celebración

Ofrenda rociera ante la Virgen de la Cinta

  • La Hermandad del Rocío de Huelva visita a la Patrona y a las hermanas Oblatas en un nuevo inicio de curso rociero

  • La filial realiza una jornada de convivencia

Repicaron campanas en la iglesia de las Oblatas y en el santuario de Nuestra Señora de la Cinta. Repicaron como es tradición cuando hasta allí se acerca la devoción a la Virgen, cuando una comitiva presenta sus mejores galas cargadas de amor hacia la Madre en busca de su amparo y protección. Repicaron por la solidaridad que muestran los hermanos con sus ofrendas, cantos y rezos que se enmarcan en la ayuda perpetua hacia el que más lo necesita.

Ayer la Hermandad del Rocío de Huelva inició un nuevo camino. Comenzó su curso rociero. Un año especial que se encuadra en la conmemoración del Centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Rocío. Y como cita la costumbre los hermanos de la filial onubense se desplazaron para visitar a las hermanas Oblatas y a la Virgen de la Cinta. "Ya teníamos ganas de comenzar. Es verdad que ya llevábamos todo el verano trabajando en la magna tanto nuestra hermandad como Emigrantes y hemos contagiado el entusiasmo a todas las hermandades de la Diócesis pero necesitamos arrancar el curso de la hermandad", señalaba el presidente de la Hermandad del Rocío de Huelva, Antonio Sánchez de Piña. Un curso rociero en el que se sucederán entre otras cuestiones "rosarios, actividades, cursos" o las tradicionales paellas que comenzarán en "2-3 semanas". Asimismo, Sánchez de Piña adelantó que también van a participar en la Feria del Caballo con una carpa para colaborar en el impulso "en esa idea de la feria de otoño en nuestra capital".

Una comitiva con los enseres de la hermandad que precedía al Simpecado se dirigió en el soleado mediodía de ayer hasta la capilla del convento desde la contigua Casa Diocesana Virgen de la Cinta. Allí ya se encontraba el coro de la Hermandad del Rocío de Huelva frente a frente a las hermanas Oblatas en el altar a la espera de que el Simpecado llegase hasta la vera de ellos. Sonó el Padrenuestro desde las voces del coro para continuar con la Salve. El Rocío siempre vive y ayer llevó la seña de identidad de la Hermandad de Huelva. También hubo una ofrenda de alimentos para colaborar en la labor social de las hermanas Oblatas y en sus propias necesidades además de "traerles la sonrisa de la Virgen, nuestro Simpecado y la alegría de los rocieros de Huelva".

El hermano mayor de la filial rociera, Carlos Luis Quintero pronunció los vivas ante el Simpecado antes de que la comitiva saliese en dirección del Santuario de Nuestra Señora de la Cinta. En el interior, los bancos se ocuparon por fieles , devotos, representantes del Rocío de Huelva y de la Hermandad de Nuestra Señora de la Cinta con el presidente de la Junta Gestora, Bienvenido González a la cabeza para escuchar la misa del nuevo capellán de la hermandad rociera, José Antonio Omist, que también es el párroco de San Sebastián. Flores, alimentos y material escolar también fueron ofrenda en el santuario de la Patrona para la obra social. El coro de la hermandad fue el encargado de poner la música durante la celebración de la misa. José Antonio Omist en la homilía pidió protección a la Virgen de la Cinta, "que nos ablande el corazón, que no tengamos un corazón de piedra para superar todo aquello que obstruye la vida de los hombres".

Así, la Hermandad del Rocío de Huelva comenzó un nuevo curso. Una jornada que finalizó con una convivencia en la Casa de Hermandad. Un año intenso es el que tienen los rocieros por delante en el que pocas semanas restan para el encuentro magno.

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