conexión con Europa".

El ex ministro del Interior Juan Ignacio Zoido se despidió de la cartera recordando el caso de la desaparición y muerte de Gabriel Cruz, el niño almeriense de ocho años asesinado en febrero. "Jamás olvidaré la lección que me dieron (los padres) Ángel y Patricia", dijo.

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