en el titán

El Museo patas arriba

  • lSe debe aprovechar el interés por el Arqueológico dándole un impulso a la sala con nuevas ideas y proyectos

  • Hay que sacar los fondos y destinarlos a su sentido original

Una vitrina en el Museo de Huelva con piezas arqueológicas en la exposición de Sáltes. Una vitrina en el Museo de Huelva con piezas arqueológicas en la exposición de Sáltes.

Una vitrina en el Museo de Huelva con piezas arqueológicas en la exposición de Sáltes. / canterla

Andan los políticos de Huelva enredados con el tema del Banco de España y el uso cultural al que se destine. Cuando eso ocurre lo cierto es que la cosa va para largo, muy largo. No hay que olvidar que el inmueble lleva cerrado años y en este tiempo se presentó el proyecto al menos en versión virtual de su reconversión como centro cultural iberoamericano, por aquello de poner en valor lo que en verdad nos distingue y nos colocó -va a hacer ahora 525 años- en el mapa del mundo. Surge no hace mucho una nueva propuesta, nacida de la Asociación de Amigos del Museo y avalada por seis mil firmas, de convertir el magnífico edificio en sede del Museo Arqueológico.

Ahora los políticos a los que gustan apuntarse a todo andan unos exigiendo a la Junta su pronunciamiento sobre el tema y otros al Gobierno de la nación. Así que enzarzados en esta dialéctica, que como siempre no conduce a nada, lo mejor es decir que hay que espabilarse.

En el Ayuntamiento todos fueron a una, aunque lo primero y más recomendable hubiese sido hacer un estudio de cuál es la mejor opción para el edifico del Banco de España y qué es lo que beneficiará más culturalmente a la ciudad.

Lanzados a esta piscina, en la que parece que el verdadero interés es el patrimonio arqueológico que esconde el Museo Provincial de Huelva, lo que se hace evidente es sacarlo de inmediato a la luz. ¿Para qué esperar? Defendamos desde el minuto cero que hay que exponerlo y, para ello, no es imprescindible un nuevo escenario, porque a lo mejor no llega nunca. Siempre se vendió la Huelva de Tartesos y ahora la más antigua ciudad de Occidente descubierta en la zona de La Orden que, destacando su importancia como dijimos desde el primer momento, poco o nada tiene que ver con la ciudad contemporánea de Huelva.

Lo cierto es que el espacio que el actual Museo le dedica a la sala de arqueología es, sencillamente, ridículo. Es sólo una parte de la planta baja. Ahora, por ejemplo, ocupa casi más espacio la exposición temporal de fondos de fuera del Museo titulada Carabelas de la memoria, que está en la primera planta, en la sección de arqueología.

No nos puede parecer que el problema sea otro, hace falta definir las salas del Museo y marcarse como objetivo primero el sentido para lo que fue concebido. Eso lo tiene que hacer la Delegación de Cultura.

Interesan más las exposiciones temporales que poco o nada tienen que ver con el propio Museo. Lo que gusta es el cómputo de entradas a final de año y lo cierto es que el Museo de Huelva no es nada atractivo para acercarse a él.

Si el empeño son las exposiciones temporales, háganse de arqueología, que es el tema que nos ocupa. Cuestión distinta es hablar de la sección de Bellas Artes, pero será en otro momento. Se puede recordar la exposición que sobre la Isla de Saltés se instaló hace décadas en la primera planta, que muchos aplaudimos por el innovador concepto expositivo que ofrecía, nada que ver con la que se mostró hace poco tiempo sobre el mismo tema en la sala de la entrada.

Si es cierto el interés por la arqueología, que no lo dudamos y nos sumamos a él, lo primero que se debe hacer es analizar la necesidad de darle un giro al Museo de Huelva. No se puede pensar otra cosa que la propuesta que se hace de un nuevo espacio es porque el deseo es dar a conocer los fondos arqueológicos. Pues pónganse en marcha en el propio Museo, que es lo que se debió hacer hace mucho y no tener hipotecadas sus salas a exposiciones temporales cuando en la actualidad hay otros lugares alternativos para ello.

Es como decir que nos hace falta un edificio. Quizás pueda ser la táctica del despiste, cuando la verdad es que no se potencia el actual espacio del Museo. Para ello se necesita presupuesto, destinado al diseño de exposiciones arqueológicas, con discursos temáticos; si se quieren mostrar cosas nuevas hace falta material de vitrinas, para lo que no hay partida económica.

¿De qué estamos hablando entonces? Pues que con los fondos destinados al Museo no se puede hacer nada. Entonces surge una reivindicación legítima pero que desvía la atención de la cuestión fundamental.

Hacen falta nuevas ideas, invitar a que lleguen las exposiciones arqueológicos temporales a las que contribuimos con nuestro patrimonio a otros museos, por ejemplo.

Lo cierto es que el Banco de España se antoja como una cortina de humo que no deja avanzar el Museo en el propio Museo y se quieren tapar las limitaciones que tiene más allá de la cuestión espacio.

Si en verdad interesa lo arqueológico en Huelva esperar a estar ubicados en el Banco de España o la opción de ampliación del Museo -que me parece la más acertada-, pasarán años y años. ¿Y mientras tanto qué...? Lamento tras lamento.

Se hace necesario poner el actual Museo patas arriba y hacerlo atractivo y eso no quiere decir que no se valoren los esfuerzos realizados hasta ahora.

Nadie olvida tampoco el reajuste horario. Mientras a las iglesias con catalogación BIC se les obliga a unos horarios, cuando están abiertas todas las tardes de lunes a domingo y ahora también, por prescripción de la Junta por las mañanas. Tomen nota del horario del Museo: de martes a sábados, de 9:00 a 19:30; domingos y festivos, de 9:00 a 15:30; y lunes, cerrado.

El Museo debería estar en el programa escolar como asignatura que ejercita la Cultura y mueve la conciencia colectiva del espacio en el que se vive. Visitas pedagógicas y talleres escolares. Igualmente para los adultos, que interactúen con lo que hay en sus salas. Porque lo que se conoce se ama.

Lo que ocurre es que en esta semana, por ejemplo, lo que ofrecía de atractivo el Museo eran dos películas de don Quijote y la exposición pictórica temporal (que es magnífica).

Una pena, que no nos despisten en lo fundamental. Este movimiento se debe aprovechar para que al menos el Museo cambie y recupere el sitio que debe tener en el propio Museo. ¿Por qué no subirlo a la primera planta y la ocupe entera? Esperemos que no les sea de mucho esfuerzo al que deba tomar estas decisiones.

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