Huelva

Los onubenses se unen a la Operación kilo

  • Carrefour colabora con el Banco de Alimentos de Huelva en la recogida de productos no perecederos. El centro comercial duplica la cantidad donada por los clientes

Voluntarios colocan los alimentos donados. Voluntarios colocan los alimentos donados.

Voluntarios colocan los alimentos donados. / Alberto Domínguez (Huelva)

Nueva acción solidaria con los colectivos más necesitados. Los onubenses se unieron a la Operación kilo, que el Banco de Alimentos realizó en colaboración con Carrefour, a través de su Fundación Solidaridad, en los hipermercados de Huelva, La Palma y Cartaya. La cantidad donada por los clientes, durante los dos días que duró la campaña, que se inició el viernes, fue duplicada por la empresa.

Los usuarios fueron recibidos en el acceso al establecimiento comercial por una pareja de voluntarios que les animó a colaborar y le entregaron una bolsa para que metieran los productos, sugiriéndoles que aportaran aquellos más demandados: alimentos infantiles y salsa de tomate.

Carrefour lleva alrededor de dieciocho años colaborando con el Banco de Alimentos de Huelva, así lo apuntó el responsable de Atención al Cliente, Manuel Álvarez, que señaló que el primer día se superaron la expectativas. Indicó que las cajeras participaron de forma activa, animando a los clientes a colaborar. En la misma línea de caja, se podían coger los artículos más necesarios.

Una media de 4.000 personas pasan por el establecimiento comercial los viernes y sábado. José Manuel Robledo, uno de los voluntarios, subrayó que “el 95% de las personas colaboran”. Robledo lleva un par de años realizando labores de voluntariado en el Banco de Alimentos, “me lo pide el cuerpo”. Aparte, es donante de médula, sangre, plasma y de órganos. Recalcó que es una acción “de ser humano a ser humano”.

Caja con los alimentos en Carrefour. Caja con los alimentos en Carrefour.

Caja con los alimentos en Carrefour. / Alberto Domínguez (Huelva)

Aseguró que la mayoría de los ciudadanos están dispuestos a ayudar, y los que no lo hacen “es porque tienen un mal día o porque su situación económica no se lo permite, aunque las personas más desfavorecidas son las más colaborativas”.

Treinta y dos voluntarios acudieron por turno cada una de las jornadas para repartir las bolsas, recoger los alimentos y colocarlos en las grandes cajas de cartón dispuestas para ello. Entre los voluntarios había alumnos de Secundaria y Bachillerato del Colegio Maristas. El profesor, Alejandro Díaz, comentó que el centro, que lleva varios años colaborando con el Banco de Alimentos, se lo propone al alumnado, así como a jóvenes del proyecto Un nuevo horizonte para mi barrio.

Junto a estos estaban usuarios de Aspapronias. Su monitora, Rocío García, destacó que son alumnos del Taller de Solidaridad, “y vienen encantados, se han levantado con unas ganas tremendas de colaborar, se lo toman muy en serio”.

Los chavales, tras colocarse los petos que los identifican como voluntarios del Banco de Alimentos, escucharon atentamente las explicaciones de otro de los voluntarios sobre cómo debían actuar cuando les entregaran los alimentos donados y cómo los debían clasificar en las cajas.

María Eugenia Flores, una de las clientes, entregó su bolsa con productos, “siempre colaboro, hay que ayudar, hoy por ti y mañana por mí”.

También lo hizo Marisol Flores, “siempre que puedo ayudo, pero me gustaría que no existieran estas campañas de recogida de alimentos porque eso significaría que no harían falta”.

La responsable de voluntariado y coordinadora del Banco de Alimentos de Huelva, Rocío Gálvez, manifestó que realizan dos Operaciones kilo al año. En esta ocasión sólo se llevó a cabo en los hipermercados Carrefour. “La gente es bastante solidaria”. Incidió en que los productos más necesarios son los infantiles, así como salsa de tomate y las conservas de pescado.

Lo que más se dona son legumbres y pastas, de ahí que soliciten salsa de tomate para echar a las pastas. En cuanto a las conservas de pescado, aclaró que en los comedores sociales se les da a los usuarios pan y una conserva de pescado para que puedan cenar.

Subrayó que el papel del voluntariado es muy importante, “los colegios responden muy bine”. Comentó que “yo llevo ocho años en el Banco de Alimentos y no me canso, merece la pena”.

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