Polémicas grabaciones en un colegio

Otras dos familias denuncian al maestro por atemorizar a los niños

  • Uno de los padres se muestra indignado por el archivo judicial de la causa: “El maltrato psicológico de nuestros hijos es evidente”

Mesas y sillas vacías en una clase de Infantil. Mesas y sillas vacías en una clase de Infantil.

Mesas y sillas vacías en una clase de Infantil. / H. Información (Andalucía)

Otras dos familias presentaron denuncia el pasado noviembre contra el maestro de un colegio público onubense que se excedió verbalmente con sus alumnos de Infantil, al que ya habían denunciado previamente Antonio y Rocío (como avanzó ayer Huelva Información) después de introducir una grabadora en la clase de pequeños de cinco años a la que va su hijo.

Este diario ha conseguido entrevistar a otro de estos padres denunciantes, Javier. Su hijo lleva desde que empezó la formación en Educación Infantil, a los tres años (ahora tiene cinco), "llorando porque no quería entrar al centro". De hecho, "se agarraba a la reja y a mí y me lo tenía que arrancar el conserje de los brazos". El crío tenía pesadillas "y se despertaba chillando que no quería ir al cole".

Ya en el primer curso decidió reunirse con el tutor, el docente denunciado, "y me decía que era lloroncete". El menor llegaba a ir al servicio "hasta diez y doce veces en una mañana, todo porque no quería estar en clase".

En las tutorías solicitadas por Javier, el maestro le espetaba "que teníamos que exigir al niño hacer más cosas en casa y, que si no las quería hacer, que lo castigara sin ir al parque". Esta recomendación llamó la atención del progenitor. Hasta que un día el pequeño habló y contó lo que le ocurría. "Nos dijo que el profe le chillaba, que le rompía las fichas y se enfadaba mucho".

En el segundo curso de Infantil, recuerda Javier, uno de los días "mi hijo salió del cole y me dijo que el maestro le había dado un cate en la cabeza". Ni corto ni perezoso, el hombre se acercó de manera amable al docente y "le dije que mi hijo me lo contaba todo, que si habían hecho esto o lo otro en clase, o que le había pegado en la cabeza; se lo solté así y me asentía, ni siquiera me lo negó". Javier, que está acostumbrado a tratar con niños, asegura que "si yo fuera él y eso es mentira lo hubiera rebatido, pero no lo hizo".

El padre de este alumno decidió poner en conocimiento de la dirección del centro el incidente. "Nos dijeron que iba a estar atentos, pero poco más; que habían escuchado gritos en clase, pero que no habían visto nada y no podían actuar". Los últimos meses de Infantil de 4 años el pequeño dejó de llorar, "creo que porque había asumido que era eso lo que le tocaba", lamenta Javier, "así que paramos".

Aplaude la "brillante idea" de Rocío y de Antonio de introducir en la clase una micrograbadora oculta en el pantalón de su hijo al inicio de este curso, ante la sospecha de que algo extraño estaba pasando en el aula. "A mi hijo le dice en uno de esos audios que lo saca a la pizarra para que pase vergüenza", dice dolido. Una vez escuchadas las grabaciones, "me reúno con el maestro y me lo niega todo y sentí que se estaba riendo en mi cara, porque yo lo había oído todo; esperaba que me dijera que estaba pasando por un mal momento y que me pidiera disculpas".

En dichos audios, de los que hoy este diario publica una segunda tanda en una información adjunta, se escuchan gritos constantes y expresiones tales como "estás medio hecho", "¿no puedes leer todo seguido, niño? Vete de aquí, hijo, fuera, no puede ser contigo, no se lee así. No se puede leer así mu-ra-lla, se lee muralla, todo seguido; no puede ser contigo, no aprenderás nunca". Los pequeños tenían al inicio de este curso escolar que está a punto de expirar entre cuatro y cinco años.

"Otro medio tonto, fuera de aquí", niños que lloran, golpes contra objetos o aseveraciones como "a ver si te enteras ya de una vez hija, que eres desesperante, eres lo más torpe que parió madre" se incluyen en los audios.

El nivel de exigencia con los escolares "era tan alto que las fichas de mi hijo parecía que las había hecho un adulto", observa Javier. Por todo, decidió denunciar el caso ante la Delegación de Educación y ante la Policía Nacional.

Ante el archivo de la causa abierta por maltrato a menores en el juzgado, este padre señala que "los cates no se ven y el daño ya está hecho y va por dentro, ¿así que qué teníamos que hacer? ¿Meter una cámara de vídeo en la clase para tener todas las pruebas?". Considera que "el maltrato psicológico es evidente y no entendemos que se archive, sentimos mucha impotencia, porque este hombre ahora está de apoyo, pero probablemente el año que viene volverá a dar clases; queremos que se le aparte de la docencia".

Javier agrega que tiene a otro hijo de cuatro años en el mismo colegio y que en el caso de que su maestra coja una baja o falte, será el maestro denunciado "quien la suplirá y volverá a dar clases a los niños" hasta que se reincopore la tutora o se supla la baja, situación que considera de todo punto inaceptable.

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